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2386 Palabras
            Sus ojos se encontraron primero con los de Taegan. Vio alivio en sus ojos, una sonrisa complacida en sus labios y sus hombros relajarse.             Había intentado retrasar el encuentro de sus ojos con los de Min, pero algo que era más fuerte que ella la llevó a mirarle sin más.             Su corazón se aceleró, su mente se relajó, ¿cómo podía ser algo así? Sus manos amenazaban con temblar y supo que había hecho algo grande al tomar su decisión.             Él la miró con atención, no fue capaz de descubrir qué más había en ellos, realmente no era demasiado buena en leer a las personas.             —Hola — saludó sosteniendo aun la mirada de Min, pero luego apartándola rápidamente hacia la chica—. Es bueno verles aquí, bienvenidos — miró hacia los cafés —. Acá tengo un latte vainilla...             —Es mío — la chica indicó y Cesia lo entregó con cuidado.             —Y un Ice Americano…             —Para mí — respondió Taegan.             Entonces supuso que el expreso era de Min, así que con cuidado lo colocó frente a él sin ser capaz de mirarle de nuevo.             —Gracias — contestó él, pero notó con su mirada periférica que él tampoco la miró.             —Cesia, ya conociste a Min —habló Taegan mientras ella se enderezaba —, así que ella es Syra. Syra, ella es Cesia.             —Un placer conocerte — sonrió ella extendiendo su mano, la cual Cesia estrechó —, la verdad es que estaba bastante intrigada por ti.             —El gusto es mío — contestó un poco extrañada —, pero ¿por qué estaría intrigada?             —Bueno, es que… — miró hacia Taegan y Min y luego volvió a enfocarla con una sonrisa —… Taegan habló mucho sobre esta cafetería, y dado que eres la hija de los dueños, pues estaba intrigada. Es que soy muy curiosa — casi susurró lo último.             Eso colocó aún más nerviosa a Cesia, ya sabían que ella era la hija de los dueños, aunque no era muy difícil descubrirlo si ingresaba al i********: de la cafetería.             —Bueno, espero que haya cumplido tus expectativas y que el café sea de tu agrado al igual que el lugar — habló mostrando un poco de emoción.             —Las has superado, de hecho — hizo un movimiento a su taza señalándola como si fuese a hacer un brindis para luego llevarlo a su boca.             —Eso es bueno, muchísimas gracias — no supo qué más decir.             De nuevo miró hacia Min de forma incontrolable, este tomaba de su café con la mirada fija en algún punto a través de la ventana. Su perfil era sencillamente imponente, indudablemente atrapante, su piel era bastante pálida, sus facciones era definidas y sus ojos rasgados tenían una forma tan asombrosa que podría decir que se parecían a los ojos de los dragones.             —Esto está muy bueno — expresó Syra —. Me encanta.             —Muchas gracias, le haré saber a nuestra barista — sonrió y asintió en su dirección —. Espero que lo disfruten — agregó para irse.             —Como siempre — Taegan guiñó un ojo hacia ella.             —Ya deja de coquetear con ella — reprendió Syra.             —No lo hago, es que tenemos un acuerdo ahora.             —¿Qué acuerdo, Taegan?             La voz tajante de Min hizo eco en el pecho de Cesia, él miró a Taegan con seriedad.             —Nada de lo que debas preocuparte — pasó un brazo sobre sus hombros —. ¿Verdad, Cesia?             Min la miró otra vez con atención alzando las cejas, de alguna manera Cesia entendió como si él le estuviera preguntando audiblemente: “¿Es cierto?”                 —Claro — contestó moviendo una de sus manos —, no es nada malo, solo parece que Taegan le añade dramatismo a todo.             Min hizo un movimiento con la cabeza como si asintiera sin dejar de mirarla.             —Eso es lo que me preocupa.             Su voz, sinceramente, su voz parecía retumbarle en el pecho como si estuviese delante de un parlante a todo volumen.             Quiso responderle, pero no tenía las palabras para hacerlo.             —Ya, debe ser que sus vidas necesitaban un poco de acción y por eso me han colocado en sus caminos — tomó un sorbo de su café.             Los ojos de Min no dejaban de observarla con atención ni ella había conseguido apartar la mirada tampoco.             —En realidad, todos somos un poco dramáticos — intervino Syra tocándole el brazo y captando su atención —. El drama pertenece a la vida misma, ¿no lo crees?             —Sí, supongo que sí.             —Hola, disculpen — interrumpió Mark parándose a su lado —. Cesia, te solicitan unos clientes para hablar sobre una sesión fotográfica.             —Oh, sí, claro — contestó  y luego pasó su mirada por cada uno de los tres hermanos —. Con permiso, debo atender esto, que disfruten su café.             —Cierto que estás trabajando — Taegan hizo una mueca de reproche —, vale, hablaremos más luego.             —Seguro — dio una sonrisa más.             —De verdad está muy agradable el lugar y el café es increíble — Halagó Syra.             —Muchísimas gracias, solo avisen si necesitan algo más, ¿de acuerdo?             —Sin duda alguna — Taegan alzó el vaso un poco y luego tomó.             Su mirada no se encontró de nuevo con la de Min porque este se enfocó solo en su taza.             Sin esperar a nada más, Cesia siguió a Mark hacia los clientes y atenderles. Tuvo que respirar profundo unas tres veces antes de sentir que su ritmo cardíaco comenzaba a bajar. Una sonrisa se formó en sus labios, había esperado mucho tiempo por esa sensación y había imaginado cómo sería, pero lo cierto era que imaginar algo y experimentarlo de primera mano eran dos cosas completamente diferentes. —¿Dónde están los clientes? —En el segundo piso — señaló las escaleras y tomaron dirección hacia allí —. Mencionaron que quisieran trabajar en este nivel por cuatro horas, quieren una sesión fotográfica para algo de un evento de una academia de modelaje de niñas. —Eso es increíble, quedará hermoso si toman el sector lila, supongo que ese es el que quieren ¿correcto? —Sí, pero oye, tú estás muy contenta — la codeó Mark. Rio y negó con la cabeza mientras subían por las escaleras. —Bueno, digamos que tengo la sensación de algo va a suceder. —¿Algo bueno o algo malo? Lo pensó por un instante. Había tenido la sensación de que estaba haciendo algo correcto al decidir mostrarle a Taegan que no tenía miedo y que tomaría el riesgo que conllevara involucrarse con ellos. Nada más pensarlo le parecía algo loco, casi de película, ¿a quién le hacían tomar una decisión así de forma tan repentina? Y más le emocionaba porque había anhelado que su vida diera un giro, que algo cambiara la hiciera sentir viva. Claro que tendría cuidado, no era como si se estuviera lanzando de un precipicio, ¿qué tan malo podría ser lo que envolviera la vida de esos tres jóvenes? Ya lo descubriría al igual qué tan profundo era esa atracción que sentía hacia Min. Lo cierto era que había algo que la impulsaba a continuar, que le decía: “Sí, hazlo, esto es”. ¿O solo ya se había vuelto loca? —No lo sé — contestó al fin —, lo único que sé es que todo lo bueno viene acompañado de una gran lucha y ¿sabes qué? — le miró cuando llegaron al final de la escalera — He decido tomar los riesgos.  . La charla con los clientes terminó convirtiéndose en una reunión de una hora y media, ellos empezaron a preguntar por las ofertas que tenían y decidieron apartar el lugar esa misma tarde y a Cesia no le había quedado otra opción que quedarse con ellos y hacer toda la reservación. Había sido algo más importante de lo que imaginó ya que se trataba de la agencia de modelos más grande de la ciudad, que quería hacerle una sesión de fotos a modo de evaluación a su clase de niñas.             Así que para cuando todo el proceso terminó y Cesia bajó por las escaleras, Min, Taegan y Syra ya no estaban allí. El lugar durante la última hora estuvo abarrotados de clientes, así que fue cuando cerraron, los trabajadores limpiaron y se fueron, que pudo contarle a Danna sobre lo sucedido con todos los detalles. Fuero a la casa de Cesia, la cual estaba justo al lado de la cafetería y se sentaron en la azotea. Danna no disimuló su sorpresa acerca de lo impulsiva que podía ser Cesia, pero al mismo tiempo la halagó por haber tomado una buena decisión. —Esto se escucha como lo más emocionante que alguna vez le haya pasado a cualquiera de las dos — aplaudió ella enérgica para luego abrazarle —. Pero tengo miedo — la apartó de golpe tomándola por los hombros. —¿Miedo? Si tú eres más atrevida que yo. —No, querida no — alzó su dedo índice —, yo primero habría preguntado por más información — la soltó por completo y movió las manos más de la cuenta al hablar —. ¿Son sicarios? ¿Asesinos seriales? ¿Tienen problemas con la ley? Querida, yo habría pedido ese tipo de información. Quiso replicar, abrió la boca para hablar, pero luego la cerró. —No tienes nada que decir porque tengo razón. —Bueno, no parecen del tipo de personas que puedan ser unos psicópatas o algo así — dijo cuidadosa. —¿Y quién parece un psicópata, Cesia? — Subió el tono de su voz abriendo los brazos — ¡Nadie que lo sea realmente lucirá como uno! —Ya, ya — colocó las manos sobre sus hombros —, es por eso que te tengo a ti guardándome la espalda, ¿no crees? —¿Me tienes…? ¿Me tienes…? Oh, por favor, Cesia — llevó una mano a su frente —. Harás que me dé un infarto algún día. —No, esperemos que no — se acostó en el mueble mirando a las estrellas —. Realmente no creo que sean unos asesinos o algo por el estilo. —No, pero que Taegan te hiciera tomar esa decisión sigue siendo sospechoso. Ahora que lo pienso, él dijo que notó que te llamó la atención Min y que tú también a él — señaló Danna —. ¿Qué tal si tiene algún problema? Cesia volvió a sentarse. —Sea cual sea el problema, lo averiguaremos y ya decidiremos si soy o no capaz de tolerarlo —contestó segura —. De igual manera, solo le he demostrado a Taegan que está bien, que puede dejarme entrar en ese círculo suyo porque no tengo miedo. —¿Segura que no lo tienes? —No — dijo de inmediato y con sinceridad —. Además, venimos en combo. Cesia la abrazó por los hombros con fuerza. —Sí, sí, cuidado, me asfixias — le dio un par de palmadas en la espalda y se alejó. —Tranquila Danna, creo que todas las cosas caerán en su lugar — se levantó del mueble —. Después de todo, parece ser algo que estuve esperando toda mi vida, así que dudo que Dios permita que lo incorrecto llegue a mí cuando he orado tanto solo para que lo indicado lo haga, ¿no lo crees? Danna la miró por unos segundos, suspiró y luego asintió. —Tienes razón, descubriremos todas las cosas. —Así es — sonrió ampliamente —, ahora, ¿quieres bañarte primero o comer? —Bañarme definitivamente — se colocó de pie para acompañarla —. Así luego nos quedamos cómodamente viendo la serie. —Sí, es cierto, pero entonces vamos rápido que tengo mucha hambre — se quejó como niña pequeña pasando un brazo por sus hombros y caminando junto a ella hacia dentro de la casa. Danna era como la hermana mayor que nunca tuvo, sus padres la querían tanto como si de una hija se tratase. Así que, cuando tenían que salir de viaje, Danna solía quedarse en su casa para acompañarla… y obviamente cuando sus padres no estaban de viaje también se quedaba algunas veces. Sus padres debían estar llegando a la mañana siguiente, habían salido el día anterior en la mañana a un viaje corto para buscar algunas decoraciones especiales. La cafetería cada día iba mejorando, no eran la más grande o la más reconocida, pero sin duda su nombre sonaba en la ciudad y muchas personas amantes de las redes, tenían al menos una foto en algún lado de la cafetería. La vida de Cesia era tan tranquila y normal, como estresante y llena de complicaciones, porque así era la vida, simplemente cada persona tenía circunstancias diferentes. Sin embargo, Cesia soñaba con algo más, soñaba con poder viajar, ser joven y feliz. Su vida siempre estuvo envuelta en el trabajo, se mantuvo concentrada en sus estudios y preparaciones, en ser un apoyo para sus padres, además, nunca fue una chica que hiciera muchos amigos o que le gustara salir y hacer las cosas que sus compañeros normalmente hacían para divertirse. Así que sin darse cuenta, los años pasaron y un día notó que había muchas cosas que quería hacer, y quería sentirse viva. Porque a pesar de tener una familia amorosa y funcional, lo cierto era que había algo dentro de ella que siempre la hacía pensar había algo más, que su vida tranquila y rutinaria no era todo lo que podría vivir en esa pequeña ciudad. Así que oraba para que un día, Dios respondiera a sus peticiones. Quería un amor profundo. Esperaba por algo más que solo la vida que llevaba. Así que, al tener esa sensación tan fuerte al haber visto a Min, realmente creía que era lo que estuvo esperando por años, si no sería fácil, tal como le había alertado Taegan, estaba bien. Después de todo, si su vida había sido tan tranquila y rutinaria, tal vez era porque el amor de su vida había tenido una vida compleja.
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