Capitulo 40. Al volver a casa Lucas deja el unirme en su cama y lo mira por varios minutos, lágrimas de decepción su sueño se interpone en su felicidad y la de su familia, sus hijos, Dios, no quiere dejarlos, se siente abatido, tanto que se queda en su habitación por varias horas hasta que la llamada de Santiago lo saca de su estado de depresión. — ¿No vendrás a la oficina hoy? La junta te espera, además quería mostrarte los documentos que me pediste. — Bien, saldré para allá. El ánimo de Lucas está por el suelo, se levanta de la cama y se coloca su chaqueta saliendo al encuentro con Antonio quien le entrega una bolsa con su almuerzo. — Lo necesita señor. — Gracias Antonio. Lucas sin mencionar palabra alguna se enfoca en sus pensamientos ante el hecho de que no tiene mucho tie

