Recuerdo los viejos tiempos… solíamos caminar así por todos lados, nuestras manos entrelazadas. ¡No! No pienses en eso Artemis. Las cosas no han cambiado para nada, debo permanecer fuerte. Me libero de su agarre provocando que él se gire a verme-
- ¿Qué pasa? – pregunta
- Nada – sigo caminando dejándolo atrás. Lo siento seguirme de cerca, no intenta volver a tomarme la mano.
- Oye, ¿En que… - me giro para preguntárselo de frente, pero mis pies se enredan y voy en dirección al suelo-
- ¡Cuidado! – Kaleb se mueve rápidamente, tomándome de la cintura y levantándome – Igual que los viejos tiempos – dice
- Gracias – digo apartándolo - ¿Dónde está Dalton? – pregunto
- Por aquí – me guía por varios pasillos hasta llegar a un área del internado a la cual nunca había pisado.
- Esto es escalofriante – comento - ¿Qué tan grande es este lugar?
- Mas de lo que te imaginas – comenta mientras gira hacia la derecha
- Suena a que ya has estado por todos lados – respondo
- Kavin, Khai, Karam y yo lo recorrimos en nuestra primera semana aquí – dice tranquilamente – Khai se divertía haciendo mapas del lugar
- Ustedes son raros – digo. Lo veo detenerse frente a un salón, al acercarme noto que la puerta está abierta y con signos de haber sido forzada-
- Supongo que alguien se nos adelantó – dice para luego acercarse y examinar la puerta.
- ¿Crees que le pasó algo malo? – pregunto preocupada
- No lo sé. Pero es un chico rudo; estará bien-
- Esto es mi culpa. No debí arrastrarlo en mis tonterías
- No fue tu culpa, además… - Kaleb se queda callado repentinamente y me toma de la muñeca. Corremos hacia una pasillo continuo. Estoy a punto de reclamarle su arrebato cuando escucho unos pasos acercarse a nuestra posición. Kaleb se pone un dedo en los labios indicándome que debo permanecer callada, lo veo quitarse los zapatos y me los da. Los sostengo confundida, luego lo veo inclinarse y levantarme sobre sus hombros; lo siguiente que sé es que él corre por los pasillos conmigo a cuestas ¿enserio? ¿Por qué no me deja correr a mí?. Cuando por fin se detiene ya estamos llegando al jardín lateral de nuestra casa, Kaleb me baja cuidadosamente - ¿Estas bien?
- Sí – le regreso sus zapatos – Pudiste decirme que corriera – lo veo enderezarse después de colocar sus zapatos
- ¿Lo dices enserio? – tiene una sonrisa dibujada en su rostro
- Claro que sí
- ¿Sabes lo que hubiera pasado? – me pregunta divertido – Seguramente ahorita estaríamos encerrados en uno de esos salones o siendo castigados por estar en esa área del internado a estas horas de la noche.
- ¿Por qué asumes que nos descubrirían?
- Eres pésima corriendo… - afirma, luego se encamina a la casa
- ¿Por qué te quitaste los zapatos? – lo veo girarse en mi dirección
- Nunca te has escapado de algún lugar antes ¿verdad? – le dedico una mirada irritada – Me los quité porque estas cosas son de cuero – dice, al ver que no capto la idea prosigue – Al correr los zapatos hacen demasiado ruido contra el suelo, al quitármelos puedo huir de manera rápida y discreta. Sin zapatos… no hay ruido – dice
- Eso es muy… cierto – concluyo para seguirlo dentro de la casa – Pero no pudimos descubrir nada – me lamento. Kaleb abre la puerta y me invita a entrar primero
- No te preocupes, lo encontré una vez; lo haré de nuevo
- ¿A quien encontraras? – pregunta Kavin haciendo que ambos nos exaltemos - ¿Qué les pasa a ustedes dos?
- Nada… es solo que no encontramos a Dalton – digo tristemente
- Claro que no lo hicieron, ¿Dónde estaban metidos? – pregunta acusatoriamente
- Ya te dijimos que estábamos buscando a Dalton – digo molesta
- Pues eso es extraño, yo también he estado haciendo lo mismo y no los vi para nada
- Como sea – interviene Kaleb – Dalton no estaba cuando llegamos
- Eso es porque yo lo saqué primero – dice mientras se cruza de brazos – Mientras ustedes estaban, Dios sabe donde
- ¿Enserio lo liberaste? – digo emocionada
- Si lo dudas puedes verlo con tus propios ojos. Está arriba – dice, me alegro tanto de saber que Dalton está bien que me abalanzo sobre Kavin y deposito besos en su rostro – Eres el mejor – digo abrazándolo
- Bueno, es suficiente – Kaleb me toma de la cintura, apartándome de su hermano.
