Pov Cleo Lo peor de todo lo que estaba viviendo, es que ni siquiera podía culpar mi decisión a una locura temporal. Yo, con mi propia boca y mis cinco sentidos bien puestos, le ofrecí a mi archienemiga, o sea, mi nada agradable futura suegra, que fuese partícipe de todos los preparativos para mi matrimonio. No podemos decir que sea la mejor persona, pero definitivamente ese estaba siendo el día más feliz mi vida y verla tan pesarosa, aunque sus motivos eran bastante egoístas y, como es habitual, por el solo hecho de que exista en el mundo. ¡En fin! Se lo dije y luego Fernando trató de hacerme salir de ese atolladero en el que me estaba metiendo, pero no, yo, la “creo que siempre todo lo puedo” seguí firme en mi propuesta. Esa tarde fue tan emocionante, mi tío abrazaba a Fernando y se lo

