HyukJae
Yuri me miro e hizo una mueca, ella sabia que algo sucedia y sabia que no preguntaria.. pues segun nuestra congregasion, ella debia esperar a cuando su marido decidiera hablar. Aun asi, su mirada me hacia mover la pierna debajo la mesa.
El dia anterior, cuando llegue de casa de DongHae le dije que debia contarle algo, luego de esas palabras me encerre en el taller, y no sali ni siquiera a cenar. Me pase horas repasando todo lo sucedido en esa casa.
Un rato me senti frustrado, me dolia la cabeza y a cada rato repeti como nuestro señor se enojaria conmigo, como si alguien se enteraba me quedaria sin nada de lo que consegui toda mi vida... Sin embargo el cosquilleo en mis labios detuvo esos pensamientos.
Los besos que comparti con el se sentieron bien, demasiado bien como para ser algo que estaba tan mal. Y me di el gusto egoista de compararlos con los besos de Yuri.
Definitivamente los besos de DongHae me mostraban todo lo especial que tenia esa palabra, ya entendia porque la gente ama besar, porque quieren hacerlo todos los dias a todas horas... entendi esa fascinación mundana por probar los labios de alguien importante.
Me atrevi a mirar a Yuri, ella bajo la mirada y continuo con su desayuno.
-Yuri.- la llame.
-¿Si?.
-DongHae vendra a almorzar.- dije intentando no sonar raro.
-¡Oh tu amigo!.- ella sonrio.- ¿Quieres que cocine algo en especifico?
-Nada de carne.- me puse de pie.- es vegetariano.
Dicho esto fui al taller. Me senti mal por ella.. Realmente Yuri no merecia eso.
Otra vez me la pase pensando y pensando.. me sentia una montaña rusa de sensaciones, emociones y pensamientos. En un rato tenia asco, luego miedo y siempre al final una sonrisa en el rostro cuando su cara aparecio en mi mente.
El timbre sono y todo mi cuerpo se puso tenso, sali del taller y subiendo las escaleras escuche su voz. Me asome a la puerta y lo vi.
Su cabello estaba suelto, unos mechones caian por su rostro, sus mejillas estaban sonrojadas, sus ojos miraban con miedo a Yuri, mordio su labio inferior y le hizotres reverencias. Yuri se hizo a un lado y lo invito a pasar.
DongHae me miro y se intensifico el color en sus mejillas, pero siendo sincero me puse en el mismo estado.
Sali de detras de la puerta y quedamos frente a frente.
-Ire a terminar el almuerzo.- dijo Yuri.- los hablare cuando termine.
-Oh espera.- dijo rapidamente.- Traje algo..
Le mostro una bolsa y se la dio.
-Gracias...
-Te ayudare.- quiso caminar hacia ella, pero Yuri se apresuro a hablar.
-No se preocupe, ya estoy terminando..
DongHae quiso protestar pero ella fue rapido y regreso a la cocina. Quedamos solos.
No nos miramos, el silencio reino la sala. ¿Siempre seria asi de dificil?.
-Hola...- susurre y levante mi mirada.
-Hola..- no me miro, pero sonrio.
Sonrio.... sonrió tan bonito que también alzé mis labios.
Tomé su mano y choqué nuestros brazos, el me miró sorprendido y seguro protestaria, sin embargo no le dejé pues tiré de el hasta el jardín.
Solté su mano y el fue directo a tocar una rosa. Seguramente en un intento de distraerse.
-Tienes un jardín hermoso.- comentó.
- En realidad es de Yuri.- me puse a su lado.- A ella le encanta la naturaleza.
Asentió y con la punta de sus dedos rozó la flor.
-Es una buena mujer.- soltó y por fin me miró.- No se lo dijiste, ¿Cierto?
- No, quiero que ella lo vea.
-No pienses que haré cosas para que ella se de cuenta.
- No hace falta.- sonrei.- Ella lo sabrá, es muy preceptiva.
-Pero...
-Confia en mi.- puse mi mano sobre la suya, también rocé mis dedos con la rosa.
Hizo una mueca.- No quiero lastimarla... odio hacer eso con las personas.
-Lo se..- susurré.
Egoísta de mi parte. Había muchas posibilidades de lastimar a Yuri. Estaba siendo egoísta con ella, y en parte con DongHae en pedirle confianza sobre eso.
Apreté su mano.- Te extraño...
Sus ojos fueron a nuestras manos y se sonrojó.
-Nos vimos ayer... Nos estamos viendo ahora...
-¿No puedo extrañarte por eso? Yo...- me detuve.
Quería decirle que sentía deseos de abrazarlo y hasta de besarlo, pero aquello en mi cabeza sonaba tan pecaminoso. Aún así quería que el lo supiera...
- Yo.. - retomé mi habla.
-El almuerzo está listo!.- exclamó Yuri desde la ventana que se encontraba detrás de nosotros.
Nos soltamos rápidamente y giramos a mirarla, ella nos sonrió luego de unos segundos con una expresión extraña.
¿Había visto?
Di unos pasos y DongHae me siguió, mientras que Yuri se alejó de allí.
- Por lo menos déjame lavar los platos.- dijo aclarando su garganta.- No es justo que ella haga todo.
-No se si ella te dejará.
-Se lo preguntaré..
llegamos a la puerta y nos callamos. Fuimos al comedor donde ya estaba todo servido.
Me senté en la punta de la mesa y ellos dos a mis costados. Por alguna razón me sentí algo incómodo.
-Oramos antes de cada comida.- le expliqué a DongHae, el simplemente asentió.
Con Yuri cerramos los ojos, y a pesar de no ver, supe que DongHae no lo hizo. El no haría algo que no le nace.
-Señor gracias por la comida de hoy.- dije para poder tener un momento de oración privada.
Señor.. ¿Estoy pecando demasiado? Tener a DongHae aquí, en mi casa con mi esposa. ¿Es egoísta? ¿Es tan fuerte el pecado como para que te enojes conmigo? Perdóname por favor... me das todo lo que necesito pero aún así voy contra de ti. Sin embargo....
Abrí los ojos y me lo encontré observandome. Al ver que lo sorprendí haciéndolo, se sonrojó y miró el plato.
...No hay vuelta atrás, DongHae me atrapó.
-¿Comemos?.- Yuri preguntó.
-Claro.
-Esta exquisito.- dijo DongHae.- Cocinas muy bien.
-Usted también, esto me gustó mucho.- hizo ver que tenía la comida que trajo el castaño.
- No es gran cosa...
-Lo es! Debe darme la receta después.
Sonreí ante el estado de ambos. Tan modestos y tímidos.
Continuamos comiendo, hablaron poco y sólo porque yo les hablaba. DongHae era simplemente callado, al igual que Yuri, pero ella podía sacar conversaciones de vez en cuando.
-¿Usted toma vino?.- preguntó Yuri.
-Si.- respondió DongHae.
--Entonce iré a traer.- Yuri se puso de pie.- Mi padre nos regaló uno.
-Nosotros nunca tomamos.- comenté.
-Oh entonces no, está bien con el refresco.- nervioso el castaño se puso de pie también y al hacerlo golpeó la mesa con sus piernas, tirando todo su vaso de jugó sobre su camisa.
Tomé rápidamente una servilleta y se la puse en el pecho.
-Ten cuidado.- reí.
Asentió con las mejillas ardiendo; avergonzado.
Saqué esa servilleta mojada y puse otra.
-Puedo prestarte alguna camisa si quieres..- me acerqué a su rostro para poder verlo.
Nos miramos a los ojos, y de alguna manera quise besarlo.
El ruido exterior me llamo la atención y era Yuri levantando los platos. Me separé bruscamente.
-Dejame lavar los platos.- le dijo DongHae.
- No se preocupe..
- Por favor , no quiero sentirme inútil.- dijo con amabilidad.- Además ya tengo mi camisa sucia, puedo usarla para lavar.
-Pero...
-Es terco.- le dije a Yuri.
Ella asentio y le sonrió.-Muchas gracias.
DongHae comenzó a levantar todo y por inercia me levanté a ayudarle.
- Yo me encargaré de barrer aqui.- dijo Yuri.
Con DongHae fuimos a la cocina, el se empeñó a lavar los platos, por lo que yo los tomaba y secaba para guardar.
-Lamento lo del jugo.
- Fue un accidente.- reí.- Sólo te pido que dejes de estar nervioso.
-No estoy nervioso.- fruncio el ceño e hinchó sus mejillas.
Sentí algo en el estómago. ¿Por qué se veía tan lindo?
Mordí mi labio justo antes de tomar espuma con mi dedo y ponérsela en la nariz.
Abrió grande la boca, sorprendido. Rápidamente pasó su mano llena de espuma por mi rostro.
-¡Oye! Sólo te manche la nariz, no toda la cara.- reí sacando la espuma de mi boca.
Lo vi morderse el labio inferior para no reír.
Tomé agua en mi mano y se la lance en el rostro.
-Deja de contener la risa!.-
-HyukJae?.- Yuri apareció ante nosotros y su rostro se vía sombrío.- Llamó el señor Nae.
Mire a DongHae que dejó de querer sonreír.
-¿Puedes terminar?
-ssi..
-Ire a traerte una camisa de paso.
Me fui con Yuri hasta arriba.
-¿Aún está en el telefono?
-No, dijo que quería que vayamos a verlo está tarde.
Sentí un nudo en la garganta.
- Ya veo.- entramos a nuestro cuarto.- Estaré en el taller con DongHae, puedes descansar si quieres, hasta que sea hora de irnos.
Tomé una camisa blanca.
-HyukJae..
--¿Si?
-Tu...-negó con la cabeza.- No, nada.
-Dime
-Hablame cuando se vaya tu amigo, sería descortes no despedirme de el. Yo estaré viendo televisión aqui.
- Lo haré.
Bajé las escaleras y DongHae me esperaba de pie en la sala.
-Ven por aqui.- le señalé la puerta del "sotano-taller".
-¿Qué quería ese hombre?.- preguntó serio.
-Quiere que vaya a la congregación esta tarde, eso es todo.
-¿Y porque ella parecía tener miedo?
-¿Eh?
-Yuri parecía asustada.
- No estaba asustada.- mentí.
- No mientas HyukJae, no a mi...
Fui hasta el y le tomé la mano.- Perdóname, es sólo que no quiero preocuparte.
-Entonces si hay algo mal con ese hombre, Yuri le tiene miedo.
-Ven, hablemos abajo.
Tiré de el y bajamos las escaleras, para ir al taller.
Encendí las luces y DongHae rápidamente comenzó a recorrer el lugar, a admirar las máquinas y mis trabajos.
-El señor Nae es anciano de la congregación, el es encargado de guiarnos a todos, especialmente cuando nos salimos del camino del señor.- comencé a contar.- Tanto Yuri como yo, que estamos casados, debemos seguir ciertas reglas, pero no la hicimos.. seguro nos regañaran. Por eso ella tiene miedo.
-¿Qué reglas?
-Reglas de nuestra religión.. cosas aburridas.- dije evitando decir de lo que se trataba.
DongHae dejó de fruncir el ceño, suspiro y negó con la cabeza.
- Yo... no tienes porque decírmelo.- pasó la mano por su cabello.- Disculpame, no debi obligarte a decírmelo.
- Se que estas preocupado y te lo agradezco..
-Aun asi, jamás debo obligarte a hacer nada de lo que no quieras.
No se porque, pero sus palabras me hicieron sentir cálido y comodo.
-¿Sabes? Desde que llegaste quiero abrazarte.- dije en voz alta, a pesar de que una parte de mi cerebro quería mantener eso en silencio.
-¿Puedo?.- susurró.
- Por favor...
Con la cabeza baja y lentitud, llegó hasta a mi , sus brazos me rodearon la cintura, nuestros pechos quedaron pegados y su cabeza apoyada en mi hombro. Sus cabellos me hacían costillas en la mejilla y mentón.
Por mi parte lo rodee muy fuerte con mis brazos.
Se sintió cálido y su aroma impregnaba todo a mi alrededor. Cerré los ojos y dejé de pensar en todo lo ajeno a el.
-¿Cómo estas?.- pregunté.
-Mejor...- susurró.- Anoche no dormí, pensé toda la noche en nosotros.
-¿Llegaste a alguna conclusión?.
- No realmente...
Sonreí.- Tampoco dormí por pensar, y mucho menos llegué a una conclusión concreta. Aunque si me aseguré de algo.
-¿De que?.
-De que tus besos me mostraron el porque la gente ama besar...
Apretó fuerte su agarre e hizo un sonido extraño.
-Estas sonrojado ¿Cierto?
-Callate...
Solté una carcajada.- Esta bien. ¿Quieres cambiarte la camisa?
- Si..
-Aqui está.- la levanté y le mostré.
DongHae me soltó y la tomó.
Cambiate alli.- le señalé una puerta.- es un baño pequeño.
Fue hasta allí y yo me senté en el sofá a esperarlo. Tomé un plano que tenía en mesa de frente y me concentré en mirarlo. Aún me faltaba revisar si no tenía algún error.
La noche anterior no logré hacer nada de eso.
-HyukJae.- escuché muy cerca, miré hacía el costado y ya lo tenia sentado a mi lado.
-¿Cuando...- mis labios fueron sellados por los suyos.
Fue un beso con una presión increíble, fue inesperado y hermoso, casi perfecto pues lo único malo que tuvo fue que se sintió cortó.
Al separarse se sentó otra ves, subió los pies al sofá y abrazó sus piernas.
Lo observé, y algo quería hacer, pero no sabía exactamente que.
-Mi camisa te queda bien.
-Huele mucho a ti.- dijo bajito.
-¿Y eso te gusta?
Hundió su rostro entre las rodillas y asentió.
Me moví para quedar más cerca, y rodee su hombro con mi brazo. El simplemente se dejó y hasta se acercó un poco más por su cuenta.
-Tenia miedo de venir y encontrarme con que te arrepentiste de todo.- se sinceró.
-Perdon.. sé que te hago sentir inseguro.
-Es normal supongo... prefiero eso a que te reprimas.
Apoyé mi mejilla en su cabeza.
- No quiero alejarme de ti, te lo prome...
-Sin promesas.- me miró.- Por favor.. solo, dejemos que fluya.
Asentí.
-¿Sin presiones?.- sonreí.
-Sin presiones.- regresó a la posición anterior.
-Aún no se que hacer con mi familia, la congregación, Yuri, mi fe y creencias, pero no quiero que se rompa nada de lo que me haces sentir.
-Te esperaré.- dijo seguro.
-Gracias.- acaricie su hombro.
-Cuando venia vi un cartel en una tienda, necesitan vendedores.. yo iré a la entrevista.
-¿Si?.- de repente recordé como el ganaba dinero.
Me sentí un poco mal.. no sabía con exactitud pero no quería que el siga haciendo aquello. Antes me molestaba y en ese momento lo hacía el doble.
-Necesito dinero para sobrevivir ¿No?
-Claro..- sonreí.
-Quiero hacer bien las cosas contigo.
Bajé un poco mi cabeza para mirarlo, le sonreí.
-Eso me hace feliz ¿Sabes?.
Pestañó muchas veces mientras me acerqué, hasta que cerró sus ojos en el beso.
No quería dejar de besarlo jamás.. pero el se avergonzaba demasiado rápido y nos separamos hasta que me atrevía a besarlo otra vez.. así pasamos esa tarde.
***
Estacione el automovil y Yuri se tenso aun mas de lo que ya estaba, y la entendia perfectamente... la ultima vez alli fue demasiado aterrador, y de muy mal gusto.
-No hicimos lo que pidio.- dijo antes de que yo pudiera hablar.- Se lo va a contar a todos, nos regañara y...
-Tranquila.- puse mi mano sobre su rodilla.- No importa lo que diga, asumire toda la culpa.
-Pero HyukJae.. no es justo.
-Vamos.- dije ignorando esas palabras.
¿Justo? Justo no era lo que yo estaba haciendo con ella, no era nada justo que me guste otra persona, no era justo besar a DongHae mientras ella es mi esposa. Lo menos que podia hacer era protegerla del señor Nae.
Protegerla... de algun modo comence a verlo como una amenaza.
-Buen dia.- escuche su voz al bajar del vehiculo y temble.
Nos estaba esperando.
-Buenas tardes.- respondimos ambos y desee que la voz de Yuri no suene tan asustadiza.
El señor Nae hizo una mueca rara, a los segundos sonrio y nos indico que pasemos a su oficina. En el camino no nos encontramos a nadie, por lo que nadie retraso lo inevitable.
Entramos, nos sentamos y el se sento al frente, con una expresion seria. Junto sus manos en el escritorio.
-¿Hicieron el amor?.- pregunto sin pudor.
Un pudor que Yuri y yo si teniamos. Al tenerlo no respondimos.
-Contesten..- dijo con un tono mas alto y mas serio.- ¿Te entregaste a tu marido? ¿Lo complaciste? ¿Besaste su boca? ¿Abriste tus piernas?
Todas esas preguntas fueron dirigidas a Yuri, que se encontraba temblando.
-Señor Nae..- quise decir que no la deje, que no se lo permiti y por eso ella no pudo hacerlo.
Pero Yuri hablo sonbre mi, cometiendo ese acto tan irrespetuoso de interrumpirme.
-Si señor Nae.- dijo con la voz un poco alta.- Hice todo lo que me pidio hacer, me entregue a mi marido.
La mire anonadado.. le habia mentido en algo tan grande a un anciano.
El señor Nae la miro y sonrio.
-Muy bien querida Yuri.- la felicito.- Ahora sal, que debo hablar con tu esposo.
Ella se levanto y me miro.
-Te espero en el coche.
Salio y quede mas incomodo que antes, me removi y quise salir corriendo con tal de no tener los ojos del señor Nae sobre mi.
-¿Lo disfrutaste?.- pregunto.
Quise decir la verdad, pues la biblia estaba frente de mi. ¿Como mentir frente de algo tan sagrado?
-Mucho.- respondi muy a mi pesar.
Si decia la verdad, a Yuri la señalaria toda la congregasion como una mentirosa.. nadie se acercaria a ella.
-¿Estaba apretadita?.- pregunto inclinandose hacia mi.
-¿Disculpe?.- pregunte sin entender.
-Te pregunto si te apreto.. ¿Sangro? ¿Era realmente su primera vez?
Con esas palabras fue imposible no entender a lo que se referia, asi como tampoco fue imposible que me sintiera realmente mal.
-Fue su primera vez...- dije en voz baja.
-Debio sentirse delicioso.- mordio sus labios de una manera morbosa.
Aprete mis puños y senti mi rostro caliente.
-Se que no estas acostumbrado a estas conversaciones.- dijo ante mi reaccion.- Pero te acostumbraras, todos los jovenes recien casados deben contarm como van sus cosas en la intimidad, y no te preocupes, solo pregunto para ayudar, no hay dobles intenciones.
Sonrio y no me quedo opcion que sonreirle tambien.
-Gracias señor Nae..
Se puso de pie y tomo asiento a mi lado, puso su mano en mi hombro.
-Eres como un hijo para mi.- sonrio.- Y quiero que disfrutes lo maximo esta vida, al lado de Dios por supuesto.
Asenti... ¿Como podia buscar mi bien y hacerme sentir tan mal?
Bajo su mano a mi pierna y subio por mi muslo.
-Debes usarlo mientras puedas.- solto y paso su mano por mi entrepierna.
Quede sin respiracion, con la mente en blanco.
El señor Nae se puso de pie y tomo la biblia.
-Cambiando de tema... necesito que Yuri retome sus enseñanzas de la Biblia, dile que pase mañana en la mañana por aqui, que el señor Kim le entregara los folletos.
Me puse de pie y le hice una reverencia y sali de alli.
Corri por los pasillos, aunque sea prohibido. Necesitaba aire, necesitaba respirar y olvidar lo sucedido.
Entre al coche y me encontre con Yuri llorando.
-Perdoname HyukJae.- sollozo.- Perdoname por mentir.
Senti un nudo en la garganta y negue con la cabeza.
-No estoy molesto contigo.
-Pero.. te obligue a pecar.
-No.. quizas yo iba a hacer lo mismo.- la mire y con mi pulgar limpie un par de lagrimas.- Vamos a orar por mentir.. estoy seguro que nuestro señor nos perdonara.
Yuri asentio y me regalo una pequeña sonrisa.
-Colocate el cinturon.- le pedi mientras yo me colocaba el mio.
Conduje y mire al frente, sin embargo mis pensamientos quedaron en la oficina del señor Nae. Tenia miles de preguntas en mi cabeza, y ninguna tenia respuesta alguna.
Me sentia terrible, tenia un nudo en la garganta.. queria gritar, golpear.. deseba desaparecer. Hasta tenia ganas de llorar.
Lo peor de todo era que no entendia porque me sentia asi, no sabia que tan mal estuvo lo sucedido, si nunca hable o escuche sobre ninguna de las palabras que dijo el señor Nae, mucho menos sobre lo que hizo.
-HyukJae.- Yuri me llamo sacandome de mis pensamientos.
-¿Que?.- pregunte mirandola.
Cai en cuenta de que ya estabamos en casa, ya en el garage.
-¿Sucede algo?.- pregunto preocupada, sus ojos aun tenian rastro de llanto.
-No.. ¿Estas mejor?.
-Si.- sonrio.- Gracias...
-Que bueno..- tome aire y quise quitarme el cinturon de seguridad, pero Yuri puso sus manos sobre las mias, deteniendome.- ¿Que sucede?
-No te bajes.- susurro sin mirarme.
-¿Por que?.
-Debes ir a otro lugar...
-¿Eh?.
-A casa del señor DongHae....
-¿DongHae..?
Ella asentio y alejo sus manos de mi.- El te quitara esa expresion de amargura.
-Yuri...
Ella me miro y sonrio.- Se que es importante para ti ¿Sabes? todo el tiempo que estuvo aqui, tu sonreiste y una vez que se fue, tu rostro parecio perder luz. Ahora se que no estas bien, y estoy segura que el te hara sentir mejor.
-¿No te molesta?.- pregunte cauteloso.
Nego.- ¿Como podria molestarme que pases tiempo con alguien tan agradable?
-Volvere rapido..
-No te preocupes, llamare a Yoona para que se quede conmigo.- salio del coche.- Dire que tienes mucho trabajo esta noche.
Sin mas cerro la puerta y entro a casa.
Estaba en lo correcto, Yuri se dio cuenta de todo.. y basto vernos juntos unn rato.
Tome mi celular y llame a DongHae...
-¿HyukJae?.
-¿Puedo ir a tu casa?
-¿Sucedio algo?
-No... simplemente necesito verte.
-Ven... te espero.