Nos abrazamos aún desnudos, luego nos duchamos y nos quedamos dormidos. A las 6 a.m. cantaba el gallo, y nosotros continuamos durmiendo. Por la mañana, nos preparamos el desayuno y volvimos a la finca del tío. La familia entera se reunió, incluida Ismelda, quien acababa de llegar. Hicimos una enorme parrillada y pasamos la tarde juntos. Me llenaba de alegría estar entre tanta gente que me quería, pues la familia de mi madre era muy unida y todos nos queríamos sin igual. Cada uno era importante en la vida de mi abuela. Al día siguiente, nos tocaba partir. La abuela lloró en la despedida. Cada vez que la visitaba, se ponía feliz al verme, pero en las despedidas siempre la dejaba llorando. Me llené de dolor al ver a mi abuela tan triste. Suspiré y encendí la motocicleta. Aquel día recorrim

