Denis Después de aquella noche las cosas simplemente no pararon de mejorar, papá parecía tener una especie de admiración por Aarón, no importaba que quisiera golpearlo en repetidas oportunidades, él lo quería, mis hermanos lo querían y lo quisieron aun más cuando hablo de las veces que vendríamos a Colorado para estar con mi familia, es que mi padre le dio al menos tres docenas de rollos de canela. — ¿En que momento haremos tantos viajes? – lo mire mientras caminábamos por el aeropuerto. — Nos vamos en dos días – suspire. — Aarón, estoy teniendo cólicos, no quiero viajar así, me pongo de mal humor – me miro. — Tu siempre tienes un humor de perros, solo venimos a ver a nuestras mascotas y nos volvemos a ir, después de esto no tendremos mucho tiempo libre, lo sabes – suspire fru

