Tenía razón, ¿verdad? Tendría una cita ese día, una cita para jugar con mi cuerpo, para excitarme con un hombre al que quería volver loco, así como él me había trastornado, para mostrarle cómo su regalo envolvía mis curvas. Quería descubrirme, quizá lograr que sus ojos no dejaran de enfocarse en mí, así como los de Logan no me abandonaron. Amasé mis pechos, los traté de cubrir con mis manos, sin éxito alguno. Jadeé y me acomodé. Deseé que estuviera conmigo, que susurrara lo que tanto necesitaba escuchar, la forma en la que me tomaría, en la que me convertiría en su novilla. Sollocé y una lágrima de leche salió de mi pezón. Sacudí la cabeza, sin dejar de sonreír y me levanté. No tenía tanto tiempo antes de ir al laboratorio, a clases, así que debía moverme y dejar de soñar, incluso si

