Aineth
Sus palabras me afectaban, ¿por qué?, si eso lo sabía desde el inicio, le respondí.
- Es bueno saberlo, saber que los dos tenemos las cosas claras- sonreí, me acerque a él deje un beso en su mejilla y camine hacia mi auto, él dijo mi nombre.
- Aineth- Ella dio vuelta hacia mí, a la distancia se detuvo y yo moría de ganas de ir a su lado, de besarlas, abrazarla.
- Dime- espere su respuesta con la puerta del auto abierta y mi bolso en el asiento de copiloto de mi minicopper color rojo, él se acercó a mí.
- Que tengas buen fin de semana y disfrutes a tu familia- ella sonrío, se acercó muy cerca de mi rostro, sentí el rosé de sus labios, se alejó.
- Gracias, así será- subí al auto y conduje hacia mi casa, por suerte Felipe no estaba mi hijo estaba con la niñera y yo lo único que quería era estar fuera de casa, así que tomé a mi hijo y me fui a un centro comercial, no quería estar en casa cuando mi esposo llegará, al llegar llame a mi mejor amiga Tania.
- Hola, ¿cómo estás? - una sonrisa en mis labios.
- Hola Tan, en un centro comercial con Alex- sonreí mi hijo estaba en la carriola y yo sentada en una banca.
- Si, me das unos minutos te veo y platicamos- sonreí.
- Claro, me parece excelente idea- colgué el teléfono, fuimos a una tienda departamental, compre algunas cosas para mi hijo, para mí, los minutos pasaron mi amiga llego.
- Que gusto verlos- abrace a mi amiga y abrace al pequeño.
- Te extrañaba, tengo tantas cosas que contarte- le dije.
- Vamos a tomarnos un café- tome la carriola y caminamos hacia el piso del café, al llegar nos sentamos en la terraza, Alex dormía y mi amiga tomaba un sorbo de café.
- Conocí a alguien- ella abrió los ojos como plato cuando dije eso.
- De verdad que alegría dejaste al fin a Felipe- ese tipo desde siempre no ha sido de mi agrado, pero cuando Aineth se embarazo prácticamente la obligaron a casarse con él.
- No, aun no- tome aire, al dejarlo salir deje caer los hombros me recargue sobre el respaldo de la silla.
- Te estar tardando, es un patan, te pone el cuerno con cuanta vieja se le aparece- mi tono molesto.
- Si, pero es un capítulo que aún no me decido a terminar- ella me miro molesta.
- Es lo mejor que podrías hacer para ti y tu hijo- la anime- pero dime que es eso que quieres contarme- la mire.
- Salí con alguien- sonrisa pícara, recuerdos vinieron a mi mente.
- Qué bueno amiga, cuéntame todo- me acomode en la silla ordene mas café, unos bocadillos.
- Es un tipo muy apuesto- sonreí- mayor que yo.
- Tu debilidad- vire los ojos.
- Si, bueno él es diferente, es guapo, inteligente, atlético, detallista y lo mejor de todo- sonrisa pícara, recordé esas escapadas, esas noches y tardes en su apartamento- tengo el mejor sexo que he tenido en mi vida- mi amiga grito.
- ¡Eso! - la gente volteo a verme- disculpen la emoción de ver a mi amiga- sonreí.
- En estos meses ha hecho realidad muchas de mis fantasías, me hace sentir deseada- recordé la textura de sus manos.
- Deja a Felipe y cásate con él- la anime- no tienes más que pensar, tengo una amiga abogada buenísima- agregue.
- No, él y yo – deje caer los hombros- solo somos amigos- ella sonrió.
- Entonces disfrútalo sin cargo de conciencia, mira que te han puesto el cuerno muchas veces, ya te tocaba a ti- sonreí.
- Sucede que ahora está molesto conmigo- suspire.
- Pero si son amigos no deben mezclas sentimientos o emociones- me intereso esa parte y quería saber porque se enojó.
- El tonto de Felipe fue a verme a la oficina- coloque mi cabello tras mi oreja.
- Sospecha- tome un sorbo al café.
- ¿Sospecha? - preguntè.
