Voraz

1438 Palabras

No logré asentir, no me dejó decir nada, en su lugar, una de sus manos subió por mi pecho, lo apretó por un instante en el que lo pesó y lo masajeó, pero no se contuvo, ascendió hasta mi cuello para arquearme de lleno. Mi mano se fue a su hombro para tratar de enderezarme, para que mis pies en puntas no se cansasen al sostener mi peso. Gruñó contra mi oreja. ―Estás calientita… Lo estaba, me iba a derretir. Sus dedos se expandieron en mi cuello, sin apretar, solo sosteniéndome, manteniéndome pegada a él de todas las maneras posibles, al punto que sentí su dureza apretujándose contra mi trasero. Lloriqueé con la vista distorsionada, anhelando ver hacia dónde iba nuestro encuentro, pese a que temí su terminación. Su otra mano subió a mi pecho, que pesó y masajeó con tiento. La suave te

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR