Adam se acerca y agarra la bolsita del suelo. Los otros dos lo enfocan con la luz del celular. Observo cómo saca las pastillas y las inspecciona. -Son Percocet, dice Adam. Rayan gira la cabeza hacia mí y hay una emoción en ella que no logro identificar ni me importa. Pero es algo que nunca había visto. -¿Por qué carajos tomas pastillas?, gruñe con lo que imagino que es una voz dolida, pero no es cierto. No le importa, así que no sé por qué se comporta así ahora. Me encojo de hombros sin responder, y eso parece excitarlo. Me agarra los hombros con las manos y me sacude. -¡Respóndeme!, exige, y dejo escapar una risa seca y hueca. -¿Por qué carajo crees que me los voy a llevar, cabrón?, le grito, sin importarme quién esté cerca. -¿Porque eres un maldito imbécil? , me suelta, y yo explot

