me aseguro de refunfuñar todo el tiempo. Se dirige al horno y saca algo. Cuando se da la vuelta, veo que tiene un plato en la mano. -¿Qué estás haciendo?, le pregunto, sintiéndome ya mareada. -Traerte comida, responde en un tono que me indica que lo que está haciendo debería ser obvio, ya que puedo verlo. -No tengo hambre, digo, mientras me levanto rápidamente de la silla. -Si te mueves un centímetro más, te ataré a la silla y te daré de comer a la fuerza. ¡Siéntate, Raine!. -Pero no tengo hambre, respondo entre sollozos. -¿Cuándo fue la última vez que comiste algo? ¿Comiste comida de verdad ?, pregunta, y yo cierro la boca de golpe. Sinceramente, no lo recuerdo. He dado unos cuantos bocados aquí y allá y he bebido un poco de agua o zumo cuando estaba a punto d

