Prólogo

235 Palabras
PRÓLOGO Posada Vista al Mar, Veinte años atrás Mi hermano Glen y yo corríamos por las escaleras del faro. Mi cola de caballo se agitaba salvajemente a medida que mis zapatos deportivos golpeaban los escalones de hierro en espiral. Como de costumbre, Glen tomó la delantera y yo reduje mi velocidad, con dolor en mis muslos. Ciento sesenta y siete escalones después me reuní con él en la barandilla, doblada y jadeando. Con una sonrisa pedante, él estaba allí de pie con sus brazos cruzados y relajado. —Te gané de nuevo, Sara la tortuga. —Sacó su lengua. Me enderecé. —Pequeño diablillo. Se lo diré a Mamá. Glen volteó los ojos y me dio la espalda mientras caminaba por el borde del balcón, mirando hacia abajo por la barandilla. Luego se detuvo. —Ey, ¿qué es eso? —preguntó, inclinándose por encima de la barandilla. Vacilé. Lo último que quería era mirar hacia abajo. Glen, por otro lado, no le tenía miedo a nada. —Aléjate de allí, Glen. ¿Qué nos dijo Papá sobre acercarnos demasiado al borde de la barandilla? —Tienes que venir a ver esto, Sarah. Hay un hombre allá abajo, —dijo sobre su hombro, señalando el suelo con su dedo regordete. A pesar de mi estómago revuelto, me asomé por el borde y seguí su mirada hasta un hombre que estaba durmiendo en la hierba arenosa. Estaba boca abajo e inmóvil, sus brazos y piernas extendidos en ángulo, su camisa a cuadros rota.
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