Luciana
Si vivía asustada, después de lo que me entere hace dos semanas estoy aterrada. Si, han pasado dos semanas desde aquel día en que me llevo a una "reunión de trabajo", es verdad que tenía dudas de a qué se dedicaba Marcos, pero nunca creí que fuera un mafioso hasta esa noche. No solo me he enamorado de un hombre cruel y vengativo sino que también de un maldito mafioso.
Sé que me llevo para darme una advertencia, y créanme que la capte a la perfección, tanto que desde entonces no hablo, no como, no nada.
Y creo que todo eso me está volviendo loca, ya que está mañana he despertado en el baño con un cuchillo en mi mano, y no sé en qué momento ha sucedido, lo único que sé es que me he asustado de solo pensar en que he lastimado a alguien.
Por otro lado, no puedo dormir ya que siento como que me persiguen o a veces un miedo incontrolable de que alguien entre a matarme.
¿Qué me estará pasando?
Todavía puedo sentir las miradas frívolas de esos hombres, los socios de mi esposo, el solo recordar me produce escalofríos.
Ahora mismo, me encuentro en la biblioteca tratando de despejar mi mente, llevo más de dos horas aquí, y es raro que aún no me haya venido a buscar. Porque claro que me di cuenta de que tiene cámaras por toda la casa, y que haberme escabullido para llegar a la biblioteca no fue más que una pérdida de tiempo.
Mis pensamientos se ven interrumpidos por gritos y ¿Disparos? Ante esa idea me levanto de un salto del suelo que es donde me encontraba, y comienzo a buscar un lugar para esconderme... pero no encuentro nada... al ver el pequeño espacio debajo del escritorio me agachó y me escondo de inmediato allí, en dónde atraigo mis piernas hacia mi pecho para esconder mi cabeza.
De pronto, escucho la puerta estrellarse contra la pared y sé que ha llegado mi fin, de seguro Marcos me mandó a matar o...mi padre...o tal vez...
-Pero si aquí está la perra de Rivadeneira.-dice una voz desconocida al tiempo que una mano me agarra de una de mis piernas y me arrastra dejándome expuesta a esas personas.- ¿Quién iba a pensar que una mujer amarraría a él puto amo?-pregunta con burla a sus compañeros mientras me agarra de mis cabellos para levantarme a la fuerza.
-¿Cuánto cuesta atacar a la mujer del mafioso más temido de España?-pregunta otro hombre acercándose a mí por lo que intento soltarme de mi agresor ¿Pero qué haré sola contra cuatro hombres?-Nada, cuando todos son unos ineptos.-susurra agachándose a la altura de mi rostro y lo que veo en sus ojos no me gusta nada.
-Déjenme, no...Marcos...él no está.-digo con miedo y sin poder evitarlo lágrimas comienzan a bajar por mis mejillas.
-¡Oh, la perra tiene miedo!-exclama con burla lanzándome a unos de sus amigos.
-¿Cuánto tardará en llegar Marcos para salvar a su esposa? ¿Tenemos tiempo para marcarla?-pregunta otros de ellos y es cuando siento el verdadero horror y sin pensarlo le lanzo una piña en su estómago consiguiendo que me suelte e inmediatamente corro sin saber qué hacer, y cuando creo que lograre salir siento la punta de... una pistola en mi cabeza provocando que me detenga.
-Es todo una fiera la perra de Marcos.-dice uno de los tipos haciendo que todos se rían.-Lastima que nadie te salvará, usaremos tu cuerpo de todas las formas que se nos ocurra y luego te meteremos un tiro entre tus cejas.-explica para seguidamente agarrarme de mi brazo y tirarme al suelo, mi visión se nubla y mi pulso se acelera cuando tengo a dos de ellos sosteniéndome para evitar que escape, mientras que otro huele mi cuello y el último sube mi camisa provocándome escalofríos ¿Que me harán? ¿Cómo puedo estar rogando para que Marcos llegué a tiempo?
-Hueles delicioso.-dice el tipo y cuando está apunto de besar mi piel pataleo y me remuevo tratando de evitar su contacto, pero lo único que ganó es una cachetada que me deja aturdida.
-¡Los mataré, malditos hijos de perra!-escucho un grito a lo lejos, pero me encuentro lo suficiente perdida para reconocer a quien pertenece.-Se atrevieron a tocar a mi mujer, así que ahora pagarán las consecuencias.-escucho con más claridad en el mismo momento en que siento como me sueltan.
-Señor...por favor no nos mate.-suplica uno de los hombres.
-Eso debiste pensarlo antes de intentar atacar a mi mujer.-dice con furia.
Me encojo en el lugar sin querer ver lo que sea que vaya a suceder, aunque no debería le agradezco que haya llegado justo a tiempo, si esos tipos...mejor ni lo pienso.
-Llévatelos, y dales una lección, más tarde me encargaré de ellos-ordena a sus hombres que parecen son más que los agresores.-Todo estará bien, cariño.-susurra arrodillándose para quedar a mi altura e instantemente muevo mi cuerpo lejos de su lado.-No, no te haré daño, amor.-asegura mientras estira su mano y acaricia con suavidad mi mejilla lastimada.-Los mataré por haberse metido contigo, eres mía...y nadie te puede siquiera mirar.-dice y sin darme tiempo a procesar me alza en sus brazos para comenzar a caminar.
