La dirección...

2092 Palabras
- ¿Por qué no vamos a preguntarle directamente? – Nico lleva taladrándome el cerebro la ultima media hora. La “dirección” que Kaleb nos dio consta de 4 número 1450 ¿Qué se supone que es esto? - No, él no nos dirá nada – insisto, sobre todo porque no quiero hablar con él - ¿Entonces como se supone que encontraremos a Dalton? – pregunta - ¿Y si no es una dirección? – pregunto - ¿Entonces que sería? Además, Kaleb claramente dijo “Ve a buscarlo” - Pero… - Nada, ve a buscar a Kaleb y pregúntale directamente – dice mientras me empuja - ¡Oye! – me quejo - Solo piensa en Dalton. Puede ser que se haya metido en un problema grave y talvez por tu culpa, se lo debes. - Eres peor que Kavin – comento – Hablando de él, tal vez sepa sobre esto. - Bien, yo iré con Kavin y tú; con Kaleb. - Pero… - Nada- vuelve a repetir – Ve… - dice para luego marcharse en busca de Kavin. ¿Dónde se supone que debo buscar al tonto de Kaleb? Tomo mi móvil y llamo a Atena. - Hola – responde alegremente - Hola, siento molestarte durante tu entrenamiento, pero ¿sabes dónde está Kaleb? – le pregunto - Creí que no querías saber nada de él – me recuerda - Y lo sostengo – digo a la defensiva – Es solo… él tiene información sobre Dalton. Debemos encontrarlo ¿recuerdas? - Bien – dice, escucho como se aleja de su teléfono - ¡Oye tonto! – le grita a alguien - ¿Dónde está Kaleb? - ¿Se supone que debo saberlo? – escucho a Khai responder - ¿Y bien? ¿Sabes o no? – lo presiona Atena - Dijo que iría a despejarse, es lo único que sé… - Igual que siempre, no sirves de nada – responde Atena - ¿Escuchaste? – me pregunta - Sí, gracias – digo para luego cortar. Sí Kaleb va a despejarse; solo hay un lugar al que puede ir. Me apresuro a las caballerizas, por suerte mi caballo está ensillado. Me coloco sobre la montura y me dirijo al campo que rodea al internado. - Vamos Cafes – digo a mi caballo mientras lo apresuro. El viento roza mi rostro mientras el sol se impregna en mi piel, se siente bien salir de ese lugar lleno de presiones. ¡Concéntrate Artemis! Debo encontrarlo, Dalton talvez no lo esté pasando bien. Después de buscarlo por mas de una hora, estoy a punto de rendirme cuando visualizo una cabaña a lo lejos. No sé si acercarme con Cafes ya que el ruido puede delatarme y lo que menos quiero es que me vean o Tony se molestará conmigo. Ato a Cafes a un árbol para luego seguir a pie hacia la cabaña, al acercarme visualizo a un caballo amarrado cerca. Debe ser Kaleb, me asomo por una de las ventanas, pero no veo a nadie, así que continúo avanzando por todas la ventanas hasta llegar a una entreabierta. Al asomarme veo a Kaleb junto a alguien, él sostiene la mano de alguien que se encuentra recostado…. Al observar la habitación noto que está equipada como si fuera un hospital ¿Quién diablos es? Kaleb se recuesta sobre el regazo de la persona, como si quisiera ser él quien estuviera en su lugar. Intento ver el rostro de la persona en la cama, pero me resulta imposible. ¿Qué hago? Si me descubre seguramente se molestará, pero me muero por saber que pasa ¡nunca me dicen nada! Bueno… todos tenemos derecho a tener nuestros secretos, ¡pero quiero saber!. Decido esperar allí a que Kaleb se vaya, lo cual tomó más tiempo del que esperaba… Después de perder la cuenta del tiempo que llevo oculta, veo a un hombre acercarse a él y decirle algo, después de esto, ambos salen en dirección al campo, supongo que para buscar el caballo de Kaleb, aprovecho la oportunidad y me adentro lo más sigilosa y cuidadosa que puedo en la casa…. Rezo porque no haya nadie más… no te caigas… no te caigas… digo mientras