Marcos Observo el vaso de whisky que tengo en mi mano mientras pienso en mi mujer y en mi hija, ellas ya deben estar durmiendo, pero yo no puedo hacerlo, no cuando no las tengo a mi lado. Al fin, Luciana fue libre como tanto quería, me duele tenerlas lejos, pero se que es lo mejor para ambas, incluso para mí. Tenerla cerca y no poder besarla o tocarla ya me estaba enloqueciendo, la sigo amando, y es algo que no desaparecerá nunca, pero tendré que aprender a vivir con eso. Mi pequeña Olivia, cumplió su primer añito, y no puedo estar más agradecido de que me haya regalado la dicha de ser su papá. Me duele saber que ya no la veré como antes, pero tampoco puedo pretender tener a Luciana encerrada de por vida, ella merece ser feliz, sentirse libre y... aunque me duela admitirlo debe rehacer

