–¡Señora Emily!–ay dios mío, está bruja está tocando la puerta
–¿Qué quieres?–Solté la foto y está cayo al piso, después me dirijo a la puerta esperando que ella abra. Y efectivo ella abrió y de inmediato la jale por el brazo haciéndola entrar de golpe.
–¿Qué te pasa niña?–me pregunta asustada mientras guarda sus llaves en sus senos.
–Señora, Ayúdeme a salir de aquí, por favor le daré muchísimo dinero–la meneó por los hombros, y su respuesta fue una carcajada.
Ella sacó mis manos de sus hombros, tomó aire y sonrió.
–No puedes escapar, él se entera de todo. Y si te ayudo lo más probable es que me asesiné–sus eran palabras firmes como si resultaran dichas por algún soldado.
–Señora, él no se va a enterar, quizás usted también pueda huir conmigo–ella me interrumpe.
–Te voy a corregir, yo–se señala–estoy aquí porque quiero. A mí nadie me tiene obligada.
–Señora–le rogué una y otra vez.
–No te puedo ayudar, si el señor se entera que yo te ayude a escapar, matará a mi familia, tengo nietos muy pequeños, lo siento pero no soy la persona indicada–eleva sus ojos los cuales tienen bolsas de ojeras y me mira con desaprobación–Lo único que te aconsejo es que midas bien cada paso que das, porque podrías caer en el primer intento–añade cerrando la conversación.
Sin volver a mirar mi rostro se apartó de la habitación dejándome aún más confusa, ¿Qué carajos pasa aquí? No entiendo cómo alguien trabajaría para ese monstruo.
Esa mujer no tiene corazón, mira que no se atrevió ni a ayudarme, ya me cae mal, además ella fue quien le avisó a Yusuf de que yo me estaba escapando, doy un grito en medio de la habitación. Estoy cansada de esta miseria...
Tengo que tomar las cosas suaves si quiero salir viva de aquí.
En estos momentos a la primera persona que odio es a papá, juro que si lo veo en frente de mi, soy capaz de lo peor.
Me tumbé a la cama muy frustrada, y empecé a recordar a la única persona que realmente me dio su cariño (Mi madre).
La extraña mucho, ella no merecía morir. Cerré mis ojos y dejé que mi mente volará imaginando a mamá teniendo una linda plática conmigo.
Yusuf.
Llegó a la mansión, saludé a mis hombres y con alta rapidez entre a la sala de estar, vi a Sara quién estaba limpiando las paredes, le pregunté por mi amada esposa y ella me dijo que estaba en la habitación, de inmediato subí las escaleras como un león en busca de su presa.
Saqué las llaves de mi bolsillo, y abrí.
Mi corazón palpitó al ver a esa linda criatura durmiendo, su pequeño cuerpo estaba en posición fetal. Y eso la hacía muy adorable.
Me acerco a ella con cuidado y acaricio su cabello, el cual es dorado como el oro.
Sus cejas negras, hacen juego con el lunar que tiene cerca de su boca. Y sus labios son delgados, pero rojos como la sangre.
Ella es lo único que me importa en esta maldita vida, ella es mi dulce obsesión.
Te amo Emily, juro por dios que voy a conquistar tu frío corazón.
Lo juró…
Ella se queja mientras duerme, tengo mi mano puesta en sus mejillas, y siento que ella sostiene mi mano.
¿En serio? está agarrando mi mano.
De inmediato mi corazón estalló de felicidad, estaba apunto de salir de mi pecho.
Su cálida mano está tocando la mía.
Acomoda su cabeza, y poco a poco va abriendo esos preciosos ojos. Los cuales me derriten cada vez que los veo. Me inclino un poco para contemplar más de cerca ese hermoso despertar.
–Despertaste mi hermosa mujer–musitó cerca de su rostro.
–¿Qué intentas hacer?–se levanta de golpe haciendo que mis caricias caigan al piso.
–Cámbiate te llevaré a una reunión, te estaré esperando en la sala de estar–fue lo único que le dije, no quería presionarla más de lo que estaba. Doy media vuelta sobre mis talones y salgo de la habitación. Tenía tantas ganas de darle un beso, quería probar esa hermosa boca. Me siento como un idiota tras haber abusado de ella anoche. Pero…estaba bajo el efecto de las sustancias. No sabía lo que hacía. ¡Rayos!, me doy una fuerte cachetada en mi mejilla.
Emily
Me levanté de la cama, no sé en qué momento me dormí, Y lo peor de todo, despierto de la peor manera, (viendo el rostro de Yusuf) no sé qué clase de brujería me estaba haciendo mientras dormía.
Pero si pude sentir su gran mano mientras acariciaba mi mejilla. Tengo que hacer lo que él diga, si me niego o no de igual manera me iría peor.
Por esa razón tomó lo primero que veo en el armario, y me lo coloco, tomé un vestido azul, pegado al cuerpo. Eso hacía que mis grandes pechos se vieran un poco indecentes.
En mis pies me coloque unos tacones semi altos de color dorados. Me veo radiante, me parezco a Cenicienta.
Deje mi cabello suelto, y tampoco me atrevo a maquillar mi rostro, no tengo ánimos para nada. Lo que si siento es un pequeño mareo. Pero no es para preocuparse. Me solía pasar esta misma sensación mientras laboraba en la empresa.
Me dirijo a la puerta y estaba cerrada, ese idiota. Lo odió.
A los pocos segundos la puerta se abrió lentamente y Vi a Yusuf, el vestía un conjunto n***o muy bien planchado acompañado de una corbata rosada. No es por nada pero se ve muy bien.
Él esboza una sonrisa dejando ver sus dientes blancos.
–Ven amor–estrecha su mano, negué una y otra vez–juro que no te pasara nada, es más, te doy mi palabra.
Su rostro es tan perfecto, que creí por segunda vez en sus palabras, aunque el diablo se viste de muchas maneras, tenía que creer aunque no quiera en él.
–¿Lo juras?–pregunte con voz fría.
–Si mi reina, te lo juro–me dio su meñique. Yo lo enlace con el mío haciendo la promesa.