Capítulo 24

2305 Palabras

Una lujosa carroza se detuvo delante de la puerta de ingreso de la casa Rodríguez, de ella descendió una anciana de cabellos grises pulcramente peinados. Su mirada filosa y ese caminar aplastantemente seguro, delataban el origen de tan imponente mujer, o más bien, de dónde su hijo había obtenido aquellas características tan propias. Con aire de la realeza se detuvo delante de la puerta, esperando que aquel hombre que la acompañaba a sol y sombra, abriera la puerta para ingresar al hogar. Sí, ella no era de las que golpeaba puertas, ella era la dueña y señora de cada lugar que pisaba. — ¿Madre? — preguntó confundido Juan Pedro, poniéndose de pie lentamente y logrando que su esposa se atragantara con el té que bebía. ¿Cómo que era su madre? Él jamás la mencionó. ¡Mierda! Ni siquiera había

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