Capítulo 7: ¿Enserio?

1366 Palabras
Santiago, con la firme determinación brillando en sus ojos, se encontraba ante su padre, listo para abordar el desafío. La tensión en el aire era palpable, pero Santiago se negaba a dejarse abrumar por ella. Con un gesto de confianza, afirmó. —Muy bien, padre, algo se nos ocurrirá. Juntos somos imparables. Su padre asintió con una sonrisa de orgullo ante la determinación de su hijo. Sabía que no importaba cuán difícil fuera la situación, juntos encontrarían una solución. Con un apretón en el hombro, le aseguró. —Confío en ti, Santiago. Sé que trabajando juntos, encontraremos el camino hacia la solución que buscamos. Y haremos que esa supuesta hija no nos pueda quitar lo que nos pertenece. Santiago asintió mientras, en un gesto reflexivo, ajustaba el nudo de su corbata, sintiendo la tensión del momento palpitar en el aire a su alrededor. Por otro lado, su padre le informó sobre una reunión importante que su tío tendría al día siguiente con una mujer que era conocida de la familia, pero que había nacido fuera del matrimonio, en el hotel Klimt. Sugirió que Santiago fuera a conocer a su prima en ese momento. —Muy bien, padre, será un buen momento para conocer a esa...bastarda —respondió Santiago, confiado pero con cierta reserva en su voz, mientras jugueteaba nerviosamente con el borde de su chaqueta, incapaz de ocultar la intriga y la curiosidad que lo embargaban. Mientras tanto, Christine intentaba consolar a su amiga Elizabeth, quien se veía sumida en la tristeza. Los rayos dorados del atardecer se filtraban a través de las cortinas de encaje, pintando patrones de luz y sombra en el suelo de madera de la sala de estar. El suave murmullo de las voces llenaba la habitación, tejiendo una atmósfera de complicidad y apoyo mutuo entre las dos amigas. —Elizabeth, ¿por qué tienes esa cara tan larga? Ya te dije que te perdono. No te preocupes, amiga mía, encontraremos la forma de salir adelante —expresó Christine con ternura, tratando de levantarle el ánimo. La luz tenue de la lámpara de la mesita de noche iluminaba su rostro preocupado, destacando los gestos de compasión que adornaban sus rasgos. El aroma suave de las velas perfumadas flotaba en el aire, creando una atmósfera tranquila y reconfortante en la habitación. Elizabeth, disculpándose, explicó que se sentía abrumada por las dificultades que había estado enfrentando en el día. Sus palabras se entrelazaban con un suspiro cansado, reflejando el peso de las preocupaciones que la agobiaban. Entonces, Christine le propuso una idea para ayudarla. —Elizabeth, se me ocurrió que podríamos reunirnos con un señor de negocios que conozco. Tal vez él pueda ofrecerte empleo o al menos brindarte algunas oportunidades. Además, la reunión será en el mismo hotel al que fuimos la vez pasada a trabajar, así podremos distraernos un poco y disfrutar de un cambio de ambiente —sugirió Christine, esperando aliviar la situación de su amiga. El brillo de esperanza en sus ojos reflejaba su deseo genuino de ayudar a Elizabeth a superar sus dificultades. Elizabeth miró a Christine con gratitud en los ojos, su mirada estaba llena de admiración y aprecio. La luz suave de la lámpara de la mesita de noche resaltaba los destellos de emoción que brillaban en sus iris, reflejando el vínculo profundo que compartían. —Gracias, Christine. Eres una gran amiga —dijo con voz temblorosa, su tono aún resonando con sinceridad y afecto. Las palabras brotaban de sus labios con un eco de vulnerabilidad, revelando la profunda conexión que sentía con su amiga en ese momento de necesidad. —No sé qué haría sin ti a mi lado. Christine le devolvió la mirada con una sonrisa cálida y sincera, irradiando comprensión y solidaridad. Sus brazos envolvieron con suavidad a Elizabeth en un abrazo, transmitiendo una sensación de seguridad y apoyo incondicional. —Estoy aquí para apoyarte en todo momento, no importa qué. Juntas superaremos esto, por eso somos amigas, para apoyarnos mutuamente —le aseguró con animo, sus palabras resonando con un eco de confianza y compromiso. A pesar de las dudas que aún asediaban a Elizabeth por su situación