Luciana Suspiro observando el reloj que cuelga de una de las paredes del local, estoy agotada, pero sobre todo ansiosa por ver a mi hija, por tenerla entre mis brazos. Su padre se ha ofrecido a cuidarla mientras trabajo, y es algo que he aceptado porque ahora mismo es la única persona en quien confío aparte de mis amigas las cuales tienen una vida y por lo mismo no quiero molestarlas. Llevo un mes viviendo junto a mi hija, y unos dos meses trabajando en el bar, fue difícil adaptarme a mi nueva vida, pero al fin siento esa libertad que siempre desee. Me dolió ver a mi hija triste las primeras semanas, tanto que estuve a punto de regresar a la mansión, temía que ella se enfermara, pero volver sería retroceder y estaría faltando a mis principios, así que tuve que hacerme la fuerte y gracias

