Trece

2410 Palabras
DongHae Se suponía que aquella noche iria a trabajar, se suponia que vendería mi cuerpo, que tomaria alcohol y me olvidaria de esa boda. No puede cumplir esos "se suponia", se me hizo imposible hacerlo desde el primer segundo en el que escuché llorar a HyukJae. Mi boca habló por si misma, y mi cuerpo corrió hacia el sin pedirme permiso. Todo aquello empeoró cuando lo vi.. cuando su rostro triste estuvo frente al mio, y no me quedó otra que abrazarlo. No debi hacer eso. HyukJae se sentía vulnerable entre mis brazos, parecia frágil, mostrando que no siempre seria la persona alegre que conocí. Mi lado sobreprotector salió a flote, y me hizo abrazarlo fuerte. Pero también aquel abrazo me aclaró un poco las ideas... Todo lo que reprimí, lo que ignoré y quise ocultar de mi mismo, explotó generandome un mar de emociones. De pronto supe que HyukJae habia llegado a entrar en mi mente, demasiado... y que habia sentimientos hacia el. No estába seguro de si era amor, pero si cariño. Un cariño que claramente no era el mismo que el sentía por mi. El gran error que cometí fue mirarlo a los ojos. Una acción tan simple, pero tan compleja que le dio rienda suelta a mis sentimientos. Lo besé, besé los labios de HyukJae, con tanto con ganas que con miedo. Siendo obvio, HyukJae huyó... sin siquiera mirarme. Pero no lo culpaba, cualquier persona actuaría asi en esa situación. No podia pretender que correspondiera a mi beso, cuando el nunca se sobrepasó conmigo, y tampoco dio indicios de que le gustaba. Me sentí un estupido, un imbécil que siempre se deja llevar por los sentimientos. ¿Cuando aprenderia?. Esa noche regresé a casa, cerré todo, apagué las luces y me acosté... como si asi pudiera escaparme de los pensamientos. Los dos dias siguentes no me atreví a salir por las tardes, no queria encontrarme con HyukJae, y sabia que el tampoco queria hacerlo conmigo. ***** Salí de casa una tarde cuando ya no soportaba el encierro, y aunque afuera tampoco tenía con quien hablar, por lo menos no tendría silencio. Salí a caminar, me senté en el banco de un parque, a mirar como algunos niños jugaban al fútbol. Sus risas y festejos me hicieron sonreir un poco, pues me recordaba a como jugaba con DongHwa y JiWoon cuando eramos pequeños; también me recordó a Ian y a su invitación, esto me borró la sonrisa. Sabia que estaba por ponerme más triste que de costumbre, pero justo antes de entrar en ese terreno depresivo, alguien se puso de pie frente de mi. Levanté la mirada y me encontré con ese rostro conocido. -Hola.- dijo ella un poco nerviosa.- Disculpe que venga tan de repente, pero caminaba por aqui y lo vi. ¿Por que justamente ella? -Hola.- dije intentando no ser frio.- sientese si quiere. Me hice a un lado dejandole un lugar, ella se sentó a una distancia prudente, acomodando la falda para cubrir sus rodillas, y luego apretó fuerte esos folletos en su pecho. -No se si me recuerda, yo...- parecia cada vez más nerviosa. -Tranquila.- hable suave.- Se quien es. Si no me equivoco tu nombre es Yuri. Sus hombros se relajaron, y suspiró con disimulo. -Que bueno que me recuerda.- sonrió.- Lo vi en mi boda y lo busqué en la fiesta para agradecerle lo que hizo por mi, pero no lo encontré. -Me fui, tenia cosas que hacer. -Ya veo.. bueno, se lo digo ahora.- hizo una pequeña reverencia.- Gracias. -No agradezca, no me costó. -Lo golpearon.- hizo una mueca.- Asi que disculpe las molestias. -No se disculpe tampoco, ni que usted tuviera la culpa de que existan esas malas personas. Su rostro mostró sorpresa ante mis palabras. En ese momento me permiti observarla mejor, y me parecio una mujer demasiado bella. Mucho menos para que HyukJae me prefiera sobre ella. Aparté la mirada. -Disculpe... ¿Como se llama?. -DongHae.- respondi.- mi nombre es Lee DongHae. -Un gusto DongHae.- estiró su mano y la acepté. -No fui a saludarla en su boda.- dije.- No fue muy cortes de mi parte. -No importa. Por cierto, parece llevarse bien con mi esposo. "Esposo" esas palabras me crearon un nudo en la garganta. -Mas o menos. Últimamente no lo he visto. -Oh..- exclamó.- El casi no está en casa, asi que creo que tiene mucho trabajo. ¿Cree? ¿No se supone que es su esposo? Deberia saber que hace... -Quizás. Ella miró su reloj y rápidamente se puso de pie. -Debo irme, se me hace tarde. -¿Anda sola? ¿Es seguro para usted? -En unas cuadras hay otras personas de la congregación.- sonrió.- No se preocupe. -Vaya con cuidado. -Lo haré.- hizo una reverencia.- Cuando quiera vaya a casa, a cenar o almorzar. -¿No tendran problema si voy?.- no pude evitar decir.- Creo que a muchas personas no les gustó mi presencia en la boda. Me arrepentí inmediatamente de lo dicho. ¿Que culpa tenia ella? ¿Por que me comporté tan odioso? Sin embargo ella no dejó de sonreír.- Si mi esposo no tiene problemas con que usted vaya, no se preocupe por el resto. Oh me voy, adios DongHae. Ella se giró. -Adios Yuri.- dije anonadado por sus palabras. Finalmente ella se fue, y yo me quedé con miles de preguntas en mi cabeza. Y también con la culpa. Ella habia sido tan amable, agradecida, mientras que yo tenia pensamientos indebidos con su esposo; que mierda de persona me sentia. Me levanté de alli, pues ya no me sentía cómodo. Salí caminando por donde habia llegado, ya pensando en volver a casa. En el camino compré varias latas de cerveza, y por las dudas, una pastilla para dormir. Era de dia, sin embargo no me apetecía estar despierto. Pero parecia que ese dia solo tendria momentos incomodos. A unas cuadras de casa la vi. Pensé que el universo me estaba jugando una broma cuando vi a aquella niña. Lee Sora. Sin embargo, yo no era el unico que no le gustaba el encuentro. Ella me miro con temor, su sonrisa se desvanecio y solto rapidamente la mano de aquel niño, que no era mayor que ella. Suspire y me quede donde me detuve, esperando que ella le dijera algo al oido del chico y para mi sorpresa, tambien le dejo un beso en la mejilla, justo antes de cruzar la calle y llegar hasta mi. -Por favor.- tomo la manga de mi camiseta.- No se lo cuente a mi hermano. Guarde silencio...¿contarle? No me anime a salir de casa; con tal de no verlo:: y en otras circunstancias tampoco contaria algo que no es de mi incumbencia. La niña hizo un puchero y sus ojos se pusieron llorosos; tan parecida a HyukJae aquella noche. Me aleje rapidamente, de un movimiento rapido. -No te preocupes, no se lo contare.- dije rapidamente, con la tonta esperanza de que se fuera. -¿De verdad?.- Ella sonrio. -Si.. de verdad. -¡Gracias!.- Excamo y se lanzo a mis brazos. Me abrazo fuerte. El mundo se me detuvo por un segundo, aunque en mi cabeza paso una eternidad. Ese abrazo con brazos cortos, con manos pequeñas, con suavidad algo intensa, y con una inocencia tremenda, Me llevo a unos años atras... a JiWon. A los abrazos que esa hermosa niña me daba, a mi hermanita que tanto ame.. a quien siempre extrañare. Sin pensarlo un segundo, levante mis manos y las apoye en su cabeza, acaricie sus suaves cabellos. Sabia que no era JiWon, sim embargo la abrace con cariño. -¿Señor DongHae?.- Sora levanto su cabeza extrañada, pero no se veia incomoda. Aun sali la solte, me vi extraño. -Disculpa.- hice una reverencia.- debo irme. -Espere.- me tomo de la mano.- ¿Usted sabe donde trabaja mi hermano? Es que me conto que se siente solo ultimamente y pense en visitarlo, pero no se donde queda. -¿Eh? -¿Puede acompañarme? por favor. No era buena idea ir, no sabia si seria correcto cruzarme con HyukJae. Sin embargo no podia dejar a una niña sola. -Esta bien.- dije.- no esta tan lejos de aqui. Pero la proxima vez no vengas sola. -No vine solo.- se sonrojo.- vine con mi amigo.. el sabe donde es porque vive por aqui. -¿Amigo?.- me permiti sonreir mientras caminaba.- ¿A un amigo lo ocultas de HyukJae? -¿Sabes que tenemos prohibido hacer amigos fuera de nuestra congregasion? -Lo se, pero el se veia mas como un amigo.- me hizo gracia como ella inflo sus mejillas.- Nunca vi amigos tomarse de las manos y besarse la mejilla. -¡Ya!.- grito.- Esta bien, es mi amigo pero me gusta y yo le gustoa el. -Ya veo....- aguante mi risa. -Guarde el secreto señor DongHae. -Lo guardare si dejas de llamarme señor, dime simplemente DongHae. -Eso seria raro. -No importa. -Pero soy pequeña como para llamarlo asi. -¿Cuantos años tienes? -Tengo 12. Justo como Jiwon cuando la vi por ultima vez. -Eres muy pequeña pero no importa. Tu solo dime DongHae. -Esta bien DongHae.- me regalo otra sonrisa.- Ya veo que eres agradable, con razon mi hermano te eligio como amigo. -Bueno.. con tu hermano no soy tan amigable. -¿En serio? Pues no te creo; porque para que sea tu amigo debes ser buena persona, aparte tu lo miras como si lo quisieras mucho. Mis sentidos se pusieron alertas, y mis orejas todas rojas. Aclaré la garganta. -El centro comunitario es aquel.- señalé el lugar a unis metros de nosotros. -¡Que bien! No quedaba tan lejos!. Sora me tomó de la mano y tiró de mi, sin importar mis intentos de protesta. O quizás yo queria realmente ir. Seguramente era esa segunda opción, pero no lo queria admitir. En ese momento HyukJae apareció saliendo por la puerta trasera. Nuestros ojos se encontraron. Se vio sorprendido, y algo nervioso. ¿Que estaba pensando? ¿Me odiaba? ¿Le daba asco?. -¡HyukJae!.- Sora gritó llamando su atención. Abrió la boca mucho más sorprendido, parecia no haber notado la presencia de su hermana en primera instancia. Sora soltó mi mano y fue a abrazarlo, el la recibió en sus brazos. Que afortunados en tenerse y poder abrazarse. -¿Que haces aqui?.- le preguntó. -Vine a visitarte.- dijo y se giró a mirarme.- en el camino me encontré con DongHae y el me acompañó. -Señor DongHae.- corrigio. -El dijo que podia llamarle asi.- hizo un puchero.- ¿Verdad DongHae?. -¿Eh?... -Igualmente no está bien. -No me molesta.- dije. HyukJae me miró, pero sus ojos evitaron los mios. Se me hizo un nudo en la garganta. -¿Ya terminaste?.- preguntó Sora. -Me faltan guardar unas sillas. -¡Te ayudaré!.- Sora lo soltó.- Pueden hablar tranquilos, yo iré a guardar las sillas. Sora finalmente entró al centro comunitario. No podía soportar la manera en la que me evitaba. -Ve ayudarle.- dije pasando de el.- No vaya a ser que se lastime. -DongHae.- dijo. Mi cuerpo tembló por completo. Aún asi me giré. Tenia su rostro pegado al piso. -¿Que?.- pregunté. -¿Como has estado?.- tomó aire y levantó el rostro.- Hace dias no vienes... -Igual que siempre.- respondi.- ¿Tu? -Bien.- rascó su cabeza.- Estaba yendo a tu casa... -¿Para que?. -Para asegurarme de que estas bien. -¿Solo eso?. -Y hablar...- hizo una mueca extraña. -¿Sobre lo de esa noche?. Su cuerpo se estremeció, pero mantuvo la compostura. -Si... Era tiempo de arreglar todo... para que no sea incomodo. -Perdón por eso.- solté.- No quise hacerte sentir incomodo. Por fin sus ojos buscaron los mios, quizás buscando sinceridad en ellos. -No... digo, quisiera saber porque lo hiciste. -¿Debe haber alguna razón?. -Sé que la hay.- su nuez se movio.- ¿Tu eres..... -¿Gay?.- terminé por el. HyukJae asistio.- No lo se... ¿Tendria algo de malo si lo fuera?. -¿Eh? No.- se apresuró a decir.- es solo... que no es natural. Fruncí el ceño y apreté mis puños. -No vengas con estupideces homofobicas de tu religion, HyukJae. -No es solo de la religión Hae... -No me digas Hae si estas siendo un imbécil.- comence a respirar agitado. -Calmate.- pidio.- No te enojes, hablemos bien... -¿Hablar bien? HyukJae, dime... ¿Sentiste asco de mi beso?. Abrió grande los ojos y una vez los apartó. -Yo solo quiero ser tu amigo.- soltó y agregó.- Nada más. Di un paso hacia el, haciendo que me mire. -Te dije que no te acercaras a mi.- escupi.-te dije que mantengas distancia... porque sabia que esta mierda pasaria. Escucha HyukJae, yo no puedo ser simplemente tu amigo. Lo dije y me arrepentí, especialmente cuando dio un paso atrás, como si yo tuviera una enfermedad. -Eso está mal!.- frunció el ceño gritó.- Dos hombres no deben hacer eso. Está mal que pienses asi! No quiero que seas un enfermo! No quiero verte más! Con mi mano desocupada, lancé un golpe a su rostro, haciéndole retroceder. Me miró sin creerlo. -Tu.... - quiso decir mientras su labio inferior comenzaba a sangrar. -Eres un imbécil.- dije antes de girar e ir a casa. El corazon me latia rapido, la respiración no se regularizaba. Me dolia el pecho, la cabeza. Una vez cerrada la puerta de casa, caí de rodillas. Se sentia como si todo a mi alrededor se desmoronaba, como todo se hacia mierda y yo no podia hacer nada. Que tonto en hablarle, que tonto en saludarle, que tonto en ir a verlo, que idiota me sentia por haber dejado que me abrace, por haberle permitido entrar en mi corazón. Sabía que chocaria con la pared de la realidad en algun momento, y sin importarme... aceleré. El resultado era ese. No podia respirar bien, ni siquiera levantarme. Me habia prometido cuidarme del dolor innecesario, habia jurado no dejarme herir. -Me odia...- murmuré abrazando mis piernas y cerrando los ojos. Una lagrima salió de mi ojo, y rodó por la mejilla. ¿Estaba por llorar? ¿Después de tantos años? . No, no podia permitirlo. Como pude me senté,cogí la bolsa que tenia, de la cual saqué la pastilla para dormir y abrí una cerveza. Jamás lloraria por alguien más. Nunca más. Tomé la pastilla y segundos despues perdí la consciencia.
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