CAPITULO 1 – RUPTURA
Dr. Tobías Martínez, Médico Cirujano, ha sido solicitado por el Director del Hospital, la jefa de enfermeras se apresura a buscarlo, va corriendo por los pasillos hasta que lo encuentra visitando a sus pacientes, aunque su ronda terminó hace tiempo, le gusta interactuar con ellos para que se sientan acompañados, la parte mental es fundamental para la sanación suele decir a sus colegas.
A pesar de ser muy joven es un profesional brillante, muy dedicado a sus pacientes, demuestra ser responsable y honesto al tratar con sus enfermos, por estas razones se le ha considerado para recibir el premio al médico del año, todos sus colegas lo respetan y están plenamente de acuerdo en otorgarle ese reconocimiento.
En la sala de juntas todos lo están esperando, al llegar se ponen de pie para aplaudirlo, este año debido a complicaciones presupuestarias no se pudo realizar el evento con el típico baile de gala, sin embargo todos están ahí, Tobías emocionado les agradece a sus colegas haberlo considerado para tan alto honor, se compromete a seguir trabajando con el mismo esmero y dedicación, uno a uno lo felicitan y se retiran para continuar con sus labores, comprometiéndose a salir el fin de semana a algún bar para festejarlo, el Director después de abrazarlo le autoriza a retirarse para que pueda disfrutar de su triunfo con su familia, el joven médico se apresura a cambiarse para ir a ver a su madre y luego a Liliana, su futura esposa, una mujer tan bella como ambiciosa, tendrá su fiesta de gala con ella, encarga un ramo de flores y reserva una cena en uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad.
Liliana tiene el celular apagado, pero asume que está en alguna importante reunión y decide ir a casa, se detiene en una joyería, su novia tiene un gusto exquisito, le gusta que la halaguen, sabe que es hermosa y no tiene ningún reparo en demostrarlo, Tobías la complace dándole regalos costosos, por eso se esfuerza mucho en el hospital, desea escalar posiciones para cada vez ser más importante, obtener rangos superiores que le permitirán mejorar sus ingresos, ella se lo merece todo le repite a su hermana cada vez que lo ve llegar con algún paquete elegante para su novia, Laura no disimula su antipatía hacia su futura cuñada, le responde que es demasiado bueno para ella.
Tobías no entiende razones, la ama, ansía convertirse en su esposo y por fin tenerla entre sus brazos, todo su noviazgo la ha respetado, la ve como a un ser celestial, sabe que de esa forma su noche de bodas será memorable, el departamento donde vivirán está situado en uno de los barrios más elegantes de la ciudad, no le importa adquirir una deuda tan grande, si pudiera darle el mundo lo haría sin chistar, solo tres meses más y será suya, cada vez que lo piensa la felicidad se le desborda y una gran sonrisa aparece en sus labios.
Mira los pendientes que le compró y se complace, guarda el paquete y sube a su auto para retomar el camino a casa, vuelve a llamarla, pero el buzón sigue contestando, se entristece un poco, pero entiende que al ser parte de una empresa de turismo tan importante tiene muchas ocupaciones con clientes y proveedores, sonríe nuevamente al recordarla y emprende su marcha, se encuentra por un sector muy importante, pero que queda lejos del hospital, maneja unos minutos y logra verla, se llena de alegría, busca un sitio para estacionar, Liliana está acompañada de un hombre muy elegante, supone que es algún cliente, encuentra un espacio, se estaciona y cuando se dispone a salir mira como el hombre le da un beso en los labios, se queda de piedra, luego se molesta por el atrevimiento del tipo, en un instante su molestia se convierte en tristeza cuando Liliana lo rodea con su brazos y se aferra a él profundizando el beso, siente sus ojos llenarse de lágrimas, los sigue con la mirada, la pareja se aleja y entra en un edificio, baja de su auto y lentamente se acerca al lugar, entra y la recepcionista le saluda y le pregunta si desea una habitación, su decepción es notable al darse cuenta que su novia y ese hombre entraron a un hotel, se disculpa con la muchacha y sale del sitio visiblemente consternado, regresa al vehículo y espera, una, dos, tres horas, finalmente los ve salir, no quiere armar un escándalo, espera y la pareja tomados de la mano caminan hacia un elegante vehículo, suben y se van, Tobías los sigue de lejos, llegan a la casa de Liliana, el tipo baja, abre la puerta y ayuda a bajar a la chica, vuelve a besarla de una forma tan apasionada que pone en evidencia lo que acaba de pasar entre ellos, se despiden y se va en su auto mientras la muchacha lo mira embelesada.
