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Me enamoré de un cantante

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Descripción

Catalina, una chica de 26 años a la que no le ha ido bien en el amor, pero que busca éxito en su carrera de post productora y Juan José, una cantante de pop urbano, millonario que lleva una vida dedicada a cantar, las fiestas y a las mujeres, se conocen en medio de un mundo mediático lleno de crítica, en el cual tratan de luchar por su amor y ser felices

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Primer encuentro
Despierto con mi cabeza sobre el escritorio de mi estudio y me doy cuenta que pasé toda la noche preparando la propuesta para el video musical del conocido cantante de pop urbano “El Juanjo”, un hombre con un gran recorrido musical que podría llevar mi carrera al éxito si acepta trabajar con la casa productora en la que soy la jefe de post producción temporal, mi jefe renunció repentinamente la semana pasada y tuve que ocuparme de sus tareas mientras encuentran su remplazo, pero en mi interior tengo la esperanza de demostrar mis capacidades con esta propuesta y poder ascender a este puesto permanentemente, sería la recompensa a tantos años de estudio y esfuerzo. Mi teléfono suena sacándome de mis pensamientos, es un mensaje del gerente de la compañía quien esta ansioso por la reunión con “El Juanjo” —¿Cata, terminaste la propuesta? —me pregunta ansioso sin siquiera decir buenos días. —Si Don Carlos, la termine hace unos minutos —manifiesto para que sepa que pasé toda la noche realizándola, quiero que tenga en cuenta mi esfuerzo y cualquier punto que pueda conseguir a mi favor me ayudará. —Perfecto, luego de la reunión podrás tomar la tarde libre para que descanses —me dice y se lo agradezco porque la ultima vez que miré el reloj antes de dormir eran las 5:30 a.m. y son las 6:30, por ende, no he dormido bien y tengo el tiempo exacto para arreglarme y llegar a las 8 en punto a la oficina. Me dispongo a refrescarme, al salir busco un vestido ajustado en la parte de arriba, pero suelto en la falda de color vino tinto, con unas medias pantalón negras y unos tacones del mismo color buscando verme sobria y me maquillo rápido, sencillo y prudente. Miro el reloj y ya son las 7:00 a.m. lo que significa que tengo 1 hora para conducir hasta la oficina y con el tráfico de Bogotá prefiero salir inmediatamente sin desayunar. Llego al parqueadero a las 7:30 asombrada de lo descongestionada que estaba la ciudad el día de hoy, luego recuerdo que estamos en lo que en Colombia llamamos la semana de receso escolar, unas vacaciones que se dan a mediados de octubre para los estudiantes y muchas personas aprovechan para salir de vacaciones, por ende, la ciudad se descongestiona y el tráfico es de ensueño. Estaciono mi vehículo y me dirijo al baúl en donde tengo mi portátil y el video beam que usaré en la presentación, cierro el baúl y al darme la vuelta me tropiezo con un enorme hombre que hace que mi tacón se deslice por una canaleta del parqueadero causándome un dolor enorme en mi tobillo y rompiendo mi media, a penas me pude agarrar de mi carro para no caer al piso y suelto un sollozo de dolor, cuando el hombre voltea me doy cuenta que tiene una gorra, unos lentes de sol y un cuello que lo hace ver misterioso, de un momento a otro su voz me saca de mi dolor. —Pero ¿Qué diablos, no te fijas por dónde caminas? — me dice con voz fuerte haciendo que su cuello caiga un poco y dejando ver su boca y su mandíbula, me lleno de rabia pero al analizar sus rasgos me doy cuenta de que es “El Juanjo” y por ende no puedo responderle como se merece así que tomo un respiro y respondo llena de frustración —En verdad lo siento señor, no me fi… —ni si quiera me deja terminar la frase cuando gruñe y sale caminando al asesor dejándome recargada en mi coche y con mi pie aun en la canaleta. Miro mi reloj y aún son las 7:40 a.m. así que procedo a llamar a mi jefe para contarle lo acontecido con el patán del cual depende mi carrera. —Hola Cata, dime que ya estas llegando porque acaba de salir del ascensor El Juanjo —dice de manera ansiosa —Si Don Carlos, ya llegué, pero me tropecé con ese patán en el parqueadero y por su culpa lastimé mi tobillo —Le manifiesto con rabia. —¿Cómo así? ¿Porqué patán? ¿Te faltó al respeto? —Dice preocupado demostrando lo humano y cálido que es con