Capitulo 8.

2092 Palabras
Capítulo 8. Amalia aprovecha el momento de sentir a su esposo, su perfume como siempre la embriaga quisiera besarlo y sentirlo, Lucas se aleja poco a poco de ella sintiendo su perfume, busca en su mente algún recuerdo, algún sentimiento las que una amistad y afecto y no encuentra ese amor, la misma intensidad de amor que ella siente y le refleja. — Entonces esposa, ¿hay algo más que deba saber? Digo, aparece del duro golpe de la muerte de mis padres, que eres mi esposa, que tengo hijos, que la mujer que se supone que quiero me traicionó, no sé qué más sorpresas puedo tener, ¿Una grave enfermedad? No quiero más sorpresas, porque veo que me han tratado como aún niño pequeño, incapaz de razonar a todo esto, ¿Tienes algo más que decirme? — Nada, Lucas debes saber que no te lo oculte porque quise, me vi en la obligación de hacerlo tras el colapso que te hice pasar en la clínica, no tienes ninguna enfermedad grave, solo tienes las decisiones en tus manos, has lo que creas correcto y yo te apoyaré, el niño sale en una hora, quizás verte le alegre el día, ¿Si estás dispuesto a ir conmigo a buscarlo? — Por supuesto que sí, debo admitir que aún estoy sin poder creer que me hayas dado dos hijos, no te dejaré sola con ellos. — Amalia sonríe ligeramente porque no puede presionarlo aunque desea que todo sea diferente. Santiago entra a la oficina para poner al día a Lucas, quien se sorprende porque todo está a su nombre y lo comparte con Amalia quien es su socia, casi todo lo que tienen los une, no existe cosa alguna que no los una, por ello Lucas debe pensarlo bien. — O mi señora, un es aquí por favor firmé estos documentos por…— El hombre quien a un no había notado a su jefe se queda sin palabras. — Señor, que maravilla que haya regresado, quizás ese molesto con nosotros por cargar a su esposa de trabajo, ella sola con los niños, lo lamentamos, pero la necesitábamos.— El hombre habla sin parar alagando a Amalia quien se sonroja sin decir nada, bajando su mirada a Lucas quien la mira fijamente. Es inevitable no mirar al si la mujer lo tiene muy sorprendido. Nora entra con gran premura a la oficina para comunicar Amalia la llamada de su nuevo asesor. — Lo siento señores, Amalia, es importante. — Dice entregándole su otro celular. Amalia se levanta de la silla llamando la atención de Lucas y Santiago al nombrar a un hombre con mucha confianza. — ¿Pablo? — Dice tomando su agenda. — Disculpen, ya regreso. — Dice saliendo de la oficina para hablar de forma privada con su cliente. — Amalia hermosa, estaré en dos días en la ciudad, solo te llamaba para ver si me aceptas la cena en mi casa, así te muestro lo que quiero hacer. Amalia mira a la oficina donde su esposo trabaja junto a Santiago, su hombre luce muy guapo mucho más que cuando lo vio por última vez, no sabe si debe consultarle esto o esperar a su decisión, quizás él elija divorciarse no lo sabe, pero no quiere problemas en la relación. — Déjame pensarlo, te escribo mañana en la noche, ¿De acuerdo? — Por supuesto hermosa, nos vemos entonces. — Gracias, feliz día Pablo. — ¿Recibiste mis rosas? — Si, gracias, son muy bonitas. — Me alegra que te haya gustado, buen día hermosa. *Fin de la llamada.* Amalia camina de vuelta a la oficina notando a Lucas jugar con Estrella quien al despertar y verlo se salió de la cuna para correr con su padre. — Definitivamente, tienen que cambiar esa cuna, un corral será más útil para esta pequeña escurridiza. — Dice Santiago mientras acaricia la mejilla de Estrella. — Ya soy grande tío. — Lo sé cariño y muy hermosa.