CLARA Las dos semanas que siguieron fueron un caos total. O andábamos de fotos para revistas o en entrevistas con diferentes medios. Ese día era el último en Milán, y ahí estábamos: Eric, Nina y yo tirados en la sala viendo tele. Ese programa es puro chisme de famosos, soltando escándalos y romances del espectáculo. La verdad, creo que la mitad de lo que dicen es puro invento, pero igual entretiene. Nina había insistido en que lo viéramos porque alguien le chismeó que saldría esa noche. Me quedé viendo a la morena chichona con labial morado, sentada junto a su coanfitriona, una con pelo morado fosfo y unos aretotes de aro que parecían llantas. La morena sonrió y le dijo a la otra: —¿Sabías que ya se confirmó que Nina y Eric Barnes están en Milán? Ella sonrió justo cuando en pantalla