sus empleados. —Es una larga historia don Carlos, por el momento ¿cree usted que alguien pueda ayudarme por favor comprando unas medias pantalón negras, se me rompieron con el incidente y no me veo tan presentable para la reunión? — —Claro Cata, ya mismo envío a mi secretaria para que me haga el favor mientras subes ¿Necesitas ayuda o puedes caminar? — Pregunta nuevamente angustiado. —Tranquilo Don Carlos, creo poder llegar al ascensor —Le digo tratando de restarle importancia, aunque me duele bastante mi pie y veo sangre por el roto de mis medias. —Esta bien, te espero —y cuelga. Cojeo hasta el ascensor, subo en él y marco mi piso. Juan José Mi teléfono me saca de mi profundo sueño y tanteo la zona con mi mano buscándolo entre dormido, cuando logro encontrarlo contesto sin siquiera mirar quién es y la voz al otro lado del teléfono me termina de despertar por completo. —Juan José, dime que no estas en algún hotel de Bogotá con la primera mujer que se te pasó por el lado anoche —Su voz de regaño me deja saber que es mi representante y hermana que, aunque la adoro parece mi mamá —Hermanita deberías dejar de regañarme y decirme para qué me despiertas — —¿Cómo que para qué te despierto? ¿Se te olvida que hoy tenemos reunión en la casa productora que acordamos validar para la post producción de tu próxima canción? —Mierda, grita mi cabeza al recordar esa reunión, me urge encontrar una nueva casa post productora que se encargue de los videos de mis canciones después de que nos enteramos que la agencia anterior que se encargaba de esto, estaba estafando a varios cantantes. —En verdad perdóname Lorena, se me pasó por completo —miro mi reloj y me doy cuenta que a penas son las 6:35 a.m. —Pero la reunión es a las 8:00 a.m. es decir que tengo aún hora y media para llegar, estaré allá a tiempo —le digo tratando de tranquilizarla —Te quiero aquí en una hora, te envío la dirección por w******p, tengo mucha fe en esta empresa, contacte a varios agentes de artistas que aún están empezando en la música y me hablaron de una tal Catalina, una mujer que hace maravillas en la post producción y busque su portafolio en línea y tiene muy buenos trabajos —Me dice con voz seria y comprometida —Esta bien, en una hora estaré allá, te amo —Y le cuelgo antes de que me pregunte en dónde y con quién estoy, la amo, pero cada que puede me recuerda que debo dejar las fiestas y las mujeres y ponerme serio, pero ella no entiende que desde mi última relación amorosa lo único que quiero del género femenino es un momento de placer. Miro a mi alrededor y en mi cama hay dos modelos desnudas, me levando sin hacer mucho ruido y me tropezó con una botella de ron, recuerdo que la fiesta de anoche estuvo maravillosa y me meto al baño rápidamente sin hacer mucho ruido, quiero evitar que alguna de las chicas se despierte y se desencanté con mi yo frio y gruñón cuando estoy sobrio y he complacido mi deseo s****l. Busco mi maleta, saco uno de mis trajes ya que es una reunión importante, busco un gaban largo, un cuello, unas gafas de sol y me los pongo para que no me reconozcan en la calle, quiero evitar los molestos periodistas y las fans desesperadas y locas que abundan por esta ciudad, salgo de la habitación, bajo en el ascensor y me acerco a la recepción del hotel en el que estoy. —Hola, te entrego las llaves de la habitación, hay un par de chicas en ella que no demoran en despertar e irse, pero igual te dejo paga una noche adicional por si las moscas —Le digo a la recepcionista y ella me recibe las llaves con misterio —Perfecto señor Juan José, aquí esta su cuenta con la noche adicional que deja paga —Me entrega la cuenta y yo le doy mi tarjeta de crédito —¿a cuántas cuotas señor? —me pregunta con un tono algo nervioso, quizás es por mi vestuario misterioso —A una sola por favor —teclea un par de veces en el datafono y me devuelve la tarjeta despidiéndose amablemente Miro el reloj mientras me dirijo al parqueadero y noto que aún son las 7:00 a.m. lo que me da el tiempo suficiente para llegar a la reunión, subo a mi auto y conduzco hacia la dirección que me envío mi hermana. Al llegar al parqueadero del edificio presento mi identificación y procedo a estacionar mi auto, miro el reloj y aún falta media hora para la reunión, pero conociendo a mi hermana como la conozco, sé que ella ya debe estar acá así que decido subir al piso correspondiente, bajo