— Dice notando la mirada de Lucas en Amalia quien vuelve. Santiago sonríe, porque esa mirada de Lucas aparté de reflejar dudas es una mirada llena de un sentimiento que él conoce muy bien, sabe lo celoso que es Lucas con Amalia, pero nota lo distante que está por lo confundido que se siente y que todo le a caído de golpe, tiene los sentimientos hecho un desastre. Amalia toma su bolso y Estrella corre a sus brazos. — ¿Todo está bien? — Le dice Lucas y ella asiente. — Sí, es hora de buscar al niño, ¿Vamos?— Lucas la observa y no entiende, pero ella está incómoda, ¿Qué puede hacerla sentir así? — Si, Santiago, encárgate del resto personalmente, volveré mañana tras la cita con la doctora. — Como órdenes Lucas, cuenta conmigo hombre. Ambos se estrechan la mano y Lucas toma el abrigo de Estrella para salir tras Amalia quien se despide de todos, se nota lo mucho que la quieren en la oficina. Ambos suben al elevador y todo se enfoca en Estrella que para los dos es prioridad. Al salir Nora está lista para volver y Antonio les abre la puerta para que suban, ambos lo hacen y Nora sube en la parte de adelante, el camino es silencioso, Estrella como es de costumbre toma la mano de su mamá y de papá y las une, ambos estaban un poco distraídos en sus pensamientos, pero esa conexión que ambos comparten los hace apretar su agarré que se vuelve intenso. Estrella en su inocencia coloca su manita sobre la de sus padres quienes se miran en silencio. Amalia retira su mirada un poco tímida, siempre a sido así, solo deja que las cosas fluyan solas, no puede forzar las cosas. Antonio estaciona el coche y le abre la puerta a Lucas quien baja cortando el agarre del de Amalia quien también baja tras él, ahora que lo piensa se siente un poco culpable, si solo esa noche Antonio hubiera ido por Lucas quizás ellos no estarían pasa el todo esto. Los pensamientos de Amalia la llenan de dolor, pero se enfoca en el momento, carga a Estrella y Lucas se sorprende al ver a su hijo correr a sus brazos. — PAPÁ, PAPÁ, DIOS SI ERES TÚ, VOLVISTE…— Dylan se abraza a su padre llorando, Lucas lo carga en sus brazos al sentir como tiembla, es igual a su madre en ese aspecto. — Aquí estoy campeón, lo siento mucho hijo, perdóname. — TE AMO VIEJO, TE EXTRAÑO MUCHO, PAPÁ. — Lucas no aguanta la conmoción, es fuerte todo lo que está pasando, su hijo lo necesita, sus hijos no pueden estar sin él y se lo hacen saber con tanto dolor. — Yo también te amo campeón, tu y tu hermana son la mejor noticia que me han podido dar, son lo mejor que me a pasado en esta vida. — ¿Cómo te sientes viejo? ¿Estás bien? — Dice el pequeño limpiando las lágrimas de su padre quién no se lo cree que tenga un hijo de su edad, un chico tan parecido a él con la mirada de su madre. — Estoy mejorando, gracias a ustedes. — Dice dándole un beso en la frente a su hijo. — Vamos a casa viejo, no quiero que mis compañeros me vean llorar. — Eso hace reír Amalia y Lucas quien se levanta abriéndole la puerta a su hijo quién entra muy feliz al coche. — Vamos. — Le dice Lucas Amalia quien sube al coche con Estrella. La pequeña juega con su hermano, están felices, Amalia va junto a su esposo en silencio, la tensión entre ellos se puede sentir, pero se controla dejando que todo fluya. Al llegar a la casa Lucas observa todo grabándose el camino, por más que trate no puede, es imposible recordar, es frustrante para él, solo hace lo que cree es lo correcto. Todos bajan del coche camina a la casa muy animados, Dylan le cuenta cosas a su papá y él lo escucha como de costumbre para darle un consejo si es que lo necesita, nota la casa es enorme y en la entrada una fotografía familiar le roba la atención, todas las fotos en cuadros, la fotografía de sus padres ya más ancianos, sus suegros, todo está en la casa, una tras una son como un balde de agua fría que lo despierta de una pesadilla, una larga y molesta pesadilla. Amalia no sabe que hacer al verlo acariciar las fotos de sus padres, mira una a una las fotos, todo está ahí, ella se acerca y le da un abrazo estando el de espalda, ¿Por qué? Es tan intenso cuando ella lo toca, pero lo que él siente en su corazón solo se refleja en Leticia, todo esto lo volverá loco. — Siento tanto que pases por todo esto. — Le dice y Lucas se voltea para verla. Sin decir nada le da un abrazo y un beso en la frente. — No es tu culpa, yo siento más todo lo que te estoy haciendo pasar. — Papá, vamos a jugar fu…— Dylan sonríe al verlos juntos, es tan grato que sus padres se demuestren cariño tras haber pasado por tanto. Ambos se alejan y Lucas juega con su hijo. — Lanza campeón. — Dylan le lanza el balón y Amalia los mira muy seria. — O, o, estamos en problemas papá. — Lucas la mira y ella a él. — A jugar a fuera. — Dice firme y es como si la hubiera escuchado decirlo muchas veces. — Vamos papá, o nos van a castigar, a mí con los juegos y a ti no te van a dar tu manzana favorita. — Amalia se sonroja con una sonrisa coqueta mientras lo mira ser arrastrado por su hijo. Lucas ni los niños saben que significa, bueno, él lo sabía y era una forma de hablar en clave ante sus hijos. Lucas sale sin entender nada, pero por su sonrisa es algo s****l sin duda. Lucas juega con sus hijos hasta tarde como es de costumbre, las chicas preparan la cena mientras Amalia toma una ducha y trabaja un poco, al estar todo listo baja para encontrarse con su familia en el comedor. — Papá encesto Nora y yo la atrapé en el aire. — Eso es grandioso cariño, come porque si mamá llega y no has comido…— Dylan interrumpe. — Me sanciona, si, ya lo entendí. — Lucas se ríe porque al parecer Amalia es la autoridad en la casa y eso lo sorprende mucho. — Aquí estoy. — Dice Amalia luciendo uno short que deja mostrar sus hermosas piernas. — Estábamos hablando de ti. — ¿Si? No creo que sea algo bueno, ya que los dos no se han duchado para cenar. Todos se ríen y es claro ella es la autoridad en su hogar, Lucas es más complaciente con sus hijos. Todos cenan en familia, al terminar los chicos se preparan y ven una película, ambos se quedan dormidos y Lucas los lleva a sus habitaciones, Amalia sabe que no se quedará, no lo hará y solo esperaba a que los niños se quedarán dormidos para no explicar por qué debe irse, es evidente así que sale y lo espera en el pasillo, al verlo volver el silencio los invade nuevamente. — ¿Quieres llevarte el resto de la ropa? Quizás la necesites. — Le dice mirándolo fijamente. — Tengo tus cosas de la oficina en el armario, iré por ellas. Lucas tiene una batalla mental consigo mismo al verla entrar a la habitación. Amalia toma sus cosas y las coloca en un bolso, Lucas la espera y ella llega. — Es todo, nos vemos mañana en la consulta…— Lo abraza fuerte y él besa su hombro como acostumbraba hacer antes de despedirse. — Suerte cariño. — Se suelta de él metiéndose a su habitación de prisa y cierra la puerta con seguro para derrumbarse sobre ella con gran dolor se tapa la boca con la mano para que él no la escuché llorar. Lucas se queda frente a la puerta por unos segundos y con gran angustia sale al encuentro con Antonio quien lo espera para llevarlo de vuelta a su casa. Va de camino pensando toda esta situación, todo es una locura para él. Al llegar toma los documentos de infidelidad y se baja con una decisión en su mente, llegó la hora de enfrentar su vida y tomar una decisión.
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