Jeff se rió entre dientes ante su arrebato de negativa. —No tienes que chuparlo si no quieres, pero pensé que ya que he sido tan razonable. —No. ¡No voy a chuparte la poll@ para conseguir un lugar donde quedarme! Me voy —dijo Anna alejándose. —Ven aquí —Jeff le tiró del brazo—. Relájate, cariño. —¿Bebé? No soy tu bebé. Me tengo que ir. No puedo quedarme aquí. No contigo —aclaró con la nariz levantada con disgusto a pesar de su anhelo. Jeff se rió nerviosamente, poco acostumbrado al rechazo. Giró su pequeño cuerpo hacia él. Anna chilló y trató de alejarse. —No me toques. —¿Qué tal si me dejas ver esas pequeñas tetas? —bromeó—. Son bastante pequeñas, pero te he mostrado las mías, así que tenemos que hacerlo a la par. —Le guiñó un ojo, llevando su mano a su pequeño pecho. —Detente —An

