sombras en la piel

1001 Palabras

La casa estaba en silencio. Demasiado. Me quité el kimono, lo dejé caer al suelo como si pesara toneladas, y me hundí en la penumbra de mi habitación. No encendí ninguna lámpara; no quería luz. La oscuridad me permitía mentirme, me daba la ilusión de que ella aún estaba conmigo. Cerré los ojos y la vi otra vez. Su respiración acelerada. Su mano en mi pecho. El roce de sus dedos, temblorosos, sobre mi erección. Un escalofrío me recorrió la espina dorsal. Sentí cómo mi cuerpo respondía de inmediato, duro, encendido, al borde de un abismo del que no podía escapar. Me dejé caer sobre el futón, respirando con fuerza. Maldita sea, Aiko… No había droga, no había alcohol, no había sangre suficiente que apagara lo que esa mujer había encendido en mí. Me pasé una mano por el rostro, y otra

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR