La semana se pasó tan rápido que ni siquiera me di cuenta, la Sra. Baker no se anda con juegos cuando se trata de cumplir con los deberes, por suerte no he visto a Mary en toda la semana. ¿Dónde se habrá metido? He intentado averiguarlo, pero entre Tony y la Sra. Baker; no he estado sola ni un solo minuto. Incluso Atena se ha visto afectada por esto; ni siquiera hemos tenido tiempo de comer con los chicos en la cafetería del internado.
- Creo que el profesor Brown no está muy contento con mi unión a su clase, cree que seré un lastre – Atena ve fijamente el pensum de estudios – Me encanta demostrarles a las personas lo equivocadas que están.
- Seguramente le darás su merecido – comento distraídamente
- ¿Qué te pasa?
- Lo siento, es solo… tener a tantas personas detrás de nosotros es muy estresante e incómodo.
- No te entiendo, siempre ha sido de esta manera
- Lo sé, pero no todos vivimos así
- ¿Enserio?
- Sí, claro ejemplo de eso son los hermanos Davies y sus allegados.
- Hablando de los Davies, James pronto cumplirá años – comenta - ¿Pensaste en algún regalo?
- Tengo algo en mente. Pero es difícil, es decir; lo tiene todo.
- Tal vez con una felicitación baste. A él no le gusta que se arme alboroto por su cumpleaños.
- Igual se debe celebrar, solo una vez en la vida se cumplen 19 años.
- ¿Crees que harán una fiesta?
- Conociendo a Theo y Cole; creo que harán una enorme fiesta y engañarán a James para que asista – ambas reímos ante la idea.
- Extraño a esos cabezas duras, sobre todo a Selena.
- ¿Has hablado con ella?
- Sí, al parecer sigue tras Ed – suspiro
- Espero que ella tenga mejor suerte que yo.
- También lo espero – seguimos caminando en silencio por los pasillos – Muero de hambre, ¿vamos a la cafetería? – propone
- Suena bien – digo emocionada
- Señoritas – interviene Tony – Su almuerzo está programado para realizarse en el invernadero. Estoy seguro que les encantaran las flores de ese lugar.
- Por mas tentador que suene… prefiero la cafetería – digo
- Pero, el chef ya tiene todo preparado – insiste
- Entonces que lo sirva en la cafetería, solo cambiaremos el lugar – contraataca Atena -o ¿Hay algún motivo por el cual no quiere que vayamos a la cafetería?
- No para nada, informaré del cambio de planes de inmediato
- Gracias Tony, lamento alterar tus itinerarios.
- Nunca se disculpe, señorita – dice para luego sacar su móvil y ponerse a trabajar.
Al llegar a la cafetería, busco algún rastro de Asteria y Nicolas, pero no los veo por ningún lado. Los otros alumnos nos observan mientras Atena y yo caminamos hacia nuestros amigos. La mesa del segundo piso de la cafetería, ahora esta ocupada por Khai, Karam, Kavin y Kaleb; por lo que veo, Tony ya se encargo de trasladar los preparativos del invernadero para la cafetería.
- Eres muy eficiente, Tony – comento mientras él sostiene mi mano al subir los escalones
- Es mi trabajo, Señorita – le sonrío mientras suelto su mano (ya llegamos al segundo piso)
- ¡Siéntanse honradas! – Khai se levanta de la mesa al estilo dramático - ¡Serán las primeras chicas en sentarse en esta mesa sagrada llena de masculinidad! – señala la mesa mientras hace una pequeña reverencia
- Deja de ser tu por al menos, cinco segundos – Ataca Atena; él se endereza claramente ofendido por el comentario
- Nunca has sabido apreciar lo bueno – comenta sentándose de nuevo
- Bueno… ¿Qué tal su mañana? – interviene Karam – Escuché que dieron un pequeño Tour por todo el internado esta semana
- Ni lo menciones – digo cansada – No quiero recordarlo
- ¿Por qué? ¿sucedió algo?
- Somos alumnas, no políticos extranjeros en una vista de negociaciones – comenta Atena – No creímos necesario el Tour, pero debe hacerse.
- Claro – responde Kavin - ¿Órdenes de tu amado hermano? – noto hostilidad en su comentario
- ¿Tienes algo que decirme sobre Peter? – pregunto a la defensiva
- Si no tienes idea de lo que pasa a tu alrededor, entonces no vale la pena hablar contigo.
- Habla claramente – exijo
- Olvídalo, tu sigue con tus calmados Tours mientras eres ignorante de la realidad…
- Kavin… - lo corta Kaleb – No arruines el almuerzo
- Déjalo hablar – intervengo - ¿Si quieres abrirme los ojos a la realidad? Te escucho, suéltalo – lo reto… De repente se escucha un estruendo, al parecer en el piso de abajo hay dos alumnos peleando, al centrar la vista en ellos. Veo a Nico y Dalton enredados en una lluvia de puños, ya han destrozado dos mesas mientras se golpean como animales.
-¡Vaya! El chico Borbón sabe defenderse – comenta Khai mientras se levanta para poder ver el espectáculo desde el balcón de nuestro piso.
- Apuesto por el sangre azul – dice Karam uniéndose a Khai
- Parecen un par de rufianes – comenta Atena
- Solo es una apuesta inocente – se defiende Khai – Son ellos los que se agarran a golpes como rufianes, no nosotros.
- ¿Nadie piensa intervenir? – pregunto poniéndome de pie
- Ninguno de los guardias se atreve a tocar a esos niños de papi.
- Aun así, es su trabajo – digo acercándome al balcón
- Así funcionan las cosas aquí, debes defenderte tú mismo ¿recuerdas?
- Van a parar matándose ¿Quieren hacer algo? – pregunto
- No es nuestro asunto – Dice Kavin para luego comerse una fresa
- ¿Kaleb?
- Es mejor dejarlos arreglar sus propios problemas – al bajar la vista veo que aun se golpean y ambos sangran, Asteria intenta detenerlos en vano. Harta de la situación bajo los escalones lo más rápido que puedo.
- ¡Artemis, no te metas! – escucho a Khai, pero lo ignoro. Sé que no puedo detenerlos con mi fuerza, pero puedo hacer que se distraigan. Salgo al jardín y tomo una de las mangueras que los jardineros utilizan.
- Disculpe señor ¿podría encenderla? – pregunto a un señor de mediana edad
- Pero…
- Es una emergencia – comento
- Está bien – dice confundido por mi manera de actuar
- Gracias – al ver la manguera cobrar vida y salpicarme los zapatos, entro a la cafetería en donde un grupo de alumnos forman un circulo en torno a mis compañeros, levanto la manguera y empiezo a mojar a todos los que se cruzan en mi camino - ¡Fuera de mi camino! – ellos se apartan soltando maldiciones mientras me ven molestos, pero se apartan. Al llegar hasta Dalton y Nico empiezo a rociarlos con el agua, ambos sorprendidos y alarmados por la sensación fría se apartan mientras intentan cubrirse el rostro del agua.