Prólogo
En lo profundo de la noche estrellada, donde los destellos del éxito y la fortuna se entrelazan en un abrazo engañoso, reside Mónica Davis de Rosa. Como un relámpago que ilumina la oscuridad, su nombre brilla en los titulares de los periódicos, envuelto en un halo de escándalos que enmascara su verdadera esencia. A primera vista, parece tenerlo todo: riquezas que brotan como rosas en su jardín, una fama que se alimenta del deseo ajeno y una reputación erigida sobre cimientos de seducción irresistible.
Sin embargo, el tiempo, como un sabio guardián, susurra verdades silenciosas al oído de Mónica. Un eco en su interior la susurra con delicadeza que lo único que verdaderamente anhela, en el recoveco más íntimo de su ser, es el amor genuino. Sus encuentros furtivos con hombres provistos de fuerza y protección, sus guardias cercanos que se convierten en cómplices de su deseo superficial, se desvanecen en la bruma de una insatisfacción latente.
Y así es como la vida, en su danza caprichosa, trae un giro inesperado al destino de Mónica. Entra en escena un joven de diecinueve años, ajeno a los peligros ocultos en las sombras de aquella mujer de fuego. Como un pequeño barco a la deriva en el océano de la tentación, él se presenta como su nuevo guardián, sin sospechar que en su inocencia podría convertirse en presa de sus juegos pasionales.
— ¿Tu quién eres? —pregunté, ajena a lo que veía, envuelta en mi celular.
— Yo soy Maxim, seré su nuevo guardaespaldas.
Alcé la mirada, era un joven muy guapo y atractivo. Aunque me causaba conflicto que sea tan joven y quiera tener este trabajo como oficio. No obstante, continué la plática.
— ¿Y sabes quién soy? —cuestioné, mirando a profundidad sus ojos verdes.
— Sí —respondió, seguro—. Es Mónica Davis de Rosa, una de las mejores modelos del país...
Perfecto, al menos sabe quien soy. Sonreí, pero al parecer ahí no acaba su contestación.
— También...
— ¿Sí?
— Mejor conocida como...
Me puse pie y tomé mi bolso.
— Señora, promiscuidad —finalizó una sonrisa.