Uno
Estaba ansiosa con la mirada clavada en la puerta, esperando la hora en que mi profesor llegara, estaba atenta para no perderme su entrada, cuestionandome con que atuendo me impresionaria esta vez, aunque sabía la respuesta, siempre vestía tan formal, pero amaba especialmente los pantalones azul n***o que le quedaban muy ajustados.
Por fin mi exquisito maestro Ben Miller entró a la sala, todos guardaron silencio por su presencia, estudié su hermoso cuerpo mientras camina hasta su escritorio lleva una camisa azul marino formal con mangas hasta su muñeca metida en sus pantalones negros perfectamente planchados.
Ha sido mi maestro de literatura desde este año y a pesar de ser considerado como un enojon nadie puede negar que es guapo, comenzó a trabajar desde joven ya que sólo aparenta 22 años.
A mi me parece encantador la manera en como nos explica la clase caminando de arriba a abajo por el salón, con su cabello marrón oscuro y sus profundos ojos verdes.
Por lo que sé, vive sólo y no tiene novia, pasa sus días enteros en la escuela y dudo mucho que tenga un romance con una maestra o secretaria ya que todas pasan de los treinta años, y para confirmar más mis sospechas yo misma me he escabullido todo el dia tras el y en ningún momento cruzó una mirada o una palabra lasciva con una mujer.
Veo en su mirada a una persona solitaria por eso a veces lo miro fijamente hasta que se da cuenta de mi mirada, se pone nervioso y comienza a hacer movimientos torpes, me gusta hacerlo sentir querido o deseado por alguien.
La semana pasada lo encontré en el supermercado , el hacia sus compras sólo, usaba ropa casual y llevaba el cabello despeinado, le dedique una sonrisa chupando mi labio inferior, el sólo escondió una risita bajando la mirada, sus oyuelos se formaron con mayor intensidad, y por suerte mi madre no nos descubrió intercambiando miradas lasciva.
Sin embargo, en la escuela es diferente se mantiene reservado y al margen de la gente, no se arriesga a perder su trabajo al verse descubierto teniendo una relación amorosa con una de sus alumnas, por eso sólo mantengo mis fantasías en mi mente. Por desgracias.
Aunque la vida cruel, el universo caprichoso o algún Dios egoísta no me permitan estar con él, eso no impide que cada noche escriba todos mis pensamientos y haga realidad las historias de amor que me imagino con él.
Chupate esa universo.
Lo cierto era que pasaba imaginandome muchas cosas, me acercaba a hablar con él más de lo necesario pero sabía que, después de todo, eso era lo único que tendría, unos pocos minutos al día en los que el me explicara a solas después de la clase una que otra duda que me hubiera inventado como excusa para estar con el, y aunque en esos escasos minutos pudiera observarlo de cerca y ver sus ojos mirando los míos, lo cierto es que no eran suficiente.
El profesor Miller dio su clase impecablemente como siempre, formal y serio, muy serio.
Pesé a su encanto natural por enseñar se mantenía siempre al margen de cualquier relación con nosotros sus alumnos, es decir, no era la clase de profesor que ofreciera su amistad a sus alumnos, quizás por eso la clase se mantenía en silencio prestando atención o quizás sólo era por el hecho de que sus clases siempre eran entretenidas.
La campana sonó y todos se apretujaron en la puerta mientras hablaban sobre cómo se organizaría el baile de los enamorados que se iba a llevar a cabo dentro de una semana.
Tomé mis cosas perezosamente y salí con decepción.
Me pregunto si se pueden invitar a los maestros como parejas para el baile.
Mary también tomó sus cosas y se engancho en mi brazo con una sonrisa, nos dirigimos a la salida, Mary estaba punto de hablar seguramente para contarme alguna vanalidad o ocurrencia de las que solía decir, pero a punto de salir escuche una voz de trtas de mi y sentí como algo impacto contra mi corazón.
- Señorita Hollowitz. - Dijo el maestro Miller.
Giré mis talones hacia el, estaba sentado en su escritorio viendo una hoja,.
oh no.
Es mi tarea de literatura.
Había olvidado esa tarea.
Mary se adelantó susurrando me que me esperaría en la cafetería, asentí y me acerque a él.
El profesor Miller levanto su ostro hacia mi y se quedo blanco viendo mis ojos sin decir nada, por un momento me cuestione que esta sucediendo, seguramente notó el rubor en mis mejillas, normalmente no soy tímida, pero demonios tiene mi tarea, tiene mis pensamientos, y los había leído y eso me causo una extraño sentimiento de verguenza, lo cual es extraño porque me esforcé escribiendo mi tarea pensando en cual seria su reacción al leerla, y aquí estábamos.
miré a todos lados esperando algo y luego de un rato de su examinadora mirada hablo:
- su tarea, es... -dijo mirando la página con asombro. -has progresado mucho Hollowitz, tu forma de escribir es sorprendente y con pocas palabras logras decir tanto.
