—Es solo una herida menor. Ya me vengué; ella salió mucho peor que yo. Era una de las pocas veces que Aria tomaba la iniciativa de tocarlo. Al ver que sus ojos estaban claros y que realmente no parecía incómoda, Dereck por fin se tranquilizó. Cecilia no esperaba que Aria lo dijera tan abiertamente. Debe de ser una tonta, pensó. ¿Decir algo así no era prácticamente obligar a Dereck a ponerse de su lado? De inmediato, Cecilia se aferró al brazo de Dereck. Su voz sonó extraordinariamente suave y generosa, completamente distinta a la actitud fría y directa de Aria. —Sé que también me equivoqué con lo que ocurrió entonces, pero al final ya pasó. Además, pronto seré parte de la familia Moretti. No es bueno que nosotras, como futuras cuñadas, sigamos tan distantes. Cuando tengas tiempo, ay

