Todos los hombres son iguales

1321 Palabras

CLARA Terminé mi trago y dejé que el mesero me lo rellenara antes de fijarme en ese plato de ensalada que me habían dejado enfrente. —Caleb… yo no pedí ensalada —dije, viendo esas hojas verdes y el queso que me miraban como si fueran castigo. A mí no me gusta comer pasto, la verdad. Él me pasó un paquetito con cubiertos y me sonrió, apoyando los codos sobre la mesa. —Te la pedí yo. Fruncí el ceño. —No, Caleb. No como ensalada. Mejor pido otra cosa. Me sostuvo la mirada unos segundos y luego volvió a sonreír. —Está bien. Pide lo que quieras. Pedí una hamburguesa con papas fritas y, mientras comía, lo miraba de reojo. Él ni tocó su sopa, solo se quedó mirándome como aburrido. En eso, se abre la puerta y entra una mujer con el pelo pintado azul plateado. La reconocí al instante: Mar

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR