De verdad que me molesta que el tiempo corra tan deprisa cuando lo estás pasando bien.
Acabamos de sentarnos en la mesa, los chicos hoy preparan la cena, antes de marcharse Evan me ha dejado un beso sobre los labios.
Ya podéis imaginar la reacción de las chicas.
- Cuando nos ibas a contar lo tuyo con Evan? Ya han pasado a la segunda base? Es ardiente? Dicen todas entre todas. Las voces se mezclan. Yo solo miro a Nicolle.
- A mi no me mires!! Evan y yo no pasamos de unos simples besos, y no porque yo no quisiera que conste. Dice Nicolle mordiéndose el labio.
- Bueno por dónde empiezo, solo nos hemos besado y alguna que otra caricia pero aún no llegamos a la segunda base. Aunque quiero tengo miedo yo nunca... Y no quiero que piense que soy una fresca..
- Fresca como una lechuga. Jajaja dice Cris
- Cris no seas mala!! Tienes diecisiete años, es tu compañero. Si crees que estas preparada que más da el tiempo que llevéis juntos, nosotras no pasamos del primer día. Además nosotras no podemos verlos todo lo que nos gustaría. En estos momentos me gustaría que fuera un internado mixto. Dice Madi suspirando.
- Es que ni siquiera tengo ropa interior adecuada, la mía es infantil que va a pensar si me ve así? Digo apenada.
- Creo que debemos llevar la misma talla, tengo un conjunto de lencería en blanco que lo va a hacer babear. Está sin estrenar cada vez que intento ponermelo no tengo tiempo Rod es más rápido que yo. Jajaja... Dice Cris.
- Niñas la cena está lista. Dicen los gemelos llegando al comedor.
- No están sentadas en sus lugares. Dice Evan como si fuera el líder.
Tengo que preguntar igual es un Alfa, porque según me dijeron las chicas, ellos son los que mandan y toman las decisiones.
Me levanto y dejó que todos se sienten, por lo que veo cada uno va al lado de su pareja pero en mi caso está en frente.
Miro los platos hay pasta, ensalada y filetes de ternera bueno yo no diría filetes mas bien son chuletones por el tamaño.
Tomo un poco de ensalada y un poco de pasta. Con esto estaré bien. Evan me regaña dice que necesito proteínas, cómo puedo logro convencerle de tomar solo una parte.
Cómo los chicos han preparado la cena, nosotras vamos a recoger y a sacar el postre. Bueno el postre tarrinas de helado de chocolate. Esa costumbre es algo que nunca voy a entender comer helado en invierno. Mi mamá nunca me dejó, decia que el helado era solo para el verano.
La echo tanto de menos, a papá también. Ojalá estén en un lugar mejor.
Los chicos están alrededor de la chimenea, miro a las chicas y veo que se sientan el el regazo de sus compañeros, yo solo me acerco tímidamente a él. Cómo un chico tan guapo puede estar con alguien como yo, no creo estar mal del todo. Pero él es un dios griego. Y luego está lo de fueguito, creo que me llama así por el color de mi pelo, pero me pone nerviosa que lo diga delante de los demás.
Me levanta como si no pesará nada y me sienta sobre él. Noto como crece su erección bajo mi trasero. Debo tener la cara como un tomate!!
- Fueguito eres demasiado tímida y no sabes cómo me pone, cuando te ruborizas. Dice susurrando en mi oído.
Un escalofrío recorre todo mi cuerpo, cuando besa mi clavícula y dice nuevamente sobre mi oído.
- Aquí irá mi marca!!
Eso no me lo han explicado, tengo que saber qué es una marca.
- Liz de aquí eres la única que puede hacer magia podrías enseñarnos algo. Dice Madi entusiasmada.
Me muero de vergüenza y si me sale mal, Evan palmea mi hombro en señal de que haga algo.
Está bien me levanto, digo unas palabras que aprendí en clase de magia pero no lo digo en voz alta lo digo susurrando.
Imágenes de colores aparecen en el aire hoy son rojas el color va con mi estado de ánimo el rojo representanta en mi caso la vergüenza.
Es una pequeña historia de un chico y una chica, se conocen, se gustan ,luchan con el malo y después se besan. Eso es lo que pasa solo son imágenes sin sonido. Eso es lo único que he podido imaginar.
Me voy a sentar cuando otra vez soy atrapada por esos fuertes brazos y llevada contra él. Que no es que no me guste pero creo que es un poquito posesivo!! no quiere estar lejos de mí ni un segundo.
Esa sensación me gusta y me desagrada a partes iguales, deja un beso sobre mi pelo.
-Liz eres fantástica. Dice en mi oído es la primera vez que me llama por mi nombre y no por ese apodo que me ha puesto.
Todos me aplauden, están encantados con mi pequeña demostración. Yo solo me sonrojo y sonrió nunca me ha gustado ser el centro de atención.
Se van marchando a sus habitaciones, antes de irse Cris me dice al oído que me ha dejado algo sobre la cama. Y se va sonriendo.
- Volvemos a quedarnos solos!! Que piensas Fueguito? Dice mirándome fijamente. Otra vez tiene ese brillo en los ojos.
- Mmm.. creo que deberíamos irnos nosotros también.
- Me gustaría pasar un rato más contigo, dice mientras comienza a besar mi cuello.
Me cuesta un mundo retirarme de él, me llena de sensaciones nuevas y placenteras.
- Necesito ir al baño, me esperas en tu habitación. Digo sonriendo.
El me levanta y deja una palmada sobre mi trasero.
- Vamos y no te tardes que no sabes lo que deseo tener tus labios sobre los míos un ratito.
Porque me dice eso, ahora estoy todavía más nerviosa. Me pasó a mi habitación y el a la suya. Me acerco a la cama y veo el conjunto que Cris me ha dejado.