financiera, Christine la tranquilizó con palabras de aliento. El susurro reconfortante de su voz llenaba la habitación, disipando las sombras de la incertidumbre que amenazaban con envolver a su amiga. —No te preocupes por el dinero, Eli. Estoy dispuesta a hacer todo lo posible para ayudarte. No estás sola en esto, ¿de acuerdo? —le dijo con seguridad y empatía, resonando con un tono de confianza y determinación que disipaba cualquier rastro de preocupación en el corazón de Elizabeth. Finalmente, Elizabeth aceptó ir con Christine a la reunión, pero mencionó que antes tendría que pasar por la casa de sus hermanos para resolver algunas cosas. Le preguntó si podría llegar pasadas las 4 de la tarde y Christine asintió comprensivamente. El sol comenzaba a inclinarse hacia el horizonte, pintando el cielo con tonos cálidos de naranja y rosa mientras las palabras de Elizabeth se deslizaban suavemente entre ellas. —Claro, Elizabeth. Tómate el tiempo que necesites. Entiendo que haya asuntos familiares que debas atender primero —respondió Christine con amabilidad, resonando con una nota de comprensión y apoyo. Sin embargo al día siguiente, cuando Elizabeth se dio cuenta de que se le había hecho demasiado tarde, entró en pánico. El tic tac del reloj en su telefono marcaba el paso del tiempo con implacable precisión, mientras Elizabeth luchaba por contener el nudo de ansiedad que se formaba en su pecho. Con manos temblorosas, escribió un mensaje de texto a Christine pidiéndole perdón y explicándole que se había entretenido ayudando a sus hermanos con la tarea y perdió la noción del tiempo. La pantalla de su teléfono brillaba en la habitación, reflejando la angustia que se reflejaba en sus ojos. Le preguntó angustiada si aún podría llegar. El zumbido del teléfono resonaba en el silencio de la habitación, llenando el aire con un palpable sentido de urgencia. En ese momento, Christine intervino con una videollamada para calmar a Elizabeth. La pantalla se iluminó con la imagen reconfortante de su amiga, cuya voz suave y tranquilizadora llenaba el espacio entre ellas. Trató de transmitirle tranquilidad y confianza. —No te preocupes, Elizabeth. Hablaré con el señor Dominic, encargado de la reunión. Le informaré que llegarás un poco tarde. Estoy segura de que comprenderá la situación y esperará por ti —le aseguró con voz suave y, su rostro estaba lleno de calma y seguridad. Christine también compartió una noticia emocionante. El brillo de alegría en sus ojos iluminaba la pantalla, mientras compartía su emoción con Elizabeth. —Por cierto, Elizabeth, tengo que contarte algo. Resulta que debido a la entrevista de trabajo que tuve, he conseguido un nuevo empleo. ¡Estoy muy emocionada! Las cosas están empezando a mejorar —compartió Christine con una sonrisa de alegría, con un tono de esperanza y optimismo. Elizabeth, emocionada por la buena noticia y agradecida por el apoyo de su amiga, respondió con entusiasmo. El destello de emoción en sus ojos brillaba como estrellas en la oscuridad de la noche, reflejando el resplandor de esperanza que había renacido en su corazón. —¡Súper amiga! Por fin una buena noticia después de todas las dificultades que hemos enfrentado. Definitivamente deberíamos celebrarlo. ¿Qué te parece si vamos a bailar esta noche? Así nos distraemos un poco y dejamos esos problemas atrás —propuso Elizabeth, vibrando con la emoción de la posibilidad de dejar atrás los momentos difíciles y sumergirse en la alegría del presente. Christine asintió emocionada. Su sonrisa radiante iluminaba la pantalla, contagiosa y llena de optimismo, como un rayo de sol en un día nublado. —¡Claro que sí! Necesitamos liberar esa energía negativa y disfrutar de la vida. Será una noche divertida y llena de buenos momentos juntas —respondió con alegría contagiante, con la promesa de una noche llena de risas y alegría compartida. El brillo de anticipación en sus ojos reflejaba la emoción de crear nuevos recuerdos junto a su amiga. ★Si la novela te va gustando no olvides dejar tus comentarios y seguirme y seguir esta novela, para recibir más actualizaciones.
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