-Bájame.-pido removiéndome, pero él me ignora y sigue su camino.
-Debes descansar, pero no pienso dejarte aquí, no después de lo que pasó.-me explica y en sus ojos puedo ver preocupación, pero no pienso caer.
-¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo?-pregunta después de unos minutos en silencio, niego repetidas veces para evitar que se acerque.
Me acomodo en la cama del hotel para tratar de dormir. Hace unos minutos llegamos y el me dejó en la comodidad de la cama mientras me atacaba con preguntas.
-Lo mejor es que un médico te revise.-dice con su fingida preocupación.
-¿Ahora te preocupas?-pregunto con rabia e inmediatamente captó su atención, tal vez no debí decir eso, pero con qué cara viene a hacerse el preocupado después de que él me ha dejado peor.
-Lo llamaré, y luego comerás algo.-avisa conteniéndose cosa que me sorprende pensé que perdería el control, pero todo parece indicar que en verdad le afectó verme así.
Cuando al fin sale de la habitación respiro tranquila, tal vez pueda escapar, solo debo ser astuta. Me levanto de la cama y comienzo a inspeccionar el lugar con la mirada, pero todas mis ilusiones se van a la mierda cuando observo por la ventana que tiene hombres por todo el hotel.
¡Maldita sea, el muy enfermo me tiene vigilada!
Al escuchar sus fuertes pisadas vuelvo a la cama para fingir estar dormida.
-Amor, el médico va a revisarte.-susurra cuando se sienta a mi lado, y tengo que auto controlarme para no golpearlo por su cinismo.
-Te he dicho que estoy bien.-digo abriendo los ojos.
-No estaré tranquilo hasta que no te revisen.-dice mirándome con sus ojos atormentados por lo que termino asintiendo ¿Acaso tengo otra opción? No, no la tienes, no eres más que un objeto.-me recuerdo.
-No tiene nada, solo debe cuidarse la mano o de lo contrario nunca sanará.-le dice a su jefe, lo que me resulta raro es que ni siquiera me ha mirado a los ojos ¿Le habrá amenazado a este pobre hombre?
-Bien, puedes retirarte, mi hombre te daré tu dinero.-le dice neutro y el doctor sale sin decir nada. Cuando veo su intención de hablarme me doy la vuelta dándole la espalda, no quiero verlo, no quiero escucharlo, deseo que desaparezca de mi vida.-En unos minutos, te traerán la comida, y espero que la termines o tendremos problemas.-amenaza volviendo a su postura fría, pero me importa poco, ya me resigne a su bipolaridad.
***
Siento algo encima de mí y me despierto asustada encontrando a Marcos, este besa mi cuello mientras intenta sacar mi camisón.
-¿Qué... qué haces?-pregunto asustada.
-Quiero...estar...con Mí...mujer.-dice atropelladamene, y caigo en cuenta de que esta borracho.
-No, no quiero, estás borracho.-susurro al tiempo que intento quitármelo de encima, pero es muy pesado.
-Eres mía, solo... mía.-dice con posesión.
Después de que me amenazó para que comiera salió del hotel, y no había vuelto hasta ahora...y al parecer el señor se fue a emborrachar.
-Eres hermosa, amor.-susurra para seguidamente apoderarse de mi boca.
Sus labios me besan apasionadamente, pero no brusco como siempre suele hacerlo, y sin saber cómo terminó dejándome llevar, nuestros labios se mueven en sincronía sellando... cuando me doy cuenta de que esto está mal, de que él es el responsable de mis desgracias lo empujó con toda la fuerza que tengo y logro que quede a mi lado, tiemblo mientras ruego que se duerma.
-Tienes...fuerza, cariño.-dice riéndose ¿No me golpeará?
-Duerme, Marcos.-pido.
-Solo...lo haré si...me abrazas.-asegura al tiempo que siento sus brazos rodear mi cintura dejándome completamente rígida entre sus brazos.- ¿No te irás?-pregunta sin muchas fuerzas, y eso es señal de que está a punto de dormirse.
-No me iré, solo duerme.-digo.
-Te amo, Luciana.-dice dejándome muda e inmediatamente lo observo y me doy cuenta de que ya se ha dormido.
¿Cómo dice amarme después de lo que me ha hecho?
¿Lo amo? Sí, es algo que no desaparecerá fácil, pero no pienso admitirlo y mucho menos perdonar lo que me ha hecho.
Me mantengo quieta sé que no me soltará, ha ejercido demasiada fuerza para evitar me escape de sus brazos. Mi vista se pierde en la nada y miles se recuerdos vienen a mi mente, mi padre golpeando a mamá, mi madre suplicando que no me lastime, el día triste en que murió mi mamá, la llegada de la mujer de Alfonso junto a su hija, las humillaciones, los insultos, los golpes, mis súplicas...y luego llegó él...pensé que me amaría, que sería feliz a su lado...pero me volví a equivocar, nuevamente pase por sus humillaciones, sus abusos...y mi pregunta es ¿Cuándo lograre salir de este infierno? ¿La vida me sonriera alguna vez?
Buenas, espero que estén bien y que hayan disfrutado del capítulo y si es así déjenlo en los comentarios.
No leemos pronto.
Estefanía... Saludos ❤️