de mi coche, y comienzo a caminar mientras reviso uno de los videos post producidos por la mujer de la que me habló mi hermana distraído en mi celular, me sorprendo del buen trabajo de esta mujer, debe ser una completa nerd, pero justo cuando estoy más concentrado algo choca con mi espalda golpeándome demasiado fuerte y causándome mucho enojo, volteo y veo a una mujer que a penas reacciona ante el choque sin darse cuenta lo duro que me golpeó con lo que sea que lleva en la mano así que me enojo bastante. — Pero ¿Qué diablos, no te fijas por donde caminas? —Le digo en tono fuerte muy rápido sin pensar y luego noto que quizás fui muy grosero y avergonzándome un poco, mi cuello se cae de mi cara y ella se asombra al verme, supongo que me reconoció. — En verdad lo siento señor, no me fi…—ella comienza a decir de una manera amable, aunque un poco frustrada y mi vergüenza tanto que me obliga a alejarme para evitar embarrarla nuevamente, camino al ascensor y subo rápidamente, al llegar todo el mundo me mira expectativo y mi hermana me llama desde una sala al fondo del pasillo —¡Juanjo! No puedo creer que después de lo que me imagino que hiciste anoche lograras llegar a tiempo —dice en un tono burlón mientras yo la saludo con un beso en la frente —Hola hermanita, cuéntame, ¿ya llegó la mujer genio que edita videos? — pregunto expectativo —Aún es temprano y no la he conocido, pero mira, allá viene Don Carlos, el gerente de esta empresa —me dice mientras lo señala con su mano. El hombre se acerca, es un señor mayor, serio, pero con una expresión amable en su cara, al entrar a la sala de juntas en la que nos encontramos, tiende su mano a mi hermana y se presenta —Señorita Larios, es un placer al fin conocerla, yo soy Carlos Lassa, gerente y fundador de producciones Lassa y hemos hablado por teléfono anteriormente — —Señor Lassa, es un placer conocerlo y dígame, Lorena, por favor —mi hermana tiende su mano y luego se dirige a él señalándome —le presento a mi hermano, Juan José Larios —el hombre me tiende su mano. —Señor Larios es un placer conocerlo y tenerlo en nuestra compañía —me dice mostrándome una amable sonrisa, yo respondo a su apretón de manos y le sonrío sin decir más nada —Señor Lassa cuénteme ¿Dónde se encuentra la famosa Catalina? —Me pueden llamar Carlos por favor y Catalina tuvo un incidente en el parqueadero, al parecer se tropezó con un hombre y se lastimo su tobillo, ¿les molesta esperarnos unos minutos mientras ella se recompone un poco? —nos dice el hombre y mientras menciona lo del tropezón me pongo pálido pensando en mi choque con la mujer en el parqueadero, aunque no me fije si esta mujer se lastimo el tobillo, mi hermana se dispone a hablar, pero yo la interrumpo. —Carlos por supuesto que nosotros esperamos, no hay ningún inconveniente, tómense el tiempo que sea necesario — al decirlo noto que el hombre me mira como si supiera que fui yo el que se tropezó con su empleada —Perfecto, si me disculpan la esperaré en el ascensor —camina hacia el ascensor y mi hermana me mira extrañada —Me puedes explicar ¿por qué accediste a esperar tan amablemente cuando tu generalmente eres el hombre más impaciente del mundo? —Bueno, creo que el hombre con el que se estrelló la famosa Catalina soy yo. —¿Cómo? ¿te estrellaste con una mujer en el parqueadero? —Si, y fui muy grosero ya que en el estrellón me golpeo con algo que traía en sus manos, luego caí en cuenta de lo duro que fui y me alejé para no seguirla cagando sin dejar que se terminara de disculpar —¿Y te reconoció? —Creo que si porque puso cara de asombro cuando la bufanda se deslizo por mi mandíbula. —Genial, ya quedamos mal ante esa mujer —dice enojada. De repente escucho el ascensor abrirse y se baja de él una mujer vestida igual a la mujer con la que me estrelle, solo que esta viene cojeando y creo que es mi culpa. Carlos la ayuda a bajar del ascensor y le recibe lo que lleva en la mano, ayudándola a caminar hasta una oficina a unos cuantos metros del ascensor, mi hermana me saca de mis pensamientos con un golpe en el brazo. —Más te vale que vayas y te disculpes con esa mujer — me dice Lorena y creo que tiene razón. Camino a la oficina que entraron Carlos y Catalina y veo a una mujer corriendo con unas medias en la mano, entra a la oficina y vuelve a salir, así que me dirijo a ella con el fin de que me deje hablar con Catalina —Hola, ¿esta es la oficina de la Señora Catalina? Le digo mientras señalo la oficina de la que ella acaba de salir —Si señor, es la oficina de la SEÑORITA Catalina —me responde resaltando la palabra señorita y pienso que ni siquiera vi su cara o me fijé en cómo era ella de mi rabia y mi dolor como para saber si es joven o no. —Crees que pueda entrar a hablar con ella un momento, creo que le debo una disculpa —Le digo de manera apenada. —Permítame por favor yo pregunto ya que ella se encuentra resolviendo un asunto algo… importante —dice si saber qué otra palabra usar para referirse a que por mi culpa debe cambiar sus medias y entra a la oficina. Catalina El ascensor abre sus puertas y Don Carlos se dirige a mi para ayudarme con mi pc y mi video beam, luego me tiende su brazo para que pueda caminar con más facilidad y me saluda. —Buenos días Catalina, ¿Qué fue lo que pasó? —me pregunta algo preocupado —Me baje de mi carro y me dirigí a mi baúl para sacar estas cosas —le digo mientras señalo lo que acaba de recibirme —luego cerré el baúl y al darme vuelta me tropecé con la enorme espalda de un hombre que se volteo y me dijo que si yo no me fijaba por dónde caminaba de manera grosera, luego me di cuenta que era el tal “Juanjo” y no le respondí como se merecía, trate de disculparme pero el muy grosero se fue y me dejo ahí, con mi pie en la canaleta, cuando lo saque me di cuenta que mi media estaba rota y sin contar el dolor que sentí al tropezarnos —termino de contar de manera enfurecida. —Bueno, pues conmigo fue muy amable al pedirles que nos esperaran ya que tu habías tenido un incidente en el parqueadero —me dice riéndose —hubieras visto lo pálido que se puso cuando le dije que te tropezaste con un hombre, casi se le cae la cara de la vergüenza — me rio un poco y entramos a mi oficina, me ayuda a sentar en el sofá que se encuentra frente a mi escritorio y se agachan a revisar mi tobillo —Vamos a ver qué tan grave es el daño —dice de manera atenta y luego se asusta un poco —Creo que debes ir al baño, quitarte la media y salir para que limpiemos la herida y veamos qué tan grave es porque así se ve horroroso —dice mientras me ayuda a levantar para llegar al baño. Entro y me quito la media con cuidado, veo mi tobillo bastante hinchado y más sangre de la que esperaba, luego escucho la puerta y a la secretaria de Don Carlos entrar anunciando la llegada de mis nuevas medias, luego mi jefe golea a la puerta. —¿Catalina ya quitaste tus medias, crees que pueda entrar a aplicarte a alcohol y revisar tu tobillo? Pregunta mi jefe en tono preocupado y yo apenada acomodo mi vestido para mostrar la menor parte posible de mis piernas y abro la puerta, el entra y al verme apenada concentra su atención en mi tobillo —Vamos a ver, esto te va a arder, pero necesitamos limpiar la herida para ver su gravedad y que no se vaya a infectar — —Que pena ponerlo en esto don Carlos —digo apenada y con las mejillas muy rosadas —Tranquila Catalina, me recuerdas a cuando tenia que hacer lo mismo con mi hija que actualmente debe tener tu edad más o menos —comenta con voz nostálgica mientras limpia mi herida la cual arde un poco, luego la puerta suena y entra la secretaria de Don Carlos —Cata, afuera esta el famoso Juanjo preguntando por ti, dice que si puede entrar a hablar contigo —comenta ella un poco sorprendida y yo quedo igual al escucharla, me pregunto qué querrá el patán ese. —Bueno Cata, lo más probable es que él quiera disculparse contigo y temo que si no queremos perder el negocio que hay en juego deberías recibir sus disculpas, presentarte a la reunión y luego irte al hospital ya que veo muy hinchado tu pie y probablemente tengas una torcedura o peor, un esguince y es mejor que lo revise un profesional —comenta don Carlos de manera seria y yo volteo los ojos al pensar en ver a ese hombre —Carmen, dile al patán ese que termino de arreglar el desastre que provocó y lo atiendo —le digo a la secretaria del Don Carlos un poco fastidiada y ella se ríe prudentemente, Don Carlos se retira del baño, me da mis medias y cierra la puerta para que yo me las pueda poner de manera tranquila. Salgo del baño cojeando y don Carlos me ayuda a ir a mi silla, me pongo unas baletas que suelo cargar cuando uso tacones y don Carlos sale de la oficina diciéndole al dichoso Juanjo que puede pasar.

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