Ricardo Mi mano tomaba su mano, ella iba en el asiento de copiloto, yo conducía, la mirada al frente, yo me sentía feliz con ella, era mujer maravillosa, y yo empezaba a creer y sentir que al fin estaba formando una familia, que estaba disfrutando de un niño que a pesar de no ser mi hijo, me llenaba de amor y confianza, suspire, Aineth, con una sonrisa en los labios dijo. -Somos un gran equipo- suspire- gracias por cuidar de mi hijo, por quererlo y estar con él, por ser esa figura paterna para él- Ricardo sonrió. - Nada que agradecer lo hago con todo cariño, a parte como dicen si quieres al árbol, quieres a las ramitas- guiño de ojo. - En eso tienes razón, gracias por amarnos- él condujo hacia el colegio de mi pequeño, al llegar el salió, corrió hacia Ricardo, con sonrisas dijo. -