- Déjala darme mi premio – responde Kavin, tomándome de la cintura también y tirando de mi hacia él
- Kavin, no exageres – advierte su hermano y se posiciona entre nosotros
- Eres un total estorbo allí – lo acusa Kavin
- Como sea – Kaleb se gira hacia mi - ¿No quieres ir a verlo? - me pregunta
- Sí – corro hacia las escaleras para subir. Al llegar a su habitación visualizo a Nico sentado al pie de la cama, Dalton está dormido; al acercarme veo los moretones en su rostro y tiene sus muñecas lastimadas – Hola – digo casi en un susurro. Nico me ve ingresar a la habitación sin decir una palabra
- ¿Dónde estabas?
- Lo siento, se presentaron otras cosas…
- ¿Se te perdió un arete?
- Ya me disculpé – me defiendo – No quiero pelear, lo único que me importa es verlo a salvo
- ¿Ya viste su aspecto? – pregunta
- Sí ¿Sabes quien le hizo esto?
- Su abuelo – dice viendo a Dalton directamente – Al parecer, ya sabe todo… sobre él y yo – Nico tiene un semblante oscuro, como si estuviera listo para matar a alguien.
-
Eso es horrible – digo
- Mientras yo lo odiaba por haberme dejado solo… él estaba siendo torturado por ese viejo horrible – su voz me da miedo, es como si todo rastro de bondad en él hubiera desaparecido por completo.
- No te tortures por eso – le aconsejo – Ahora solo debes estar a su lado, apoyándolo y queriéndolo… no hay nada mejor que eso.
- ¿Y si me quiere dejar?
- No lo creo
- ¿Cómo estas tan segura?
- Él no hubiera soportado todo eso si no te amara – razono
- ¿Puedo quedarme aquí, con él?
- Claro que puedes… ambos pueden quedarse aquí todo el tiempo que quieran
- ¿No les molestará a tus amigos?
- A ellos no les importará. Estoy segura
- Gracias – dice
- No hay nada que agradecer, haré que te preparen una habitación o ¿quieres dormir con él? – Nico se sonroja al instante
- Prepara otra habitación, por favor – dice sin verme a la cara
- Como digas – sin mas que agregar salgo de la habitación con rumbo a la mía. Después de este día tan loco… necesito una ducha con agua tibia
- Él está bien – me giro para ver a Kaleb
- Sí, gracias por todo – digo sonriéndole
- No fue nada… - lo veo dudar antes de hablar – Arte… ¿Puedo pedirte algo?
- Claro ¿Qué pasa?
- ¿Podemos seguir conviviendo como lo hicimos hoy?
- No – digo segura de mi respuesta, veo la decepción en su rostro
- Pero ¿acaso no extrañas nuestra amistad?
- Sabes que lo que sentimos es algo mas intimo que la amistad – me sincero – O al menos, es lo que yo siento. Escucha Kaleb… No quiero estar cerca de ti, porque seria muy doloroso tratarte como un amigo, amarte y luego… verte con Mary – él desvía su vista – No seas cruel conmigo
- Entiendo
- No, no lo entiendes – respondo – Pero te pido que al menos lo respetes. Con relación a mi descubrimiento de esta tarde, siempre puedes contar conmigo. Pero nada más que eso.
- ¿Cuándo podré ser tu amigo de nuevo?
- Cuando yo tenga a alguien especial en mi vida – respondo – cuando ya no te adore como lo hago y… esté enamorada de alguien más – lo veo tragar saliva mientras asiente con su cabeza
- Espero que, en verdad, puedas ser feliz.
- Yo también lo espero… pero por el momento seré inmadura mientras intento superarte. Así que no me presiones y aléjate todo lo que puedas – digo para después girarme hacia mi habitación – Descansa Kaleb
- Descansa, Artemis – dice, me detengo en seco al escuchar que me llama por mi nombre completo, supongo que es el fin de “Arte”. Me obligo a seguir caminando sin ver atrás. ¡Tu puedes Artemis! Muchas chicas han logrado superar un corazón roto, tú también lo harás.