Es casi todo transparente. No sé si voy a ser capaz de llevar esto puesto delante de él.
Le echo valor, y me lo pongo la verdad es que es bonito. Ahora necesito taparlo necesito algo largo lo único que tengo es el plumas.
Así que me pongo el plumas, subo la cremallera y me vuelvo a poner las botas de pelo.
Estoy parada en la puerta de su habitación, respiro una y otra vez. De verdad estoy segura de lo que voy a hacer?
-Liz quieres pasar de una vez. Dice con esa voz autoritaria y sexy a la vez.
Abro y paso.
- Como sabías que estaba ahí? Pregunto curiosa.
- Olvidas que puedo percibir tu aroma, ven porqué llevas el abrigo? Aquí no hace frío y además yo te puedo dar calor.
Abre sus brazos para que me acerque. Aún no me he movido del sitio. Tengo que ser valiente! Me repito a mí misma mientras bajo mi cremallera y quito mi abrigo.
Sigo en la misma posición, el abrigo está a mis pies. Tengo miedo de levantar la cabeza, me muero de vergüenza...
Los segundos parecen minutos, todo está en silencio, solo puedo escuchar mi respiración acelerada. Levanto la cabeza poco a poco y miró en su dirección.
El sigue sentado en el borde de la cama, su mirada está fija en mi, no dice nada y eso me preocupa. Quizás no le gusta lo que ve. Vaya que tonta no debí hacerles caso a las chicas!!
- Siento que no te guste, voy a por el pijama tardó un minuto. Digo mientras me giro avergonzada hacia la puerta.
No consigo dar dos pasos, cuando soy agarrada y levantada lo único que hago es abrazar con mis piernas su cintura. Mi cabeza está hundida en su pecho.
Suavemente me deja en la cama, quita mis botas y su camiseta. Me pierdo en sus tatuajes, su pecho firme y tonificado, sus abdominales marcados. Solo quiero pasar mis dedos por ellos una y otra vez.
Se descalza y se sube sobre mi solo lleva los jeans desgastados puestos. Está sentado sobre sus talones.
- Fueguito, no sabes lo que acabas de despertar en mí. Nose hasta donde va a llegar mi auto control. No deberías haberte puesto eso. "El lobo te quiere comer".
- Igual yo quiero que me coma. Digo tímidamente.
- No te imaginas cuánto te deseo, cuanto me provocas, llevo esperando hacer esto desde la primera vez que te vi en clase de gimnasia.
Acerca su cuerpo al mio, deja besos sueltos sobre mi cuello, mis manos acarician su espalda. Sus besos bajan a mis pechos, delinean todo el contorno del sosten. De mi boca escapa un gemido.
Se levanta y se sienta me acerca y me indica que me siente sobre él. No lo dudo y lo hago, noto como su erección crece debajo de mi sexo. Está dura y palpitante.
Sus manos están sobre mis pechos, los acaricia por encima de la tela. Quiere desabrochar el sosten pero se le está resistiendo. Apartó sus manos y soy yo la que lo desabrochó, me lo quito y lo lanzó fuera de la cama.
Tiene un brillo de deseo en sus ojos, acaricia mis pechos, los besa, juega con los pezones.
Un nudo se forma en mi centro es una sensación única. Se separa un poco y se lanza sobre mi boca, nuestras lenguas luchan desesperadas.
De nuevo me tumba sobre la cama, sus manos bajan hasta mi parte baja, acariciando el pequeño triángulo blanco que lo cubre.
Mi espalda se arquea al sentir esa sensación que promete ser solo el preludio de algo mejor.
Noto como mis flujos empapan esa pequeña prenda. Mueve un poco la tela y introduce poco a poco un dedo dentro de mi, lo bombea suavemente, mi respiración se acelera, mete otro dedo y repite la operación, esa sensación que se forma dentro de mi cada vez es más intensa, introduce otro dedo más. Mi cuerpo se deja llevar y alcanzó la cima del placer repitiendo su nombre una y otra vez.
Está callado sus ojos se han vuelto dorados.
- No te muevas, tardó un minuto. Se acerca a la puerta y sale. De un momento a otro está otra vez aquí, se quita los pantalones y abre lo que lleva en las manos es un preservativo, lo desenvuelve y lo pone sobre su m*****o.
Hasta hace un momento no me había dado cuenta de que no llevaba boxers puestos y lo que más verguenza me da es que de alguna forma ha pedido un preservativo. Se van a enterar todos. Que verguenza!!
Está de nuevo sobre mi, mi respiración es irregular. Estoy súper nerviosa.
- Liz, estás segura? Quieres continuar? No tenenos porque seguir si no quieres.
- Quiero seguir. Le digo algo tímida.
- Está bien, pero si sigo no creo que vaya a ser capaz de parar...
No le dejo terminar me lanzó sobre su boca y devoro sus labios con ansia.
Noto como se posiciona, noto un dolor punzante, está entrando poco a poco, un grito ahogado sale de mi garganta. Está dentro o eso creo.
No se mueve.
Pero mi cuerpo pide más, está el dolor pero otra vez noto mi cuerpo tensarse, agarro su trasero y lo atraigo más hacia mi.
Eso parece despertarle por qué empieza a dar suaves embestidas. Poco a poco se aceleran y son más fuertes. De nuevo me dejó de llevar por el placer en ese momento noto como me muerde cerca de la clavícula.
El dolor que esperimento se ve aplacado por otra oleada de placer. Minutos después noto como el también alcanza ese placer repitiendo mi nombre una y otra vez.
Lentamente sale de mi, y me acomoda a su lado.
Mis ojos se cierran por el cansancio, tengo que preguntar algunas cosas. Pero lo haré después. Ahora solo quiero dormir entre sus brazos.