Aineth
Estando a su lado, todo era diferente, estando en sus brazos, me sentía protegida, amada y cuidada, suspiré, estaba durmiendo entre sus brazos, a un lado de él.
Felipe
El tiempo pasó, ese tipo logró estar libre, no pasó ni una noche en la cárcel a pesar del daño que me hizo, del daño que me causó, pensaba mientras me veía al espejo, estaba libre, como si nada, pensaba, ya no quería venganza, ahora quería disfrutar los negocios, los viajes, comencé a salir con la hija de la amiga de mi madre, era linda, refinada, alegre, divertida, yo pasaba horas con ella, planeábamos una vida juntos.
Ricardo
No estaba preparado, no lo planeé , pero era tan feliz, viviendo con ella, despertando a su lado, enseñándole cosas a Alex, cómo colocarse perfume, combinar su ropa, jugar fútbol , el pequeño era tan parecido a Aineth, ella preparaba el desayuno un sábado por la mañana, Alex y yo veíamos la fórmula uno, sentados sobre el sofá, luego pusimos la mesa, éramos una familia, la familia que yo había soñado tener.
Aineth
Un mal capítulo en mi vida, eso había sido en mi vida Felipe, pero a pesar de ello había dejado algo más bien alguien un pequeño ser maravilloso, ese pequeño que me hacia sacar fuerzas de donde no había, era mi fuerza, mi alegria, era mi pequeño Niño, el sol de mis días nublados, suspiré al verlo comiendo, sonriendo, se veía feliz, y su felicidad era la mía, entre risas le dijo a Rich.
-Papa
Ricardo
Escuchar decirme papá me dejo sin palabras, no supe cómo reaccionar, solo le di una sonrisa y el vaso de agua, su sonrisa, su mirada, esa mirada que me recordaba a ay madre.
Felipe
Mis manos posadas en la cintura de esa chica, una chica hermosa, de mi misma clase social, era la indicada lo pensé cuando sus labios se posaron en los míos, miradas cómplices, caricias, besos, me encantaba en todos los aspectos, ella pregunto.
- ¿Que pasará con tu hijo cuando nos casemos?- lo mire a los ojos.
- Yo ni tengo hijo, ese niño es responsabilidad de su madre, yo era muy joven cuando ella se embarazó- ella sonrió.
- ¿Quieres tener hijos conmigo?- el beso mi mejilla.
- Claro que quiero, quiero que tengamos tres - ella sonrió, me quede ahí abrazándola, besándola, compartiendo momentos.
Ricardo
Era poco el tiempo, pero era el mejor tiempo el más feliz que había vivido en mi vida, es verdad tenia tres hijos, unos hijos que tenia años no veía, unos hijos para los cuales yo solo era un cheque, pensaba mientras esperaba a Alex quien acomodaba sus juguetes.
Aineth
Era la mujer más feliz, vivía un sueño, tenía la familia que siempre soñé, habían pasado dos meses, los mejores de mi vida, Ricardo y yo ya no nos ocultábamos, mostrábamos nuestra relación, en el trabajo éramos serios pero teníamos detalles , muestras de cariño el uno con el otro, éramos compañeros de trabajo, socios, amigos, novios y amantes, Ricardo se acercó.
- La cena estuvo deliciosa-la abrace por la espalda.
- ¿Donde está Alex?- Ricardo acariciaba mi pierna, me preocupe.
- Esta dormido- bese su cuello, continúe acariciando sus piernas, besando su cuello, le dije al oído- te amo- terminamos de lavar y acomodar platos, caminamos hacia la habitación, apague las luces, ella se adelantó q la habitación, yo fui minutos después.
- Te amo guapo- le dije mirándolo a los ojos, él estaba en ropa interior, me miró, se acercó.
- Te amo Aineth- enmarque su rostro , lo bese , el abrazo por la cintura yo por el cuello, nuestros labios se unieron en una danza perfecta, nuestros cuerpos unidos, dándose calor, hicimos el amor toda la noche, besos, caricias, miradas cómplices, su cabello despeinado, su rostro rojo, sus ojos con esa ternura, el hizo una pausa- olvidé- la mire.
