- Espera… - siento como toma mi brazo, pero logro liberarme. Corro intentando dejarlo atrás, pero es imposible. Me toma de la cintura y me levanta en el aire, intento resistirme con todas mis fuerzas, pero es en vano, me tiene en sus manos (como siempre lo he estado) – No corras descalza, puedes caer – siento como me coloca de nuevo en el suelo, pero esta vez sobre unas pantuflas, al verlo noto que son sus pantuflas, él se queda en calcetines sobre el suelo… se inclina para colocármelas mejor y luego se endereza – Si quieres puedes seguir comiendo, me marcharé y… - veo como un liquido rojo baja por su nariz mientras se tambalea
- ¿Kaleb? – lo sujeto de un brazo mientras intento que no pierda el equilibrio – ¿estas bien? – él sostiene su cabeza
- Sí, es… solo cansancio
- Ven aquí – coloco su brazo a mi alrededor y lo guio hacia el lavado – No creo que sea solo cansancio ¿ha pasado otras veces?
- Artemis, no tiene importancia… no tienes de que preocuparte – mojo una toalla y empiezo a limpiar la sangre que aun fluye por su nariz, aprieto la parte blanda de su nariz con mi dedo índice y pulgar – Inclínate hacia adelante, no te tragues la sangre y respira por la boca- le ordeno – él me obedece, permanecimos así varios minutos hasta que la sangre dejo de salir.
- Gracias – dice mientras limpio el resto de sangre seca de su rostro
- ¿Ya viste a un médico?
- No te preocupes, todo esta bajo control…
- Eso no responde a mi pregunta.
- Lo haré pronto.
- ¿Quieres decir que no es la primera vez que sucede? – pregunto preocupada
- No me regañes ¿quieres? – Kaleb tiene los ojos cerrados, como si quisiera concentrarse en algo… o talvez no quiere verme de frente.
- Lo haré si no sabes cuidar de ti mismo – respondo. Al terminar de limpiarlo, veo su rostro… sus hermosos y apetecibles labios… Kaleb abre sus ojos y se inclina hacia adelante, provocando que nuestros rostros estén a centímetros del otro…
- Eres preciosa – comenta mientras me ve directamente. Acorta la distancia entre nosotros para rozar nuestra narices
- ¿A que juegas? – pregunto en un susurro
- Jamás jugaría contigo – responde mientras acomoda un mechón de mi cabello tras mi oreja
- ¿Entonces que estas haciendo en este instante? – pregunto maldiciéndome internamente por no poder alejarme de él o alejarlo.
- Intento… con todas mis fuerzas… protegerte
- ¿De quién?
- De… - cierra sus ojos de nuevo – No preguntes… solo… debemos mantener distancia – siento su aliento en mi rostro
- Entonces aléjate – digo, pero no me muevo ni un solo centímetro
- Eso intento ¿no lo ves? – su respuesta me causa risa, levanto mi mano e introduzco mis dedos en su cabellera negra, tirando de él hacia atrás. Él abre sus ojos expectante.
- ¿Y si no quiero alejarme? ¿Qué harás? – pregunto mientras deposito un beso en su mandíbula
-
Yo…
- ¿Tú? – pregunto depositando otro beso - ¿le dirás a tu novia que te acoso?
- ¿A quién? – pregunta haciendo que me ría
- Kaleb…
- ¿Sí, Arte?
- Tienes novia… ¿recuerdas? -
- Lo recuerdo – suelto mi agarre de su cabello para tomar su mandíbula
- Quiero comprobar algo – afirmo - ¿quieres ayudarme?
- Sabes que, si me pides ir al infierno, lo haría
- Entonces… bésame – digo mientras clavo mi mirada en sus ojos celestes – No te preocupes, mañana haremos como si nada hubiera pasado… además, nadie nos esta observando; solo estamos tú y yo – acerco mis labios a los suyos, pero no lo beso… si él lo hace; entonces no tendrá escapatoria y averiguaré lo que sea que lo mantiene lejos de mi…
- Arte… - escuchar mi nombre mientras lo pronuncia con su preciosa voz llena de anhelo hace que un escalofrío me recorra. Lo veo acortar la distancia entre ambos, sus labios rozan con los míos mientras me besa lenta y deliciosamente, saboreo el beso como nunca antes lo había hecho; rodeo su cuello con mis brazos mientras él toma mi cintura, acercándonos todo lo posible… puedo sentir el hormigueo en mi estómago, mi corazón late rápidamente, siento su olor y sus músculos tensarse a mi alrededor. Esto es lo que me hace feliz… él me hace feliz ¿Por qué tengo que dejarlo?. Separamos nuestros labios mientras respiramos agitadamente. Kaleb aun tiene los ojos cerrados, acaricio su rostro – Ven aquí – tira de mi para abrazarme, mete su rostro en mi cuello y tensa su agarre de mi cuerpo, como si no quisiera que el abrazo terminara. Por mi parte, hago lo mismo… lo abrazo mientras la calidez se asienta en mi pecho… no había tenido paz desde que rompimos…
- Kaleb…
- Ssssh – dice, me libera del abrazo para verme directamente – Recuerda tus palabras….
- Aun no es mañana – me defiendo. Él sonríe
- Ojalá y nunca llegue.
- ¿Por qué no confías en mí? ¡dime lo que sucede!
- Arte… ¿podrías dejar de ignorarme? – me pide – Eso me está matando
- ¿Quieres que te vea ser feliz con tu novia?
- Quiero ser egoísta por primera vez en mi vida… - dice – Quiero tenerte cerca… todo lo que sea posible
- No estaré contigo mientras ella esté a nuestro alrededor – suspiro – Intentare ser tu amiga – su sonrisa se ensancha
- Gracias
- No se para que quieres que seamos amigos. Los amigos no se besan en los labios – le recuerdo
- No será por mucho tiempo. Gracias Arte – dice sonriéndome
- Es hora de volver a la cama – digo para luego girarme en dirección a mi habitación… si no me voy ahora, soy capaz de abusar de él.