El joven médico se estaciona frente a ella, se baja y se acerca con los ojos rojos y el ceño fruncido, Liliana brinca del susto, no sabe qué decir, estruja sus manos y su boca se mueve como queriendo encontrar alguna palabra que por alguna razón no se atreve a salir de sus labios, finalmente haciendo un gran esfuerzo logra balbucear:
—Tobías, no sabía que vendrías.
—Lo supuse Liliana, ya veo lo que haces cuando no me tienes cerca.
—¿A qué te refieres?
—Te vi Liliana, no finjas.
—No te entiendo.
—¿Cuánto llevas con él, un mes, dos?
—¿Con quién?
—¡Con el tipo con el que te acabas de acostar!
—Tobías, yo…
—¿Cuánto tiempo Liliana?
—Un año.
—¡¿Qué?!
—Perdóname Tobías.
—¿Cuándo pensabas decírmelo? ¿Después de la boda?
—Al principio fue solo un juego, no sé cuándo se convirtió en algo más.
—¿Algo más? ¿Lo amas Liliana?
—Sí Tobías.
—¿Por qué Liliana? ¿Por qué seguir conmigo entonces?
—No sabía cómo decírtelo Tobías, creí que podía manejarlo.
—No es justo Liliana, sabías que te amaba, no merecía esto.
—Lo sé Tobías, perdóname por favor, te devuelvo el anillo de compromiso.
—Liliana, me has roto el corazón.
—No me odies por favor, quisiera contar con tu amistad.
—Ahora lo único que quiero es olvidar que te conocí, adiós Liliana.
—Tobías lo lamento mucho, no quise dañarte.
—Adiós Liliana, que tengas una buena vida.
—Adiós Tobías.
El médico se esfuerza para que sus lágrimas no caigan en presencia de ella, sube a su auto y se aleja, acelera, pero no puede más, el llanto se presenta a pesar de su negativa, se estaciona y con un gruñido deja escapar su dolor, no lo entiende, él la amaba, habría dado su vida por ella sin pensarlo, recuerda todos los momentos vividos a su lado y sus lágrimas caen sin parar, tres años tirados a la basura, tres años durante los cuales solo vivió para ella, cuando la conoció apenas la miró, estaba con unos amigos en un evento importante donde ella había sido invitada, era muy agradable y les extendió una tarjeta de la empresa de turismo donde trabajaba, los jóvenes aprovecharon para contratar un paquete turístico a la playa, en el viaje los muchachos se encontraron con ella y sus amigas, se divirtieron a lo grande, Liliana al saber que Tobías era un médico con un brillante futuro no lo dejó escapar, se convirtió en su sombra hasta lograr enamorarlo, lo volvió loco, se hizo su novia y dejó que la halagara y la llenara de obsequios, todavía recuerda la primera vez que pudo besarla y de los momentos llenos de pasión que vivieron, ella le dijo que quería esperar al matrimonio y él aceptó sin dudar, pensó que era una diáfana mujer, que no podría tener mejor suerte, ¡Cómo no se dio cuenta!, mientras él la llenaba de joyas y obsequios, ella se acostaba con otro, obviamente con un tipo más adinerado, se notaba por su elegancia y por su extraordinario auto.
Lo ama, no sabe cuándo se convirtió en algo más, pues cuando se dio cuenta que ese tipo tenía más dinero, por eso no dudó en entregarse a él, no era más que una mujer barata, aunque luciera las mejores joyas, debió darse cuenta cuando la vio con aquella pulsera, supuestamente herencia de su abuela, todo era una mentira, simplemente encontró a alguien “más digno”, con razón su hermana le decía que era demasiado bueno para ella.
Después de un rato su celular vibró, la florería había hecho la entrega, se sintió como un imbécil, llamó al restaurante y canceló la reservación, llamó a la corredora inmobiliaria y le dijo que había desistido de la compra del departamento, menos mal que esto ocurrió antes de firmar los papeles, lo iba a poner a nombre de ella, tendría que pagar una penalidad por haberse arrepentido, pero en este momento no podría importarle menos, su mundo se había venido abajo, qué era perder un par de miles de dólares frente a su pena, absolutamente nada.
Ya no había más qué hacer, manejó rumbo a su hogar, antes de llegar paró en una licorería y se compró un whisky, en cuanto entró y vio a su padre se abrazó a él y le contó todo, su madre quería matar a Liliana, Tobías solo la abrazó, les dijo que necesitaba estar solo, su casa contaba con un sitio al aire libre donde la familia se relajaba, pidió que no lo interrumpieran, que lo dejaran lidiar con su dolor a su manera, su mamá quería acompañarlo pero su padre lo impidió, y no le quedó más que respetar el deseo de su hijo.
Cuando su hermana Laura llegó y le contaron todo fue a verlo, sus padres no querían dejarla ir, pero ella no podía dejarlo solo, les dijo que iría con él aunque la sacara a patadas, no pudieron impedirlo, los dos eran muy unidos, sabían cuando alguno estaba sufriendo y siempre se acompañaron, se apoyaron y defendieron, la muchacha agarró una copa y fue al lugar, su hermano tenía la mirada perdida, se sirvió un whisky y se sentó junto a él, Tobías la miró y solo acercó su copa y la chocó con la de ella, ¡Salud! dijeron al mismo tiempo y se la tomaron sin respirar, Laura era pésima bebiendo, inmediatamente el alcohol hizo efecto en ella y lloró mucho, lloró porque Liliana lo engañó y lloró por su propio dolor, le confesó a su hermano que hace poco tiempo un hombre le mintió y consiguió su virginidad para luego abandonarla y olvidarla, Tobías no podía creerlo, ahora entendía el motivo por el cual su hermana cambió tanto, pasó de ser una dulce muchachita con deseos de ser religiosa a una mujer fatal, no solo cambió su atuendo, su personalidad dio un giro de 180°, se volvió fría e implacable, para ella todos los hombres eran malos, sin darse cuenta que su hermano no era así.
De alguna manera ver sufrir a su hermano por amor le ayudó a entender que habían hombres buenos como él, calmó sus ímpetus, dejó de ser la mujer fatal, ya no trataba mal a quien quisiera salir con ella, se dio la oportunidad de volver a amar, de conocer a alguien y no permitir que sus prejuicios nublaran su juicio, aunque las invitaciones y regalos dejaron de llegar por su cambio, no le importó en lo absoluto, con todo lo que ocurrió en su vida había desistido definitivamente de la vida religiosa, no era su vocación y esperó a que el amor llegara a su puerta.
Por otra parte Tobías sufría en silencio, todos en el hospital se dieron cuenta de su tristeza, pero no se atrevían a preguntarle nada, era un médico excepcional, pero ya no tenía el brillo del amor en sus ojos, se dedicó a sus pacientes, el festejo por su premio quedó de lado, nadie se atrevía a hablar de ello cuando se enteraron que había roto su compromiso por diferencias de carácter, pero para nadie era un secreto que la ambición de su prometida pudo más que su amor por él, Liliana se pavoneaba con su nueva conquista y poco le importó que los colegas de su ex novio la vieran, el joven médico sabía que no podía lidiar con ello así que buscó la manera de alejarse de todo y de todos.
Decidió convertir su pena en algo bueno y después de varios meses comunicó a su familia que había decidido unirse a la organización de médicos más famosa del mundo, quería ser útil a la humanidad con sus conocimientos, pues la realidad de muchas personas es tan precaria que el sufrimiento que ahora pasaba no era nada comparado con tan grandes necesidades, esa idea le brindó una nueva ilusión y aunque la noticia no fue tan bien acogida entre sus padres y hermana, todos lo apoyaron y animaron a cumplir con ese sueño.
Una vez cumplidos los requerimientos establecidos, el brillante cirujano fue aceptado por Médicos sin fronteras y una luminosa mañana se encontraba en el aeropuerto lleno de ánimo despidiéndose de su amorosa familia, su sonrisa indicaba que había encontrado el anhelado consuelo a su dolor, subió al avión visiblemente emocionado y con el gran deseo de servir a su prójimo en la lejana y peligrosa África.