Sombras del Pasado

1080 Palabras
El silencio de esta casa no es paz. Es el rugido del abismo susurrando en mis oídos. Es el eco de los pecados que no se han redimido. La habitación que me asignó está demasiado cerca. Apenas una pared nos separa, y sin embargo… no recuerdo haberme sentido tan atrapada desde que escapé de él. Desde que creí haberlo vencido. La alfombra bajo mis pies es suave como terciopelo, demasiado costosa para una simple niñera. Todo en esta casa grita poder, arrogancia, decadencia. Todo grita Alaric Von Stein. Y el eco de su voz, de esa maldita sonrisa, todavía me retumba en los oídos. "—No me contradigas, preciosa. Aquí, las reglas las pongo yo…" Tragué saliva. Me detuve frente al espejo antiguo de mi habitación. Mi reflejo me devolvió la mirada de una mujer que debería sentirse fuerte. Pero yo no me reconocía. Porque él estaba de nuevo aquí. Él. Con esos ojos oscuros que me desnudan, que me rompen. Y ese aroma a peligro, a control, a condena. Mi habitación tiene balcón, irónicamente no creo que nadie quiera contemplar las vistas de traseras de la mansión. Ese bosque espeso parece que guarda miles de demonios esperando para lanzarse sobre ti, y devorar tu alma. Aunque, afuera, la brisa nocturna es refrescante y las estrellas en el cielo se ven más brillantes que nunca, es un lugar perfecto para pensar, para perderse en recuerdos. En esta mansión donde reina el pecado disfrazado de lujo, yo soy solo una intrusa… y él, la tempestad que jamás pude domar. Alaric Von Stein. Mi garganta aún arde al recordar ese nombre. Ese maldito nombre que arruinó mi vida. Me apoyo contra la baranda del balcón, conteniendo el temblor en mis manos. Él está aquí. A tan solo unos metros. Puedo sentirlo… como si su presencia hubiera quedado tatuada en mi piel desde hace años. Su mirada. Su voz. Su sombra en mi alma. *Flashback — Tres años atrás Graymoore. Redacción de The Herald. 11:37 PM* —¿Te das cuenta del monstruo al que estás enfrentando? —la voz de Rachel, mi editora, sonaba como una advertencia. Pero para mí era un combustible. —Justamente por eso. Nadie ha logrado exponerlo. Nadie se ha atrevido. —¿Y tú sí? Sonreí, con el tipo de locura que se enciende cuando has llegado demasiado lejos para retroceder. —Tengo documentos que lo vinculan con lavado de dinero, tráfico de armas y redes de corrupción política. Contratos firmados, grabaciones. Solo falta una cosa… —¿Y qué sería? —Mirarlo a los ojos y ver si tiembla. *Dos semanas después* Y lo hice. Me infiltré en una gala privada organizada por una de sus fundaciones. Iba vestida con un vestido n***o ajustado, labios rojos y una mentira perfecta entre los labios: “Soy Victoria Lane, editora de Vogue Paris”. Nadie cuestionó mi nombre. Nadie se atrevió. Él me vio desde el otro lado del salón. Sus ojos me atraparon en un instante. Negros. Infinitos. Mortales. —¿Y tú quién eres? —me preguntó, inclinándose con esa sonrisa ladina, peligrosa. —¿Te importa? —repliqué, juguetona. —Solo si tienes algo que valga la pena. Esa noche bailamos. Coqueteamos. Jugué a seducir al diablo. Y el diablo… me besó. *Dos meses después* Estaba perdida. No sabía cómo ni cuándo sucedió. Pero de pronto no solo lo espiaba: lo deseaba. Lo odiaba… y lo quería. La información estaba lista para ser publicada. Las pruebas eran irrefutables. El artículo estaba terminado. Y sin embargo… Lo miré dormir junto a mí, esa última noche, con la sombra del amanecer deslizándose por su espalda desnuda. Tan hermoso. Tan perverso. Lo odiaba por todo lo que era. Por cómo jugaba con vidas humanas como si fueran fichas en un tablero. Pero sobre todo, me odiaba a mí misma… Por haberlo amado por un instante. Una mujer casada jugando a ser la amante de un demonio como Alaric. Lo peor es que mi culpa no venía de mi infidelidad, mi matrimonio era una fachada sucia que mantuvimos por simples apariencias. Y mi esposo, bueno, él tenía tantas amantes que me costaba recordar siquiera cuando fue la última noche que durmió en casa. Aún así yo nunca había hecho algo como ser infiel, ni con el pensamiento. Hasta Alaric. Lo peor es que me enamoré, ese fue mi mayor error. Y a pesar de todo nada me detuvo de mi real objetivo. Publiqué el artículo. El escándalo fue instantáneo. Pero las reacciones no. La gente no me creyó. Dijeron que todo era un invento. Una venganza de amante despechada. Que el poderoso, impecable Alaric Von Stein jamás haría algo así. Y yo… Yo lo perdí todo. Mi carrera. Mi nombre. Mi hijo. *Presente* Respiro hondo. Mis uñas se clavan en las palmas mientras veo el tenebroso bosque trasero desde mi balcón. Una lágrima quiere salir, pero no la dejo. No delante de él. La puerta se entreabre sin permiso. No tocan. No preguntan. Es él. —No sabía que te gustaban las vistas nocturnas —dice desde su lugar. —No sabía que me estabas espiando —respondo dándome la vuelta para encararlo. —No necesito espiarte, preciosa. Estás demasiado ocupada temblando cada vez que estoy cerca. —No me das miedo. —No. Pero te hago sentir cosas que odias admitir. Se acerca. Demasiado. Sus dedos tocan una hebra de mi cabello. —¿Por qué me odias tanto, Evelyn Hart? ¿Qué te hice? Lo dice con esa maldita tranquilidad suya, como si realmente no lo supiera. Y eso… eso me destroza más que cualquier otra cosa. —No eres más que un monstruo elegante con buenos trajes. —Y tú una mentirosa que aún no ha aprendido a escapar. Mientras hablaba se acercaba a mí. Tanto que ahora solo hay centímetros de distancia. Su boca está demasiado cerca. Su aliento roza mi piel. Su mirada me desarma. Quiero gritarle que él lo arruinó todo. Que me destruyó sin saberlo. Pero me trago el veneno. No es el momento. —No te ilusiones, Alaric. No estoy aquí para ti. —No, preciosa. Estás aquí porque te quedaste sin dónde huir. —Te equivocas. Sonríe. Una sonrisa oscura, triunfadora. Como si ya supiera lo que va a pasar. —Veremos. Se aleja. Pero su sombra permanece. Y yo… yo solo puedo cerrar los ojos y recordarme que no debo ceder. No otra vez. No con él.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR