Daniel se despertó con una sensación de ansiedad que no había sentido en mucho tiempo. El aire de la mansión Blackwell estaba más pesado de lo habitual, y sabía que algo estaba mal incluso antes de revisar su teléfono. Su mente seguía ocupada con los desafíos que tenía por delante: el distanciamiento de Clara, las tres mujeres intentando influenciar sus decisiones y, por supuesto, la inminente presión de Maximus. Sin embargo, lo que no esperaba era que la situación con la criptominería explotara tan pronto. Apenas tocó su teléfono, vio las alertas. Las criptomonedas en las que había invertido millones estaban desplomándose de manera catastrófica. Los números rojos llenaban la pantalla, mostrando pérdidas tan rápidas que era difícil procesarlas. Respiró hondo, tratando de mantener la calma

