La mañana siguiente, el alba se posaba en mi rostro, dando indicios de que secuencialmente aquel día ya había terminado. Pero para mí, no aún. Podría sentir esas manos tan delicadamente exactas recorriendo mi piel, su aliento susurrando “te amo”. Aunque sabía que no se lo podía contar a nadie, esas imágenes y esos sentimientos permanecerían siempre en mi mente como más que un recuerdo.
“Elise, baja”, mencionó mi madre.
“Ya voy, mamá”, le respondí.
“No puede ser 7:30, ya es tarde”, dijo mi madre.
Al ver la hora, inmediatamente tomé mis cosas y bajé.
“Perdón, mamá, desayuno en la facultad”, le dije.
Al llegar a la facultad, entré rápidamente al aula. “Hola, bonita, ¿cómo amaneciste?”, escuché a mi lado. Al voltear, vi a Héctor.
“Héctor, ¿qué haces aquí?”, le pregunté.
“En este salón o en este lugar”, respondió con una sonrisa.
“Silencio, chicos, es momento de comenzar”, mencionó el profesor.
Al ver la sonrisa de Héctor, llegó a mi memoria aquel mensaje misterioso. Comencé a pensar: “¿Será que lo saben? ¿Por qué justo cuando se fue Héctor? Y lo más importante, ¿quién lo mandó?”.
Aunque mi mente se llenó de pensamientos y dudas por ese mensaje, rápidamente fueron interrumpidos por mi profesor.
“Señorita Elise, aunque sea muy inteligente, le pido me ponga atención”, mencionó el profesor.
“Sí, profesor”, respondí.
Pero cuando el profesor se distrajo nuevamente, Héctor aprovechó la oportunidad para besar a Elise a escondidas. Elise se sintió emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Sabía que no debían besarse en público, pero no podía evitar sentirse atraída hacia Héctor.
Su corazón latía rápidamente mientras se besaban, y Elise se sentía como si estuviera flotando en el aire. Pero cuando el profesor se dio la vuelta, Elise se separó rápidamente de Héctor, tratando de recuperar la compostura.
Héctor sonrió y le guiñó un ojo, y Elise se sintió emocionada de nuevo. Sabía que debían tener cuidado, pero no podía evitar sentirse atraída hacia Héctor.
Después de la clase, Elise y Héctor se encontraron en el pasillo, y Héctor le tomó la mano. “¿Qué pasa si alguien nos ve?”, preguntó Elise, nerviosa.
Héctor sonrió. “No importa. Estoy dispuesto a arriesgarme por ti”, dijo, mirándola a los ojos.
Elise se sintió emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Sabía que debían tener cuidado, pero no podía evitar sentirse atraída hacia Héctor. ¿Qué pasaría si alguien los descubría? ¿Y qué pasaría con su relación secreta?
Mientras caminaban por el pasillo, Elise no podía evitar pensar en el mensaje misterioso que recibió la noche anterior. ¿Quién lo envió? ¿Y qué quieren? La mente de Elise estaba llena de preguntas y dudas, pero sabía que debía mantener su relación con Héctor en secreto, al menos por ahora.
“¿Qué pasa?”, preguntó Héctor, notando que Elise estaba distraída.
“Nada”, respondió Elise, tratando de sonreír. “Solo estoy pensando
No pienses demasiado en mi menciona Héctor
En cuanto Elise sonrió Héctor la beso nuevamente y Elise sintió como si ese beso hiciera que todos los problemas se vayan
Después de besar a Elise nuevamente en el pasillo, Héctor la observa con una sonrisa pícara. “¿Quieres venir a mi casa?”, pregunta, su voz baja y seductora.
Elise se siente emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Sabe que no debería ir a la casa de Héctor, pero no puede resistir la tentación. “Sí”, responde finalmente, su voz apenas audible.
Héctor sonríe y toma la mano de Elise, llevándola fuera del colegio. Caminan en silencio hasta la casa de Héctor, la tensión entre ellos palpable.
Al llegar a la casa, Héctor abre la puerta y deja que Elise entre primero. La casa está vacía y en silencio, lo que hace que la atmósfera sea aún más íntima.
Héctor cierra la puerta detrás de ellos y se acerca a Elise, su mirada fija en la de ella. “¿Recuerdas lo que pasó anoche?”, pregunta, su voz baja y seductora.
Elise se siente emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Sabe que no debería recordar lo que pasó anoche, pero no puede evitarlo. “Sí”, responde finalmente, su voz apenas audible.
Héctor sonríe y se acerca más a Elise, su aliento cálido en la piel de ella. “Quiero revivirlo”, dice, su voz llena de deseo.
Elise se siente emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Sabe que no debería dejar que Héctor la bese de nuevo, pero no puede resistir la tentación. “Sí”, responde finalmente, su voz apenas audible.
Héctor sonríe y besa a Elise, su boca cálida y seductora. Elise se siente emocionada y nerviosa al mismo tiempo, pero no puede evitar sentirse atraída hacia Héctor.
La besan durante un rato, reviviendo lo que pasó la noche anterior. Elise se siente como si estuviera flotando en el aire, su corazón latiendo rápidamente en su pecho.
Pero cuando se separan, Elise se da cuenta de que algo no está bien. Héctor la mira con una expresión seria, su mirada fija en la de ella.
“¿Qué pasa?”, pregunta Elise, su voz llena de preocupación.
Héctor no responde, en su lugar, se acerca más a Elise y la besa de nuevo. Elise se siente emocionada y nerviosa al mismo tiempo, pero no puede evitar sentirse atraída hacia Héctor.