- ¿Señorita Saint-Claire? – escucho una voz suave mientras me despierto – Es hora de levantarse, su itinerario ya ha sido entregado.
- ¿Hhhmmm? – no quiero levantarme, quiero seguir con los ojos cerrados. Quiero dormir todo el día
- Debe prepararse para la escuela – escucho la misma voz, me obligo a sentarme sobre la cama sin abrir los ojos
- ¿Quién eres? – pregunto irritada, quiero seguir durmiendo
- Soy la encargada de su habitación – dice, eso hace que abra los ojos. Veo a una mujer de mediana edad parada justo frente a mi cama, no logro ver su rostro debido al dosel de mi cama
- Claro – digo mientras estiro mi cuerpo - ¿Cuál es su nombre? – me bajo de la cama para poder verla directamente. Es pequeña y hay atisbos de cabello blanco en su cabeza, pero su rostro es gentil.
- Soy Angela Baker – dice sonriendo – Estaré encargada de su cuidado personal, junto a mi equipo – anuncia, al avanzar unos pasos veo a cuatro chicas más jóvenes.
- Un placer Sra. Baker – la saludo devolviéndole la sonrisa – Agradezco de antemano su trabajo y espero que nos llevemos bien – le sonrío a las chicas mientras ellas me ven de manera nerviosa
- Yo también espero lo mismo.
- ¿Mi hermano te envió?
- Así es – bueno, supongo que no está aquí solo para cuidarme.
- Entiendo…. Mencionó que mi día ya estaba planeado…
- Sí, tenemos todo su horario de clases – una de las chicas se acerca a mi dándome una Tableta, visualizo el horario de mis clases, cuando debo comer, tomar un paseo y saludar a algunos profesores del internado.
- Entonces no perdamos tiempo, debo prepararme.
- Su ducha ya está lista – dice mientras me señala la habitación del baño
- Gracias – regreso la tableta a la chica para poder tomar un baño tranquilo – Ah, hay ciertas personas que quiero que me acompañen a desayunar hoy – digo – Por favor, tráiganlas. Son Nicolas Urdangarin Borbón y Asteria Sevilla- digo para luego ingresar a mi ducha. Como extrañé los baños calientes y largos, son lo más relajante que puede haber en el mundo. Al salir de la ducha, la Sra. Baker ha desaparecido, pero las cuatro chicas están allí para ayudarme a vestirme, cepillan mi cabello y colocan mis zapatos.
- ¿Cómo le gusta su maquillaje? – pregunta una de ellas
- Lo más natural que puedas – digo
- así lo haré – debo admitir que se siente raro volver a ser atendida de esta manera, estas semanas siendo becada enserio me dieron una perspectiva diferente.
- ¡Buenos días! – veo a Atena entrar vestida con su uniforme y con su propio sequito de acompañantes - ¿Aun no estas lista?
- Hola – saludo a través del espejo- Tome una ducha larga
- Claro, después de lo de anoche; seguramente querías quitar todo rastro.
- Anoche no sucedió nada – afirmo - ¿Verdad?
- Como quieras… - dice suspirando – Nuestros horarios coinciden así que nos iremos juntas
- Me parece bien – regreso la vista a mi reflejo en el espejo.
- No te interesa este internado, ¿verdad?
- Atena, has tenido muchos novios ¿verdad? – ella me ve sorprendida
- ¿Por qué preguntas eso tan repentinamente?
- Solo tenía curiosidad – digo girándome para verla – Cada vez que te gusta alguien, termina a tus pies
- Bueno… no a mis pies, pero…
- ¿Cómo lo haces? – la veo sonreír
- Bueno… creo que debes ignorarlo
- ¿Ignorarlo?
- ¿Quién sabe? Eso me funciona
- ¿Quién sabe? ¿así es como los conquistas?
- Artemis – dice acercándose – Esto es como un juego.. sí el chico sabe que te gusta, entonces pierdes la ventaja y si pierdes la ventaja, ¡pierdes! ¡y yo nunca pierdo! – dice gritando, le dedico una mirada vacía
- Olvídalo, es mi culpa por preguntar – digo mirándome al espejo - ¿terminaste? – pregunto a mi dama de compañía
- Sí, Señorita
- Bien, gracias. Te quedó perfecto.
- ¿Señorita?
- ¿Sí?
- El desayuno está servido, si lo desea puede bajar – me indica otra de mis damas
- ¿y lo que solicité?
