Capítulo 30: “La pelea”. Luis Roldán tenía una vivienda precaria en las afueras del valle, que rentaba por poco dinero. Para Samuel fue súper sencillo irrumpir en su hogar: con una simple patada a la puerta principal, la misma cayó desplomada hacia atrás. El joven estaba sentado en un sofá, y tenía un vaso de vodka en la mano. —Sabía que vendrías en cualquier momento —comentó con cansancio—, podrías haber tocado timbre, te hubiera dejado entrar de todos modos. Sentate. El hijo de Horacio se sentía increíblemente alterado, pero respiró profundamente e hizo lo que Luis le pidió. —¿Te sirvo un vaso? —le ofreció un trago. —No, gracias. —Si querés que te cuente lo que sé, deberías revisar si hay sensores, cámaras o micrófonos en la casa. Es posible que incluso tenga alguno instalado en e