- ¿Olvidaste que ?- pregunté preocupada.
- ¿ Te estás cuidando?- la mire a los ojos, ella se levanto.
- No, he dejado de tomar las pastillas- en ese momento me preocupe, comencé a vestirme.
- ¿ A donde vas?- pregunté preocupado.
- A la farmacia- dije a penas mirabdolo, el dijo.
-Aineth, yo deseo tener otro hijo contigo- ella me miró sorprendida- si tú estás de acuerdo, no tomemos nada, no vamos a cuidarnos, a Alex le vendrá bien un hermanito , nuevo- intente convéncela.
- Rich, llevamos a penas unos meses viviendo juntos, quizás deberíamos esperar más- insistí.
- No soy tan joven como para esperar, yo voy a dejarte, si hablo de otro hijo es porque mi proyecto de vida es contigo a tu lado, con Alex- suspire- yo te amo, los amo- acaricie su mejilla, ella estaba en silencio- volvamos a la cama mi amor- la tome de la mano, la traje hacha mi , la abrace con fuerza, bese su frente- no tengas miedo, yo sueño con una vida a tu lado- ella sonrió.
- Quizás tengas razón y debo dejarme llevar- suspire.
- Me has confiado a lo más importante que tienes en tu vida y eso yo lo valoro, valoro la dicha de tener cerca a Alex- ella me sonrió.
- Te amo- lo abrace- te amo y soy muy feliz con usted dos cerca de mi, me hacen tan feliz- el me tenia abrazada me miraba a los ojos.
- ¿Dejamos que las cosas sucedan?- intente convencerla.
- Si- lo bese, volvimos a la cama, dormí entre sus brazos, era ahí donde me sentía segura, protegida.
Ricardo
El lunes muy temprano yo tenía reuniones, así que Aineth se encargó de llevar al pequeño al colegio , más tarde llegó a la oficina, al llegar fui directo a verme, llamo a la puerta.
- Hola, buen día cariño- me quede parada en la entrada, el se puso de pie.
- Hola amor- le di una sonrisa- pasa por favor- se acercó, beso mis labios.
- Te ves hermosa- la tome de la mano.
- Te ves muy guapo hoy- guiño de ojo, me quede conversando con el, le lleve el destino y café , revisamos algunos documentos, mientras conversábamos, su mirada, su sonrisa, todo en él era tan sexy, tan lindo, era el hombre Perfecto, el hombre más tierno, educado y cariñoso, yo era la mujer más feliz, así pasamos medio años juntos, viviendo juntos, educando a mi pequeño, todo en mi vida había cambiado, mejorado, yo era una mujer completamente feliz, tenía un empleo que amaba, un hombre maravilloso, un pequeño, todo el dolor , todo el mal tratado de Felipe hacia quedado en el olvido, Ricardo, a la hora de salida fue por mi , a mi oficina, de paro en la puerta.
- ¿Nos vamos guapa?- la mire, ella me sonrió, me encantaba como se veía, la seriedad con la cual trabajaba, y esa forma de ser en casa, su ternura, lo amorosa que es con Alex y conmigo , suspiré, los ojos posados en ella, me tenía enamorado, me tenía en sus manos.
-Si, vamos a casa- me levante de la silla, prepare mis cosas, el seguía de pie junto a la puerta, eOerando por mi.
- Vamos mi amor- tome su mano, caminamos así, hasta la salida, sus mejillas se sonrojaron- ¿Te avergüenzas de mi?- ella sonrió.
-No, nada de eso- le di una sonrisa- solo me parece raro- el me miró.
- ¿Raro?- no encendí el auto, me parecían raras sus respuestas, su actitud, yo quería que se sintiera segura, que tuviera su lugar en mi vida, el lugar de la mujer de mi vida.
- Si mi amor, porque eres mi jefe- dije apenada.
- Ahora tú eres mi novia, mi socia- ella sonrió- y si usted acepta pronto será mi prometida.