No nos cuidamos. Oh, Dios, ¿por qué Demián no usó condón? Nos quedamos agitados. Se quedó un instante trepado sobre mí, sonrió y me besó en la punta de la nariz. Para finalizar besó mi ojo y me dio un último pico en mis labios. Suspiró y se quedó recostado a un lado. Me llevó a él y me abrazó. Posé mi oído sobre su pecho. Claramente podía escuchar los latidos de su corazón. Los recuerdos de aquel día cuando lo conocí llegaron a mí. Lo que parecía imposible se había convertido en realidad. Era la mujer de Demián, me había hecho suya y fue maravilloso. Mi amado profesor de química estaba abrazado a mí con su cuerpo desnudo. —Demián, ¿quién es la mujer que comentó tus fotos? Alzó mi barbilla y me besó. —No tengo nada con ella, si es lo que piensas. —¿Por qué entonces te escribe, amor? —E

