Pov Fernando No quería recordarlo, pero cada instante pasaba por mi cerebro, igual que el sonido de las manecillas del reloj, que hacían más dolorosa y desesperante mi situación... estaba muriendo. O al menos así se sentía, cada latido era un desgarro en mi pecho, cada intento por respirar una agonía y eso... eso no era nada comparado con el dolor de mi alma al ver su expresión hace unos minutos. Le hice daño. Yo, de todos los hombres, le hice daño. Definitivo culpable de todo lo que estaba sucediendo, desde el momento en que consideré que esas fotos eran más creíbles que ella misma, peor aún, cuando escuché lo que ese hombre me decía, a través de mi móvil, justo antes de que Cleo decidiera darme una oportunidad, el día de nuestro primer aniversario… cuando pensaba decirme que seríamos

