Mi presión logró estabilizarse varias horas después, cuando llegué a mi habitación estaba Dan con mi hija en brazos caminando por todo el lugar cantándole, fue tierno de su parte que haya permanecido a mi lado por tantas horas vigilando a mi hija. —Tienes un esposo tan tierno. ¿que putas? ¿acaso no he dejado en claro que no es mi esposo o el padre de mi hija? aquí nadie presta atendió a lo que una dice, estoy en mis cinco sentidos para saber lo que digo. —Disculpe enfermeras, pero yo no soy el padre de la niña. La enfermera me mira asombrada. —¿Pero cómo? —Así como lo escucha, él no es mi esposo y no es el padre de mi hija, el es un amigo, vivimos en el mismo edificio, eso es explica porque me trajo. —¿Y el padre? Y dale con las mismas preguntas de siempre. —Soy madre soltera. —P

