capitulo 3: La sorpresa de la noche

886 Palabras
En cuanto Héctor se va, Elise sube de inmediato a su habitación para cambiarse, sintiendo una mezcla de emoción y curiosidad. No sabía cuál era la sorpresa que Héctor le había prometido, así que se preparó para todo. Eligió un lindo conjunto elegante pero seductor y atrevido, así como misterioso, de color rojo. El vestido se ajustaba perfectamente a su cuerpo, resaltando sus curvas y su belleza natural. Su cabello oscuro y brillante caía en cascada por su espalda, y sus ojos verdes brillaban con anticipación. Mientras se miraba en el espejo, Elise no pudo evitar pensar en la forma en que Héctor la había mirado antes. Había algo en su mirada que la hacía sentirse especial, algo que la hacía sentirse como si estuviera flotando en el aire. Elise se sonrió a sí misma, sintiendo una sensación de emoción y expectativa. Cuando dieron las 8 en punto, se escuchó un carro. Rápidamente, Elise se pintó los labios de un color rojo carmesín que le iba muy bien con su tono de piel. Se miró de nuevo en el espejo, asegurándose de que todo estuviera perfecto. Mientras tanto, su madre le llamó diciendo: "Elise, te llaman". Elise tomó su bolso y bajó emocionada, sintiendo que su corazón latía con anticipación. Al bajar, se da cuenta de que se encuentra Héctor Grimaldi y Maurice Meyer. Mientras ella deja de sonreír y baja las escaleras lo más tranquila posible, Elise nota la presencia de Héctor, que la observa con una mirada intensa y misteriosa. Maurice, por otro lado, parece incómodo y nervioso, lo que hace que Elise se sienta aún más intrigada. "¿Qué pasa aquí?", pregunta Elise, intentando sonar tranquila. "Tu padre y yo estábamos hablando de un negocio", responde Maurice, intentando sonar natural. "Sí, y también estábamos hablando de su futura unión", agrega el padre de Elise, sonriendo. Elise se sorprende y dice: "¿Qué unión? ¡No sabía que estabas hablando de eso!" "Ah, sí", responde su padre. "Maurice y yo hemos estado hablando de la posibilidad de que se casen. Sería un gran negocio para ambas familias". La madre de Elise, que había estado observando la conversación en silencio, se adelanta y dice: "Sí, Elise, esto es una oportunidad excelente para ti. Maurice es un hombre bueno y trabajador, y te dará una vida cómoda y segura". Elise se siente incómoda y dice: "Pero yo no quiero casarme con Maurice. No lo amo". Maurice se sorprende y dice: "¿Qué? ¡Pero si siempre hemos hablado de esto! ¡Es lo que siempre has querido!" "No", responde Elise. "Nunca he querido casarme contigo. Me siento atrapada en esta situación". El padre de Elise se enfada y dice: "¡Elise, no seas tonta! Esto es una oportunidad que no puedes dejar pasar. Maurice es un hombre rico y poderoso, y te dará todo lo que necesitas". La madre de Elise intenta calmar la situación y dice: "Espera, espera. No hay necesidad de discutir. Elise, ¿por qué no quieres casarte con Maurice? ¿Qué es lo que te preocupa?" Elise se siente aliviada de que su madre la esté escuchando y dice: "Es que no lo amo, mamá. No siento nada por él. Y no quiero pasar el resto de mi vida con alguien que no amo". Su madre la mira con compasión y dice: "Entiendo, Elise. Pero no todo en la vida es el amor. A veces, debemos tomar decisiones que no son fáciles, pero que son necesarias para nuestro bienestar y nuestra seguridad. Maurice puede ofrecerte una vida cómoda y segura, y eso es algo que debes considerar". Elise se siente confundida y dice: "Pero, mamá, ¿no crees que el amor es importante en un matrimonio?" Su madre suspira y dice: "El amor es importante, Elise, pero no es lo único que importa. La seguridad, la estabilidad, la responsabilidad... todo eso es importante también. Y Maurice puede ofrecerte todo eso". Elise se siente frustrada y dice: "Pero, mamá, ¿no crees que estoy sacrificando demasiado? ¿No crees que merezco encontrar a alguien que me ame y me haga feliz?" Su madre la mira con tristeza y dice: "Elise, la vida no siempre es justa. A veces, debemos hacer sacrificios para lograr nuestros objetivos. Y si eso significa casarte con alguien que no amas, pero que te puede ofrecer una vida mejor, entonces tal vez sea algo que debes considerar". Elise se siente como si su mundo se estuviera derrumbando. No puede creer que su madre esté diciendo esas cosas. Se siente traicionada y confundida. De repente, Héctor se levanta y dice: "Creo que hemos hablado suficiente por esta noche. Elise, ¿te gustaría salir un rato conmigo? El aire fresco te hará bien". Elise asiente con la cabeza, agradecida por la oportunidad de escapar de la tensión en la sala. "Sí, me encantaría", responde. Su madre se levanta y dice: "Bueno, si vas a salir, aseguraos de regresar pronto, Elise". Elise sonríe y dice: "No te preocupes, mamá. Estaré bien". Héctor se adelanta y abre la puerta para Elise. "Vamos", dice, sonriendo. Elise sale de la casa con Héctor, sintiendo un gran alivio al dejar atrás la tensión y la discusión. La noche es fresca y tranquila, y Elise se siente agradecida por la compañía de Héctor.
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