Respire profundamente saboreando cada palabra, para luego acercarme sin poder borrar la enorme sonrisa en mi rostro, curve mis dedos sobre su escritorio, estaba casi demasiado cerca y me miro desde arriba con una mirada muy nerviosa, sabía por experiencia que le afectaba de manera notable mi cercanía, y eso me encantaba!
- Gracias Ben, ¿sabes? es fácil escribir cuando se tiene a un maestro que me inspira tanto.
Elevó ambas cejas con asombro, pero sólo por eñ instante en que proceso lo que dije porque enseguida sus ojos cambiaron a una mirada excitante.
entendiendo mi insinuación. bajo su cabeza escondiendo una sonrisa
No sé de donde me salió eso, seguramente es culpa de las miles de fantasías que ensaye en mi cabeza para cuando llegara este día, ni si quiera se por qué lo llame por su nombre. Pero me gustó y por lo que veo a el también porque sonrió sorprendido
-Enserio le inspiro tanto, Srta Lowell?
Mierda su voz era tan seductora.
-si, así es. -dije lentamente, muy cerca de su rostro.
-Vaya! Y que parte de mi le inspira tanto? - cuestionó, con un asomo de sonrisa lasciva.
-No sabría decidirme por una sola. - confesé
-Tal vez mi clase... Las tareas que les dejo? - hablaba mientras su rostro se acercaba más al mío, su ardiente mirada se movían de mis labios a mis ojos.
Verlo actuar de esta manera tan seductora me dio valor para continuar, quería más, ansiaba conocer el límite de este nuevo trato hacia mí profesor.
-No estaba pensando en eso precisamente, pero ya que lo menciona desearía otro tipo de tareas.
Ben sonrió provocativamente.
-Que tipo de tarea le gustaría? acepto toas sus sugerencias. - dijo, con una insinuacion malisiosa.
-Ya sabe, con las que pueda ganar puntos extras, profesor.
En su rostro se dibujo una cautivadora sonrisa.
-¿Puntos extras? - Se asombró encantadoramente. - Pero si mi alumna favorita ya no necesita puntos extras, tiene la mayor nota y es la mejor de la clase. -habló, sentí un escalofrío que recorrió todo mi ya caliente cuerpo, su mirada me quemaba y esa sonrisa tan... Exquisita solo provocaba ser besada.
-Lo sé. - afirmé mientras mordia mis labios, este gesto captó la completa atención de mi profesor. -Me esfuerzo por lograr lo que quiero, sabe?
-Admirable! -admitió, con un toque de picardia. - me da mucha curiosidad saber lo que es capaz de lograr. Supongo que tendré que averiguarlo. - añadió desafiante mientras se acercaba más a mi, sus ojos nunca dejaron de mirarme de una manera ardiente, y yo no me deje íntimidar, le devolví la mirada más lujuriosa y seductora que tenía.
-Ah si? - lo desafie, tratando que fuera el quien acortara esos escasos centimetros entre nuestros labios, pero este un desafío de miradas y provocaciones. Y sería yo quien ganaría. Porque jugar sucio era mi mejor estrategia. - y cómo hará eso, profesor? - dije, con la voz más sexy de mi repertorio.
-Bueno primero... Hablo, mucho más cerca.
-Aja? - le anime a seguir, Dios estaba exitandome y ansiaba ver si el también
Y Justo en ese momento...
Tocaron la puerta, sacandonos un susto a ambos, separandonos abruptamente. Mi corazón latía con fuerzas.
Me aleje mucho del escritorio, a una distancia razonable, mientras veía a la profesora Torres entrar.
Ben se sobraba el cuello, sin mirarle a los ojos, no muy seguro de cómo actuar.
Dios había estado tan cerca de su boca.
-profesora Torres, en que puedo ayudarla. -se apresuró a decir.
Teníamos suerte de que la profesora Torres era tan mayor que apenas y tenía vista aún con sus gruesas gafas.
Dudo que lo haya notado algo sospechoso
Sin embargo ahora teníamos algo que ocultar... significaba acaso que teníamos algo, no? algo que cultar.
No estaba segura pero
Eso era un gran paso.
-si profesor Miller, necesito su firma. -pidió, amablemente, al tiempo que ponía en el escritorio una cantidad alarmante de papeles, considerando que tenía que firmarlas.
-Vaya! Sarahi no se anda con rodeos, eh! - exclamó al ver los documentos.
-Estamos iniciando el año escolar, Ya sabe como son en administración.
-claro. - Sonrió Ben, tomando un lapicero y antes de ponerse manos a la obra, se giro hacia mi. -Srta Lowell, espero que le aya aclarado su duda.
-A decir verdad no. - dje más para mí misma, mientras lloraba internamente por ello. Presione los libros que llevaba en mi mano sobre el pecho - Pero gracias por su tiempo supongo que.. -
-Le explicaré luego, si?
-De acuerdo. sonreí -Lo estaré esperando con ansias... Profesor Miller.
De su garganta se escapó una minúscula sonrisa que trató de ocultar.
Me gire y salí. Satisfecha.