Ricardo
estaba decidido, no podía ni debía ocultarlo más, estaba enamorado de ella, de su sonrisa, de su forma de ser, respire profundamente, mirándola a los ojos dije.
- Aineth, estoy enamorado de ti, amo todo de ti, eres una mujer hermosa, amo todo de ti, incluso tu manera de caminar- ella sonrió, una risita, coqueta, yo la miraba a los ojos, con amor, ternura y pasión.
- Rich- no sabia que hacer, ni siquiera esperaba que él lo dijera- quizá estamos confundidos, quizás solo sentimos pasión el uno por el otro- tomó mi manos, las colocó entre las suyas.
- Lo que siento por ti, no es solo pasión- la mire- es cierto tenemos una química increíble en la cama- sonrisa pícara- pero no es solo eso, por ti siento algo mas, te extraño si no estas, me gusta, me encanta pasar tiempo contigo, todo a tu lado es mejor, siento cosas que hace mucho no sentía- le di una sonrisa- incluso me atrevería a decir que jamas habia sentido esto que siento- acaricie su mejilla- estoy enamorado de ti- lo había dicho.
Aineth
Me quede sin palabras, sin saber que hacer o decir, estaba enamorada de él, también pero mi divorcio, había sido hace muy poco, y tenía miedo a volver a salir lastimada, me quedé en silencio mirándolo, pensando, el se levanto del sofá.
- Debo irme- no sabía que hacer, asi que mejor me levante de la silla, decidido, hacia la puerta, no quería presionarla, quería que esto fuera lindo, estaba decidido a conquistarla a volver hacer que creyera en el amor, pero en un amor verdadero, pensaba, subí a mi auto, conduje hacia mi apartamento.
Aineth
Me quede ahí sobre el sofá, pensando, sentía exactamente lo mismo, estaba enamorada de él, de su sonrisa, de su mirada, me parecía el hombre más tierno, agradable y protector, me gustaba en todos los aspectos pero tenía miedo, miedo a salir lastima a que mi hijo se encariñe con él y él se vaya, miedo al abandono pensé.
Ricardo
Al dia siguiente, me levanté muy temprano, fui al gym, despues a la oficina, al llegar busque su auto, aún no llegaba, estacione mi auto, baje, camine hacia e l interior de la oficina, los pasillos, una sonrisa se dibujó al ver su puerta abierta, esa puerta que daba directo a la mía, al llegar coloque el ipad, mi café, sobre la mesa, tome el celular, envíe un mensaje, una sonrisa en los labios, deseaba verla entrar por esa puerta.
Aineth
Deje a mi pequeño en el colegio, regrese al auto, conduje hacia la oficina, mientras esperaba el cambio del semáforo, una sonrisa se dibujó en mis labios, al recordar que el, había vuelto que estaba en la oficina, conduje.
Felipe
Conduje hacia el club, mi vida había cambiado, un cambio de 360 grados, mi madre ahora me daba todo, yo me encargaba del negocio familiar, Aineth y mi hijo habían pasado a no importarme, yo disfrutaba mi vida, dinero, viajes, conocía mujeres, estaba dándome la vida que dejé cuando me case con esa mujer.
Aineth
Llegue a la oficina, estacione el auto, mi telefono sono, yo entre con el teléfono, conversando con un compañero, al llegar, salude a la recepcionista, camine hacia el interior, mi oficina para ser exacta la puerta estaba cerrada, me pareció raro, pero no preste tanta atención, abrí la puerta, encendí la luz y ahí estaban, una sonrisa se dibujó, mi oficina llena de rosas, unos chocolates y una nota, le dije a mi compañero.
- Te marco mas tarde por favor- colgué, una enorme sonrisa en mis labios, no podía creerlo, pétalos de rosa, por el piso, ramos de rosas, sobre la mesa, el escritorio, chocolates, jamas habian tenido un detalle asi conmigo, pensaba, me emocionaba mucho, suspire. llamaron a la puerta- pase por favor- la puerta se abrió, el entro.
- Hola, buen dia- su rostro lo decía todo, yo me acerque, bese su mejilla.
- Gracias- le dije con una sonrisa en los labios.
- ¿De que?- fingí no saber.
- Por todo esto- sonrisa, deje un beso en sus labios.
- ¿Como sabes que fui yo?- la mire- usted es una mujer muy guapa, y sabe que me preocupa tener competencia- la mire fijamente.
-Estas loquito- lo abrace.
- Aineth- ahí estaba yo otra vez hablando de lo que siento, sin miedo, ya no tenía nada que perder.
- Lo escucho- mis ojos se encontraron con los suyos, él se separó de mi.
- Estoy enamorado de ti- la mire- quiero formar parte de tu vida, convivir con tu hijo, te quiero no solo para una noche, yo por primera vez en años- estaba siendo sincero- quiero compartir mi vida con alguien, caminar de tu mano por las calles y decir orgullosamente, es mi novia- mi cara de bobo, estaba tratando de convencerla, ella permanecía en silencio mirándome, eran los minutos mas largos mas crueles.
- Rich, yo- él se acercó, enmarco mi rostro.
- Dame la oportunidad de conquistarte, por favor- la mire, estaba hablando mi corazón, estaba siendo sincero, ella era la mujer con la cual yo quiero pasar el tiempo, con quien compartirlo todo.
- Ya nos conocemos, conversamos, salimos - el me soltó, su rostro confundido, en ese momento lo entendí, estaba a punto de perderlo, pero el miedo me paraliza, estaba muerta de miedo.
- Tienes razón- la mire- que tengas buen dia- camine hacia la puerta ella no dijo nada, los siguientes días, fue distante fría y a penas y hablábamos, yo decidí volver a mi país.
Aineth
Me preparaba para mi noche de chicas con Aida, caminé hacia mi auto, mi hijo estaba con mi madre, yo estaba evitando a toda costa pensar, estaba luchando con mis sentimientos y esta noche de chicas era necesaria para mi.
Aida
Camine hacia el refri, había colocado unas cervezas en el refrigerador, la pizza estaba sobre la mesa, mascarillas, algunas revistas, la televisión encendida, solo faltaba mi invitada.
Ricardo
Recostado sobre el sofá, en la oscuridad, en compañía de la luna, la cual alumbraba justo ese sofá donde yo estaba, pensaba en ir a buscarla, pero me desanimaba, luego de esa conversación, de esas flores, ella se alejo , es como si los detalles no fueran suficientes para conquistarla, me senté sobre el sofá, una cerveza entre mis manos, las maletas en la puerta.
Aineth
Llegue a casa de Aida, estacione el auto, baje, tome mi bolso, un postre en las manos, camine hacia el interior de su edificio, el guardia me abrió, entré, subí al ascensor, al llegar al piso, toque el timbre, ella abrió.
- Amiga- la bese en la mejilla y la abrace.
- Me hacía tanta falta este abrazo- dije desanimada.
- Pasa por favor-cerré la puerta tras ella, Aineth coloque el pastel sobre la mesa.
- Traje el postre- le di una sonrisa, ella me miró.
- Esa carita la conozco- le di una sonrisa, caminé hacia la cocina, al volver traje dos cervezas, le dí una.
- Gracias, la necesitaba-dije, ella se acercó.
- Ven vamos a la terraza, el clima está para conversar ahí- le di la mano, caminamos, nos sentamos- ahora cuéntame todo- la mire.
- Ricardo regresó- una sonrisa se dibujó en mi rostro, me alegraba tanto que estuviera de vuelta pensé.
-Uy- le di un codazo amistoso- ¿Ya andan?- di un grito de emoción.
- Ese es el problema- deje caer los hombros.
- No me digas, ¿no te propuso algo serio? - dije molesta.
- No, todo lo contrario- le di un trago a mi cerveza.
- Entonces no entiendo- la mire.
- Aida, no se que me pasa, el me dijo que quiere estar conmigo, pero yo cada que habla de algo serio, me paralizo, no se que hacer como reaccionar o qué decir- dije molesta conmigo.