veo donde piso. Después de buscar en varias habitaciones logro llegar a mi objetivo, la habitación como la vi a través de la ventana, está muy bien equipada, como si fuera un hospital… dejo de distraerme con la habitación y me concentro en la persona en la cama. Me acerco lentamente para poder ver su rostro, pero la cantidad de tubos conectados a su rostro me dificulta verlo con claridad (lo cual me obliga a acercarme más) - No puede ser – digo retrocediendo un paso… ¿Cómo es posible? De manera temblorosa me obligo a acercarme de nuevo… debo estar alucinando o volviéndome loca… pero no, es ella… - ¿Sra. De Santi? – susurro, las lagrimas ruedan por mi rostro y me abalanzo sobre ella. Mi llanto ahora es incontrolable y ya no me importa si me escuchan o no… ¿Cómo es posible que la madre de Kaleb y Kavin esté viva? - Gracias a dios… - susurro mientras la abrazo y me recuesto en el mismo lugar que ocupó Kaleb hace unos momentos. Pero ¿Qué hace aquí? Debería estar en un hospital donde pueda ser atendida de manera apropiada… debo hablar con Kaleb… no, no puedo hacer eso… ¿Por qué me oculta algo como esto? ¿Por qué se lo oculta a todo el mundo? Debe haber algo más grande detrás de esto… me quedo inmóvil en mi sitio hasta que veo el sol poniéndose… me obligo a levantarme y verla al rostro… aun pálida y delgada – Luce preciosa como siempre Sra. De Santi – digo mientras arreglo su cabello castaño, la observo un par de minutos y luego deposito un beso en su frente – Sea fuerte, por favor… ellos la necesitan mucho, todos la necesitamos – digo para luego levantarme en dirección a la salida, avanzo un par de pasos lejos de la casa- - ¿Te irás, así como así? – su voz me altera, pero después del escandalo que hice… es natural que me haya descubierto. Me inclino abrazando mis rodillas mientras mi llanto vuelve a salir sin control alguno – Tranquila – siento sus brazos rodearme, correspondo su abrazo para luego ocultar mi rostro en su pecho dejando salir todos mis sollozos. - Gracias a Dios… está viva – digo entrecortadamente - Algo así – responde su voz es temblorosa. Levanto mi rostro de su pecho para verlo a la cara. - ¿Qué quieres decir? – Kaleb me regresa la mirada y con ver su rostro, sé que algo malo pasa. - Tiene muerte cerebral – declara, desvía su vista hacia el campo mientras retiene sus lágrimas. - No tienes que contenerte… - digo mientras acaricio su rostro, veo como sus lagrimas empiezan a resbalar por sus pómulos. - No sé que hacer- dice, su voz llena de desesperación y dolor… - Lleva así desde el accidente, he intentado… de todo, pero… no puedo hacer nada – aprieta su puño mientras aun ve el campo – Sus órganos han empezado a fallar, no puede soportar más… - Kaleb… - ¿Qué hago Artemis? – esta vez me ve directamente – Ella está viva aún, o al menos una parte de ella, pero últimamente he pensado que talvez… mi egoísmo la ha hecho sufrir- - No, eso no es cierto. - No tengo la fuerza suficiente como para dejarla ir – dice mientras solloza y se quiebra – No puedo hacerlo ¿Entiendes? La sola idea de no volver a verla, abrazarla… no puedo tolerarla – aprieta su agarre en mi abrazándome fuertemente - ¿QUÈ MIERDA SE SUPONE QUE DEBO HACER? – grita. No sé como consolarlo, así que me dedico a abrazarlo mientras ambos lloramos. Siento como su respiración se calma poco a poco… - No debes darte por vencido – digo mientras me acomodo sobre su regazo y lo veo al rostro, sus tristes ojos celestes me devuelven la mirada – O al menos, desahógate, dime lo que sientes… - la impotencia de no poder hacer nada me devora el alma… - Estoy desesperado, Arte- su voz es como un susurro