Aineth
Estar con Felipe, ya no me parecía interesante, estaba por estar, no pude evitar recordar a Ricardo, una sonrisa se dibujó en mis labios, él se levantó de la cama, yo me quede recostada, al levantarme fui al tocador, me mire al espejo, una risilla se dibujó en mis labios, eres excelente amante Ricardo, al salir a la habitación estaba Felipe con una rosa, bocadillos, unas fresas cubiertas de chocolate.
- Ven preciosa esta noche es de los dos- me acerque, abrazándola por la espalda- me encanta tu aroma- bese su cuello.
- Que rico- comí una fresa, el sirvió dos copas de vino.
- Tu vino favorito- le di la copa, besé su mano, estaba decidido a reconquistarla.
- Gracias, un gran detalle- sonreí, conversamos como hace tiempo no lo hacíamos, pasamos la noche en vela haciendo el amor, conversando de nuestro hijo de nuestros planes, el fin de semana lo pasamos con nuestro hijo fuimos a comer al parque, por la noche dormimos abrazados, a la mañana siguiente fue muy amoroso, salí de la habitación llevaba un pantalón color rosa, zapatos altos, el cabello suelto, al llegar a la cocina ahí estaba Felipe.
- Hola, mi amor- bese sus labios- buen día, te prepare café, un desayuno ligero.
- Gracias que lindo- bese nuevamente sus labios, con la yema de mis dedos limpie el labial que deje, me sonrío.
- Alex, ya está preparado para ir a la guardería no te preocupes yo lo llevo- guiño de ojo.
- Los veo por la tarde- sonreí, el me abrazo, me trajo hacia él.
- Que lindo trasero- acaricie su espalda y sus glúteos- te veo por la noche guapa.
- Bye amor- me acerque a mi hijo, bese su mejilla, Salí de la casa, camine hacia mi auto y subí, me sentía feliz por el cambio de Felipe, pero sexualmente me faltaba algo, no sentía la conexión que teníamos antes de tener a Alexander, suspire, al llegar a la oficina, coloque mis cosas sobre el escritorio, me senté e inicie mi día.
Ricardo
La vi llegar, se ve hermosa pensé, es tan sexy y sensual, me quedé parado frente a la ventana de mi oficina, la mesa de la sala de juntas tenía historias de nosotros, el escritorio, cada espacio de mi oficina, me gusta, tenemos una conexión, pero solo en lo s****l, me convencí.
Aineth
Mi día inicio con un sobro de café, unas llamadas y en mi agenda varias reuniones en el transcurso del día fue imposible no coincidir con Ricardo, era el medio día cuando nos llamaran a la reunión tome aire, fui al tocador, retoque mi maquillaje, acomode mi cabello, al salir tome mi laptop, mi cuaderno, en el pasillo me encontré con mi jefe, caminamos juntos hacia la sala de juntas, al llegar ahí estaba él.
- Buena tarde Ricardo- dije en tono serio, sin prestar tanta atención, más bien fingiendo no prestar atención a su corte de cabello, a su cuerpo, a su imagen ruda que siempre tiene.
- Buena tarde Aineth- intente no mirarla, pero era imposible con ese pantalón, con esa sonrisa, su voz, su pose, iniciamos la reunión, ella realizo una presentación, yo preste atención a ella y a la reunión, al finalizar su asistente la abordo.
- Lic. La busca su esposo, la está esperando en su oficina.
- Gracias, Leticia- le di una sonrisa, de reojo vi a Ricardo, seguí mi camino, al abrir la puerta de mi oficina ahí estaba Felipe, con mi hijo.
- Hola, mi amor- me acerque, bese sus labios.
- Hola que linda sorpresa- sonreí, tome entre mis brazos, lo abrace y bese.
- Venimos a invitarte a comer- me acerque ella sostenía a nuestro hijo entre sus brazos y yo la abrace y bese su mejilla.
- Claro, no me puedo resistir a una invitación de dos hombres tan apuestos- sonrisa.
- Vamos- ella salió con nuestro hijo yo llevaba su bolso, las llaves del auto y el suéter de Alex, al salir vi a un tipo de tez blanca, ojos verdes, no dejaba de ver a Aineth, quien estaba conversando con un par de chicas, las cuales querían conocer a nuestro hijo, yo esperé paciente con la mirada retadora hacia ese tipo, cuando Aineth estaba por despedirse el tipo se acercó.