-Qué lástima. Voy a disfrutar esto y te sugiero que tú también. Por otro lado, siempre parece que te encanta mi polla dentro de tu estrecho agujero, le digo y veo que sus ojos se iluminan de lujuria. A mi zorra le encanta que le hable sucio. -N-no, responde ella y me río. -Pequeño mentiroso. Empiezo a desvestirla y le bajo los pantalones y las bragas. Estoy a punto de quitarle la camisa, pero ella me detiene. -¿Podemos dejarme la camisa puesta? , pregunta. Supongo que qué más da, con tal de llegar a su coño, eso es todo lo que me importa. -De acuerdo. De todas formas, no quiero ver el resto de tu cuerpo, le digo. Apenas entra luz en su habitación porque tiene las persianas bajadas, pero me parece ver cómo se le demuda la cara al oír mis palabras. No le presto atención y continúo. -Es