- Todo se hizo como desea
- Bien… Vamos – digo tomando del brazo a Atena
- ¿Qué pediste?
- Solo quiero hablar con algunas personas – nos encaminamos al comedor y después de varias series de escalones, llegamos a la primera plana. Al entrar al comedor veo a Asteria y Nicolas sentados mientras parecen estar petrificados, Khai y Karam están con ellos – Buenos días – digo saludando al entrar.
- Buenos días – saludan todos
- Gracias por venir – digo saludando a mis viejos compañeros
- No es como si nos hayan dado elección – comenta Nico
- ¿Los trataron mal?- pregunto exaltada
- No, para nada – interviene Asteria – Es solo… todo esto nos toma por sorpresa.
- Entiendo, lamento haberles mentido – digo sinceramente – Al principio quería aclarar todo, pero luego me sentí cómoda en su compañía y eso es algo inusual.
- ¿Se supone que deberíamos sentirnos alagados? – pregunta Nico
- No dije eso, sé que su molestia está justificada y ese es el motivo de mi disculpa; en verdad espero que nuestra relación no cambie.
- Después de golpear a Mary hasta el cansancio ¿pides eso?
- Fue una pelea con aportación de ambas partes – digo a la defensiva
- No luces golpeada – observa Nico – Pero ella…
- ¿Qué quieres decir? La golpee, pero no fue para tanto
- Le partiste el labio y dejaste uno de sus ojos morados – me acusa
- ¿Qué?
- Artemis no tuvo nada que ver con eso – interviene Karam – Y eso es algo entre ellas dos, no deberías intervenir
- No sé cómo funcionan las cosas entre la gente como ustedes - ¿Cómo nosotros? – Pero para nosotros… si te metes con uno… entonces te enfrentaras a todos
- ¡Vaya! Eres todo un Borbón – dice Khai – Tu sangre azul salió a relucir – Nico le dedica una mirada asesina
- Si no querías venir ¿Por qué accediste a verme?
- ¿no te has enterado? – pregunta burlón – Si la princesa Artemis quiere verte, no tienes derecho a negarte – lo veo levantarse de la mesa y salir de la casa.
- ¿También piensas lo mismo? – pregunto a Asteria
- Todo es confuso, creí que empezaba a conocerte y luego… solo necesitamos tiempo
- Claro – digo – Si quieres irte, puedes hacerlo…
- Entonces, nos vemos después – dice y sin más se levanta para ir detrás de Nico
- ¿Por qué te interesan tanto? – pregunta Karam
- Cuando estaba sola, ellos me dieron su apoyo… sin esperar nada a cambio. Son buenas personas.
- Bien, tu sabrás.
- ¿Dónde está Kaleb y Kavin? – pregunto
- Kavin está en su habitación y Kaleb… no tengo idea – dice Atena mientras ve su Tablet – Tenemos muchas cosas agendadas – murmura
- Deja de pensar en Kaleb por un segundo y desayuna – me regaña Karam.
Después del desayuno me dispongo a encontrar a Kaleb, pero por mas que lo busco por toda la casa no parece haber rastro de él. Tal vez, Kavin sepa donde puedo encontrarlo… no, no puedo preguntarle, al menos; no después de todo lo sucedido ayer. De igual manera, me dirijo a su habitación y estoy a punto de tocar cuando escucho unas voces dentro de la habitación. Pego mi oreja a la puerta para poder escuchar mejor..
- No creo que sea capaz – es Kaleb
- Tienes que serlo ¿acaso no te basto lo sucedido ayer? – Kavin parece exaltado
- Pero… no quiero lastimarla - ¿De que hablan? – No soporto hacer esto, tengo miedo de que termine odiándome.
- Es mejor eso a que termine muerta. Además, podrás estar con ella cuando todo esto termine.
- Él no puede garantizar eso, la conozco y cuando se decide…
- Yo también la conozco Kaleb, pero no podemos arriesgarla.
- Lo sé…
- Debes proteger mejor a Mary - ¿Habla de Mary? ¿protegerla? ¿no quiere lastimarla?
- Lo sé, no dejaré que nada vuelva a pasarle.
- Eso incluye a Artemis, debemos asegurarnos de que no pueda tocar a Mary. Suficiente tuvimos con lo que le pasó anoche - ¿Desde cuando Kavin defiende a Mary?
- Será mejor que nos vayamos – salgo corriendo en dirección al primer piso antes de que me descubran. No entiendo nada ¿Qué diantres está pasando aquí?