No he dejado de hablar con Elliot desde que nos encontramos, siento que somos como una especie de mejores amigos y aunque mis amigas no paran de molestarme por no besarlo prefiero saber que lo que hay entre él y yo es una amistad sincera más allá de una intención a una relación a futuro.
De echo, hoy por primera vez Elliot irá a mi casa después de la preparatoria y a mamá le sorprendió la idea de saber que tengo mi primer mejor amigo que no dudó en decirme que le hará una rica cena para que se vaya con el estomago lleno y con el corazón contento.
A todo esto solo hay un pero de por medio y es que aunque ya han pasado semanas desde que Stuart me lastimo es como si la tierra se lo hubiera tragado, nadie sabe nada de él y eso me da una mala sensación como se el peligro siguiera a pesar de todo.
—Espero que las chicas no te molesten por esto, sé que no paran de decirte cosas, ya las he escuchado.
Mi rostro se torna rojo, pero es verdad, no dejan de decir lo hermoso que es él y las ganas que le llevan, aunque es una lastima porque solo tiene ojos para mí.
—No tendrían porqué, somos muy buenos amigos, pero en algo tienen razón, espero que solo seas mi mejor amigo, solo mío.
Sonríe y me abraza.
—Creo que no podría serle fiel a mi mejor amiga, espero que tampoco me dejes de hablar.
—Eso si que no querido, de mí no te has de librar fácilmente.
Le hago cara de maniática y sus carcajadas se escuchan en todo el edificio.
—Vamos Nicole, no podré llegar a casa si me sigues haciendo reír de esa manera, ¿puedes creer que eres la persona que más me ha hecho reír?
—Eso es bastante bueno, yo me la paso bien contigo.
—Por algo somos mejores amigos, por cierto, el fin de semana tienes que ir a mi casa, podemos pedir pizza o lo que quieras, pero tienes que ir porque ya le dije a mi madre que te llevaré, espero que eso no te moleste.
—Tengo que pedir permiso, pero estoy segura que me darán permiso ¿que vamos a hacer?
—Estaba pensando en salir a caminar y dar un paseo o simplemente ver una película.
—Pongo el refresco y tu el plato fuerte.
—¿Tacos, pizza, pollo o que quieres?
—Los tres ¿no?
—Pensaba decir eso mismo, pero creí que me vería como si comiera mucho.
—Dicen que una vez al año no hace daño, deberíamos hacer un ritual, los fines de semana provar una comida diferente.
—Esa idea me encanta y más cuando la has propuesto tú.
Me sonrojo, ha de pensar que como mucho, pero pues tengo hambre.
—¿Qué hay de comer en tu casa Nicole?
—No tengo idea pero tengo mucha hambre, tan solo pensar en tacos se me abrió el apetito.
—Sé lo que sientes, tengo hambre y mucha Nicole
Reímos ambos al sonar nuestros estomagos.
—¿Quieres ir a bailar el fin de semana?
—Tengo un compromiso, me has invitado a tu casa ¿se te olvida?
—No, pero podríamos ir a la discoteca después, por lo que sé la ultima vez no la pasaste bien y quiero recompensarte esa noche ¿que dices? ¿te animas?
—La idea me gusta mucho.
—Le diré a unos amigos que nos acompañen y tú dile a tus amigas, estará divertido.
—Claro que sí.
Al llegar a casa mi mamá nos recibe con la mesa servida y una cena como para veinte personas siendo solo cinco.
—Bienvenido hijo, pase adelante, hijita la mesa está servida lleva al joven al lavabo y se sientan a comer.
—Si mamá.
—Muchas gracias señora.
Responde Elliot amablemente a mi madre por lo que ella sonríe y me guiña su ojo, me da un poco de ternura ya que Elliot es muy educado, tanto que en ocasiones me resulta un tanto incomodo por la forma en que hablo yo.
—Tu madre es muy agradable Nicole, y toda esa comida ¿ya viste?
—Lo vi, mamá es muy exagerada cuando vienen visitar, te lo digo no para que te asustes sino para que comprendas que es algo normal para mamá, además que a mis amigos siempre los trata con mucho amor.
—Ya veo, le devolveré el favor cuando vayas a mi cas que por cierto, quiero que me acompañes a bailar el sábado en la noche, vendré a recogerte y después de estar en casa nos vamos, vendré a dejarte también, así tus padres estarán más tranquilos.
—Estoy segura que me dejarán ir contigo, pero pediré permiso para estar segura y te doy la respuesta mañana.
—Claro, puedes decirle a tus amigas que nos acompañe y por mi parte llevaré unos amigos, será divertido que conozcas a mis amigos, se llevarán bien.
—Ese plan me gusta mucho y a las chicas también les agradará te lo aseguro.
—Es bastante bueno, por lo que sé la ultima vez que saliste a bailar no fue muy agradable la noche, entonces quiero darte una noche increíble que puedas disfrutar ¿te parece?
Me toma por sorpresa que sea de su conocimiento lo que sucedió con Stuart.
—Que pena con eso, pero te agradezco el detalle, nos vamos a divertir mucho de eso estoy segura.
Hablo con verguenza, para mí el tema de Stuart es un poco penozo mencionarlo, pero a veces me toca hacerlo como en este caso para no sentime juzgada, sé que suena ridiculo no debería sentirme así.
—Sé que así será, tendré un detalle para ti ese día, avisame con tiempo si te dieron el permiso.
—Lo prometo, te diré mañana sin falta en la prepa y si no te llamaré cuando ya lo haya pedido.
Mis padres se sientan en la mesa a conversar con Elliot, yo presto atención a lo que dicen y me reservo las palabra, él parece muy comodo hablando con mis padres por lo que decido intervenir también y hablar con ellos.
Posteriormente me ayuda a recoger los platos donde comimos y a limpiar el comedor, le muestro mi habitación y al ser las ocho de la noche lo vienen a recoger, se despide de mis padres muy educadamente y de mi hermano también, a mí me da un fuerte abrazo y un beso en la mejilla para irse hacia el vehiculo.
—Es un muchacho muy amable Nicole, me alegra que tengas un amigo después de todo.
—Se porta muy bien conmigo mamá, es muy dulce y de cierta manera siento que me cuida y me protege, es un sentimiento muy lindo.
—Que alegría hija, se nota que es muy diferente, espero que se lleven bastante bien y sigan siendo buenos amigos.
—También lo espero mamá, espero que sea así y sigamos siendo buenos amigos.
Mi día termina y me siento complacida por haber tenido el previlegio de concer a Elliot, su compañia me hace bien y estoy feliz por ello.