y a la vez, muy potente – Ella me enseñó todo… a hablar, caminar, comer… me cuidó más que a nadie en el mundo – suspira para poder seguir hablando – Yo estaba presente en el accidente – me confiesa – La sostuve en mis brazos en sus últimos momentos de lucidez – las lágrimas recorren su rostro – Intento, con todas mis fuerzas no olvidar su voz, lo que me dijo por última vez… ¡dijo que no la abandonara! – sostiene mi mano fuertemente – Sostuve su mano mientras veía como sus ojos perdían ese brillo hermoso… le pedí una y mil veces que repitiera que me amaba… pero ya no pudo, no podía ¿entiendes?... – limpio sus lágrimas mientras dejo caer sin control las mías – Daría lo que sea… lo que fuera por escucharla de nuevo… lo que fuera – me inclino para abrazarlo de nuevo… ¿Por qué? ¿Por qué a nosotros? Pienso mientras ambos lloramos como niños, en medio de la nada… con el corazón lleno de agujeros. No recuerdo cuanto tiempo pasamos así, pero ya se hizo de noche. – Creo que debemos volver – dice mientras suelta su agarre de mí, pero yo no lo hago. - No, quedémonos aquí – le pido aun con mi rostro sobre su hombro - No podemos hacer eso – siento como se pone de pie conmigo entre sus brazos - ¿Cómo llegaste aquí? – pregunta - Necesitaba hablar contigo… Khai dijo que habías salido a despejar tu mente. Sueles cabalgar cuando quieres aclarar tus pensamientos – digo - Claro… - ¿Te molesta que sepa la verdad? - No, creo que me alivia poder hablar con alguien de todo esto - ¿Kavin lo sabe? - Sí, jamás podría ocultarle algo como esto y mucho menos, negarle el derecho de estar con ella. - Eres increíblemente fuerte – digo apretando mi agarre sobre él - Yo no lo creo, me ha costado demasiado… - Puedo preguntar ¿Por qué está aquí y no en un hospital? - Es lo mejor para ella… por el momento – no dice nada más y no pregunto, no tengo el derecho para interferir en esto - ¿Puedo visitarla? – pregunto - Solo acompañada por mi o por Kavin – dice – Y no tiene que ser muy seguido. - ¿Hay algo más grande detrás de todo esto? ¿verdad? - Será mejor que no sepas nada, dedícate a estar tranquila y protegida en el internado. - ¿Así estarás más tranquilo? - Sí – dice, escucho como abre la puerta de un auto. - Pero, dejé a Cafes… - No te preocupes, envíe al los corceles al internado hace un par de horas. - Gracias – digo, mientras me acomodo en mi lugar. Lo veo ingresar al lado del piloto. - Cinturón – dice, sonrío y me lo coloco. Kaleb enciende el auto y nos dirigimos al internado - ¿Qué querías hablar conmigo? - No tiene importancia ahora- - Tranquila, puedes decírmelo – insiste - Es sobre Dalton - ¿Lo encontraste? - Bueno… la dirección es un poco confusa – escucho su risa ahogada, después de verlo llorar escuchar su risa me alivia el alma - Eso es porque no es una dirección – dice viéndome divertido - ¿Entonces? – pregunto curiosa - Es un numero de salón – se explica ¡tonta! ¿Cómo no me di cuenta? - ¿Y porque no lo dijiste? - Creí que era obvio – dice aun sonriendo - ¿Cómo lo encontraste? – pregunto curiosa - Aunque no lo parezca, tengo el control total de ese lugar – dice - Eso explica muchas cosas, gracias – digo sarcásticamente - Es tarde, debemos ir por él – acelera el auto. Después de varios minutos, logro visualizar las luces del internado… Kaleb apaga las luces del auto para poder acercarse. Nos bajamos en la parte trasera de los establos. Unos guardias se acercan a nosotros y sin medir palabra le entregan un sobre a Kaleb y se llevan el auto – Vamos, no tenemos mucho tiempo – declara, me toma de la mano y me dirige al internado.
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