- Si, un hombre reacciona así cuando ve a su esposa diferente- la mire fijamente- y tú te ves muy diferente, llena de vida, te hacía falta el sexo- soltamos una carcajada.
- Lo necesitaba- suspire y es verdad ahora me arreglo más y trato la mayor parte del tiempo llevar falda o vestido.
- Te ves muy bien- sonreí- por cierto, lindo collar.
- Fue un regalo de Ricardo- sonreí.
- Quizás él no te vea solo como una aventura- la mire fijamente.
- ¿Tú crees? - sus comentarios me animaban, pero me confundían.
- Cuéntame, ¿por qué se enojó? - recargue los brazos sobre la mesa.
- Me vio con Felipe en la oficina, Felipe me acariciaba- recordé apenada ese momento.
- Entonces esta celoso- afirme.
- No hoy hable con él y me confirmo que solo fue una noche de pasion de copas- afirme- no tengo esperanza ni intenciones de que se enamore de mi ni yo de el- recordé como esquivo mi mirada.
- Eso dice, pero la actitud confirma otra cosa- Aineth me miro confundida- por ahora disfrútalo si él quiere y tu quiere sigan conociéndose, teniendo sexo, para que sigas viéndote así de radiante- sonrisas, bromas, pasamos una tarde muy agradable, hasta que Felipe nos interrumpió, llamando a Aineth.
- Ahora vuelvo- me puse de pie, caminé un poco para alejarme, respondí- hola dime.
- ¿Dónde están? - estaba molesto.
- Estamos pasando una linda tarde mi hijo y yo- no dije más, colgué el teléfono, el cual no dejaba de sonar, no lo atendí.
- Ya sé, ya debes irte- le dije mirándola- eres una chica muy joven, guapa, no mereces estar con alguien así- la abrace, deje un beso en su mejilla, la acompañe al auto.
- Gracias por la conversación- la abrace con fuerza- te quiero amiga.
- Eres bien correspondida- sonreí- sigue divirtiéndote con tu aventura- sonreí, ella se fue y yo me fui a casa.
Ricardo
Viernes por la noche, sin intenciones de salir, llamadas perdidas en mi celular, chicas buscándome y yo aquí, bebiendo a solas, deseando estar con ella, suspire.
Felipe
Espere por Aineth en la sala, con un ramo de rosas y ropa interior que compre para esta noche, mi madre estaba a unos minutos, la llame para que se lleve a mi hijo, el sonido del auto se escuchó, salí de prisa, camine hacia el auto, le abrí la puerta y fui muy cariñoso al hablarle.
- Hola, mi amor- sonreí, bese su mejilla, camine hacia el asiento del copiloto, tome a mi hijo entre mis brazos, entre a la casa con él.
- Hola- algo sorprendida por su actitud.
- Hola que guapa te ves- la tome de la cintura la traje hacia mí y la bese.
- Felipe, ahora- dije molesta, alejándome de él- me duele la cabeza- mentí.
- Mi amor- la tome del brazo, la abrace por la cintura, tocaron la puerta, era mi madre.
- Hola, mi amor- bese la mejilla de mi hijo.
- Hola, madre, gracias por venir- sonrisa complice.
- Yo encantada de pasar tiempo con mi nieto favorito- entre a la casa Aineth me miro.
- Buena tarde señora- dije desinteresada, Felipe le daba la bolsa de Alex- no sabía que Alex iría a casa de tu madre- los mire a los dos, la señora se limitó a decir.
- Quiero pasar el fin de semana con èl- mi nieto estaba entre mis brazos, mi hijo respondió.
- Claro, mañana vamos por él- abrace a Aineth, mi madre brazos a mi hijo y salió de la casa, el chofer la esperaba, se fueron y yo regrese a la casa- te traje esto- le di el ramo de rosas, levante su cabello, bese su cuello.
- Gracias- todo era muy raro.
- Quiero pasar la noche contigo- acaricie su pierna, bese su cuello.
- Llevamos años durmiendo juntos, pasando noches- suspire, nuestra relación era rutinaria.
- Mi amor- la abrace- quiero que hagamos el amor- bese su cuello, la abrace por la cintura, sin decir más caminamos hacia la recamara, besos caricias, su cuerpo perfecto.