Pov Fernando Mi corazón latía demasiado rápido y sentía esa ansiedad apoderarse de la boca de mi estómago, mientras presionaba el botón del citófono. Debía reconocer que tenía miedo, de mil cosas y de una en particular, pero cuando el sonido de la reja al abrir dio paso a una hermosa chica que no dudó en correr hacia mí y colgarse de mi cuello, supe que todo estaría bien. - No puedo creerlo, creí que llegarías mañana —la deposité en el suelo, asintiéndole al taxista que aún esperaba— estás igual a cómo te recordaba. - Tú estás más preciosa —sonreí ante su sonrojo, admirando la sencillez de su inocencia, vestía pequeñas zapatillas blancas, unos pantaloncillos rosados que le llegaban a la pantorrilla y blusa blanca, mientras su pelo rubio estaba tomado de forma desordenada tras su

